La discusión por las esculturas instaladas en Moche, en la región peruana de La Libertad, sumó una respuesta desde la sexología. El psicólogo Gary Rivera rechazó que observar huacos eróticos pueda provocar daños neurológicos o psicológicos en niños y cuestionó los argumentos presentados para restringir su exhibición en espacios públicos.
El integrante de la Asociación Peruana de Sexología, Salud y Educación Sexual sostuvo que no existen investigaciones que vinculen la observación de una escultura histórica con alteraciones cognitivas en la infancia. Sus declaraciones surgieron después del pedido de la senadora Milagros Jáuregui, de Renovación Popular, para trasladar estas representaciones a museos o recintos cerrados.
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La legisladora afirmó el lunes 26 de octubre que las figuras pueden causar confusión entre menores de uno a cinco años y despertar una sexualidad que calificó como “no sana”. Rivera respondió en el programa Conexión de RPP que las advertencias sobre un supuesto impacto neurológico parten de una lectura errónea de estudios sobre el desarrollo infantil.
No hay evidencia de que los huacos eróticos provoquen problemas psicológicos en niños
Rivera afirmó que no existen investigaciones que demuestren que la exposición a esculturas con representaciones sexuales provoque trastornos psicológicos o alteraciones cognitivas en los menores. “No hay ningún estudio a nivel neurológico, neurocientífico, psicológico al respecto, de que una exposición a una escultura pueda generar un trastorno o una alteración cognitiva en los niños”, declaró a RPP Noticias.
El psicólogo explicó que las investigaciones sobre el neurodesarrollo infantil identifican condiciones capaces de afectar el funcionamiento cerebral, pero advirtió que sus resultados no deben extrapolarse a situaciones que no fueron objeto de esos estudios. A su juicio, algunas afirmaciones sobre los huacos eróticos parten de una interpretación equivocada de la evidencia científica.
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“Hay muchos discursos políticos o de pánico moral que suelen extrapolar incorrectamente estudios reales sobre el neurodesarrollo”, sostuvo. De esta manera, cuestionó que se atribuyan posibles secuelas neurológicas a la observación de piezas históricas sin estudios que respalden esa relación.
Estos factores sí pueden afectar el desarrollo neurológico de los menores
El especialista precisó que existen experiencias y exposiciones que sí representan riesgos para el desarrollo cerebral durante la infancia. Entre ellas mencionó el acceso temprano a pornografía explícita, la hipersexualización mediática, el estrés tóxico, el maltrato físico y el abuso sexual infantil.
“Lo que sí altera el cerebro infantil es una exposición temprana a pornografía explícita, que eso sí abunda en internet y ahí es que sí hay que controlar en ese aspecto”, explicó Rivera. También señaló que las situaciones de violencia y las experiencias traumáticas pueden perjudicar el sistema neurológico de los niños.
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El psicólogo diferenció estos escenarios de la observación de restos arqueológicos, monumentos públicos y otras manifestaciones culturales. Su planteamiento apunta a distinguir los riesgos respaldados por investigaciones sobre el desarrollo infantil de las consecuencias que se atribuyen a las esculturas de la cultura moche.
Los niños sienten curiosidad por la anatomía humana desde pequeños
Rivera también se refirió a la manera en que los menores interpretan las representaciones del cuerpo humano. Según explicó, entre los dos y seis años existe una curiosidad natural por la anatomía, por lo que la percepción infantil no necesariamente coincide con la interpretación sexual que puede hacer una persona adulta.
En ese contexto, recomendó que los padres y cuidadores respondan con tranquilidad las preguntas de sus hijos y adapten las explicaciones a su edad. El objetivo, indicó, es resolver sus inquietudes conforme aparecen durante su crecimiento, sin transmitir prejuicios ni generar temor alrededor del cuerpo humano.
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“Es hablar justamente con nuestros hijos a medida que van creciendo y a medida que van creciendo van a ir surgiendo sus preguntas, sus curiosidades, pero acorde a su edad”, manifestó el especialista. Añadió que las respuestas deben ser sencillas y adecuadas para cada etapa del desarrollo.
Los huacos eróticos tienen un significado ritual en la cultura moche
La discusión también involucra el valor histórico de estas representaciones. Según el Proyecto Arqueológico Huacas del Sol y de la Luna, las piezas de cerámica moche con representaciones sexuales estuvieron presentes durante el desarrollo de esta civilización y formaron parte de ceremonias religiosas y entierros.
Las interpretaciones arqueológicas vinculan estas imágenes con creencias relacionadas con la fertilidad de la tierra y la fecundidad. En una sociedad agrícola asentada en la costa norte peruana, estas representaciones habrían cumplido una función ritual asociada a la producción de alimentos y a las creencias sobre la vida y la muerte.
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Desde 2022, una escultura de tres metros inspirada en los huacos de la fertilidad se encuentra en la entrada de la campiña de Moche, en el sector de Santa Rosa. Jáuregui pidió al ministro de Cultura, Alberto Beingolea, restringir la exhibición pública de estas piezas y propuso que se muestren en museos o recintos cerrados.
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