Actualmente, nos encontramos expuestos a gran cantidad de información relacionada con el Fenómeno del Niño, cuyo impacto se proyecta como uno de los más significativos de la historia de nuestro país, caracterizado por lluvias anómalas y temperaturas extremas (Estudio Nacional del Fenómeno del Niño, 2026). Los titulares de los medios se centran en su mayoría en daños físicos y estructurales. No obstante, pocas veces se enfatiza el deterioro de la salud mental. En ese sentido, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS, 2026), el impacto de la crisis climática no se limita solo a daños materiales, sino que compromete la estabilidad emocional y el bienestar psicológico de miles de peruanos,afectando su calidad de vida
Profundizando en lo anterior, la crisis climática repercute directamente sobre la salud mental y el bienestar psicosocial dado que implica la exposición a estresores como la pérdida de ingresos económicos, escasez de recursos básicos, desplazamiento involuntario, fragmentación de las redes de apoyo, entre otros. Dichos factores estresantes tienen su correlato psicológico, manifestado en el aumento en los niveles de estrés, ansiedad, angustia, conductas de riesgo y agravamiento de los trastornos de salud preexistentes (Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado-Hideyo Noguchi [INSM “HD-HN”], 2026), ( OPS, 2026).
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Frente a esta realidad, el cuidado de la salud mental, mediante acciones de prevención y promoción, debe de constituir una prioridad para el antes, durante y después del desastre. En ese sentido, es fundamental promover recursos y estrategias que permitan una adaptación positiva, gestión emocional y el fortalecimiento de la resiliencia ( OPS, 2026).
Antes del desastre, se deben enfatizar acciones de preparación que disminuyan los niveles de ansiedad y fortalezcan la sensación de control y seguridad de las personas. Para ello se puede iniciar con la elaboración de planes de emergencia familiar, en donde se especifiquen protocolos de evacuación y reunificación, asimismo, consumir solo información que provenga de fuentes confiables, evitando la exposición a rumores que incrementen el pánico. También, es importante el fortalecer las redes de apoyo entre vecinos y los líderes comunitarios, organizando la comunidad en brigadas de respuesta y elaborar kits de emergencia emocional en donde incluyamos elementos que permitan la expresión y regulación de emociones (OPS, 2026).
Para el durante, se debe priorizar aquellas acciones que permitan la protección de la salud mental y la regulación de los niveles de estrés. Frente a esto, se propone la aplicación de primeros auxilios psicológicos, favoreciendo el restablecimiento emocional, activación conductual y conexión con servicios especializados. También se debe favorecer y validar las expresiones emocionales y fortalecer la conexión con las redes de apoyo ya sea familia, amigos o vecinos, previniendo el aislamiento. Asimismo, fomentar mecanismos de afrontamiento positivo frente al estrés como el uso de técnicas de respiración, relajación, mindfulness y actividades recreativas (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2011). Finalmente, después de la emergencia nos debemos enfocar en procesar la vivencia y resignificarla, volviendo a la cotidianidad. Para ello, algunas de las pautas recomendadas son el establecimiento de rutinas que incluyan horarios para la alimentación, recreación, descanso y actividades cotidianas. Adicionalmente, promocionar la participación activa de las personas en la reconstrucción de la comunidad, devolviendoles el propósito y disminuyendo la desesperanza. Aceptar el proceso de duelo y generar espacios para rememorar a las personas y poder despedirse también son necesarios para disminuir el malestar emocional. Junto con ello, continuar con el acompañamiento psicológico individual y grupal, evitando así el desarrollo de trastornos de salud mental, promoviendo la búsqueda de atención psicológica oportuna si se detectan señales de riesgo (INSM “HD-HN”, 2026).
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En conclusión, prepararnos para el Fenómeno del Niño va más allá de resguardar nuestros recursos materiales; también implica el cuidado de la salud mental, haciendo frente a la incertidumbre a través del fortalecimiento de los recursos personales que permitan nuestra recuperación y bienestar. Prepararse también implica aprender a cuidar nuestra mente en tiempos difíciles.
Referencias bibliográficas:
Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno “El Niño” [ENFEN]. (2026). Comunicado Oficial ENFEN N° 19 - 2026: El Niño costero continuaría hasta fines de otoño de 2027. Instituto del Mar del Perú (IMARPE) y Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (SENAMHI). https://enfen.imarpe.gob.pe/comunicados/
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Organización Panamericana de la Salud. (2026). Evaluación de la situación de salud pública: Fenómeno El Niño regional 2026. https://www.paho.org/sites/default/files/2026/07/phsa-elnino-eegional-2026-es.pdf
Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado - Hideyo Noguchi. (s. f.). Recomendaciones para preservar la estabilidad emocional ante los impactos del Fenómeno El Niño. Plataforma digital única del Estado Peruano (Gob.pe). Recuperado el 2 de noviembre de 2026, de https://www.gob.pe/institucion/insm/noticias/1449683-recomendaciones-para-preservar-la-estabilidad-emocional-ante-los-impactos-del-fenomeno-el-nino
World Health Organization, War Trauma Foundation, & World Vision International. (2011). Psychological first aid: Guide for field workers [Primera ayuda psicológica: Guía para trabajadores de campo]. World Health Organization. https://www.who.int/publications/i/item/9789241548205
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