Acostumbrado a ser sinónimo de gol y figura indiscutida tanto en su club como en su selección, Mohamed Salah vive un momento atípico en Inglaterra. La gran estrella de la Selección de Egipto atraviesa la peor racha goleadora de su carrera en la Premier League desde que viste la camiseta del Liverpool FC, un dato que no pasa desapercibido para la prensa ni para los aficionados.
El equipo dirigido por Arne Slot logró sacar adelante su más reciente compromiso liguero, pero la actuación del delantero volvió a quedar bajo la lupa. Salah fue sustituido a falta de 12 minutos arrastrando una estadística preocupante: suma nueve partidos consecutivos sin marcar en el torneo inglés, una cifra inédita en su etapa en Anfield.
La situación resulta llamativa si se toma en cuenta el estándar que el propio egipcio impuso desde su llegada al club. Temporada tras temporada fue el máximo referente ofensivo, rompiendo marcas y sosteniendo al equipo en momentos clave. Sin embargo, en la presente campaña apenas registra cuatro goles en el campeonato doméstico, números lejanos a los que lo consolidaron como uno de los atacantes más determinantes del fútbol europeo.
Además, en la Champions League suma dos tantos y en la FA Cup apenas uno, estadísticas discretas para un futbolista de su jerarquía. El último ejemplo de su sequía se dio frente al Nottingham Forest, en un duelo que Liverpool ganó de manera agónica gracias a un tanto en los descuentos de Alexis Mac Allister. Salah no logró romper su mala racha y, para cuando llegó la jugada decisiva, ya no estaba en el campo.
El contraste con su rendimiento en la Copa Africana
Lo paradójico es que este momento en Inglaterra contrasta con su rendimiento reciente con la selección de Egipto. En la Copa Africana de Naciones 2025, Salah volvió a asumir el liderazgo ofensivo de los ‘faraones’ y firmó una actuación destacada: alcanzó los 11 goles en la competición y condujo a su equipo hasta las semifinales. La aventura terminó ante la Selección de Senegal, que a la postre se consagraría campeona, pero el impacto del egipcio fue incuestionable.
Ese rendimiento reafirmó su condición de emblema nacional. Para Egipto, Salah no solo es el capitán, sino también el símbolo de una generación que busca volver a la cima continental. Cada vez que viste la camiseta de su país, responde con determinación y eficacia.
Tensión en Anfield
El presente en Liverpool, sin embargo, parece atravesado por factores adicionales. Antes de partir a la Copa Africana, el propio futbolista admitió que su relación con Arne Slot no estaba en su mejor momento. Durante ese periodo, sus titularidades fueron irregulares y su influencia en el juego disminuyó.
Tras su regreso, recuperó un lugar fijo en el once inicial, pero el gol continúa siendo esquivo para él. La presión aumenta, no solo por la estadística, sino por el peso que tiene su figura dentro del proyecto deportivo. En ese contexto, comienzan a intensificarse las especulaciones sobre una posible salida del club, alimentadas por su sequía goleadora y la tensión que rodea su relación con el cuerpo técnico.
A sus 31 años, Mohamed Salah enfrenta uno de los desafíos más complejos desde que llegó a la Premier League: reencontrarse con su mejor versión en el club mientras sigue siendo la gran esperanza de Egipto. Su calidad no está en duda, pero el fútbol, incluso para las estrellas, también impone pruebas de resiliencia.