El inicio de un nuevo gobierno invita a preguntarnos qué educación queremos construir. En marzo de 2026, la Facultad de Educación de la PUCP realizó la décima edición del Seminario de Análisis y Perspectivas de la Educación Peruana, dedicado a los “Desafíos para una docencia transformadora en la educación básica peruana”. Sus reflexiones permiten plantear dos preguntas: ¿estamos preparando a nuestros docentes para nuevas formas de aprender? ¿Invertimos lo suficiente para igualar oportunidades?
Enseñar en un mundo que cambia
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El aprendizaje ya no ocurre únicamente de manera individual o dentro del aula. Perspectivas como el conectivismo, de George Siemens y Stephen Downes, plantean que aprender también supone establecer conexiones, reconocer fuentes, contrastar información y adaptarse a un mundo acelerado.
Este cambio aumenta la importancia del docente. Antes del auge de la IA generativa, solo el 43 % de los docentes de los países participantes se sentía bien o muy bien preparado para utilizar tecnologías digitales, mientras el 18 % declaraba una alta necesidad de desarrollo profesional en esta materia (TALIS-OCDE, 2018). El reto no es solo acceder a la tecnología, sino desarrollar capacidades pedagógicas y críticas para incorporarla a la educación.
Las brechas no pueden quedar atrás
La innovación tampoco debe hacernos olvidar las desigualdades. El 87 % de los estudiantes peruanos socioeconómicamente desfavorecidos estaba por debajo del nivel básico de desempeño en matemática (PISA-OCDE, 2022).
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La escuela no puede eliminar por sí sola las desigualdades sociales, pero puede contribuir a reducirlas. Esto exige inversión en formación docente, infraestructura, conectividad, acompañamiento profesional y respuestas diferenciadas según cada territorio.
Dos desafíos, una misma agenda
El Perú debe preparar a sus docentes para un aprendizaje cada vez más conectado y tecnológico, sin dejar de garantizar oportunidades educativas en los territorios más desatendidos.
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Necesitamos profesores capaces de conectar a sus estudiantes con nuevos conocimientos sin perder de vista su realidad. Desde mi perspectiva, la renovación pedagógica y la inversión educativa son agendas inseparables y ambas encuentran en el docente uno de sus principales puntos de encuentro.
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