Su hijo sordomudo desapareció en Amazonas y lleva casi siete años buscándolo: “Hasta que me muera seguiré buscándote”

Desde el 29 de diciembre de 2019, Ermelinda no tiene noticias de su hijo Artemio Briceño Melendez, quien tiene dificultades para orientarse y comunicarse

Composición fotográfica con una mujer en un camino rural y un hombre sentado al aire libre junto a un retrato circular
Una madre busca en Amazonas a su hijo sordomudo tras casi siete años de su desaparición. (Infobae Perú)
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Han pasado casi siete años desde la última vez que Ermelinda Melendez Villa vio a su hijo Artemio Briceño Melendez. Desde aquel 29 de diciembre de 2019, cuando el joven salió de su casa en el anexo de Yaulicachi, en el distrito de Ocumal, provincia de Luya, región Amazonas, su familia no ha vuelto a saber de él. Hoy, a sus 57 años, esta madre continúa buscándolo sin tener una respuesta sobre su paradero.

Artemio tenía 32 años cuando desapareció. Actualmente tiene 38, no escucha ni habla y, según recuerda su madre, solía desorientarse cuando salía de casa. Esa dificultad para encontrar el camino de regreso alimenta el temor de Ermelinda: que alguien lo haya encontrado lejos de su hogar, pero no sepa cómo identificarlo ni ayudarlo a regresar con su familia.

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A lo largo de estos años, la mujer ha recorrido diferentes pueblos y ciudades de Amazonas siguiendo las pocas pistas que recibió. En cada búsqueda ha llevado consigo la esperanza de encontrar a su hijo, pero también la angustia de regresar a casa sin noticias. Las fotografías de Artemio siguen circulando en redes sociales como Facebook, acompañadas de un pedido que Ermelinda no se cansa de repetir: que alguien lo reconozca y le ayude a volver.

Artemio salió de casa y no logró regresar

Ermelinda recuerda que las dificultades de orientación de su hijo se hicieron evidentes desde la adolescencia. Cuando salía, podía perder la referencia del lugar al que debía volver y no conseguía encontrar el camino de regreso por sus propios medios.

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“Mi hijo se desorientaba, no se daba cuenta para regresar al lugar donde se iba, para volver otra vez a la casa”, contó a Infobae Perú. Por eso, cada salida representaba una preocupación para su familia, que sabía que Artemio podía alejarse sin saber cómo retornar.

Su condición de persona sordomuda también dificultaba que pudiera pedir ayuda a desconocidos. Aunque se comunicaba mediante señas, no todas las personas comprendían esa forma de expresión. Si alguien lo encontraba solo, podía no saber cómo preguntarle de dónde venía o a quién debía buscar.

“Él no puede hablar para que les diga de dónde es, ni tampoco se orienta para que regrese a la casa. Por eso le ruego a todas las personas que me ayuden. Quizás lo tengan o lo vean, para que me avisen, para que me llamen y yo pueda ir a recogerlo”, expresó.

Las pistas que llevaron a su madre a otros pueblos

Composición de dos fotografías de un hombre, una sentado en un terreno al aire libre y otra en un retrato en primer plano
Fotografías de Artemio Briceño Meléndez difunden su imagen en el marco de las labores de búsqueda tras su desaparición en la región de Amazonas. (Infobae Perú)

La búsqueda comenzó desde los primeros días de la desaparición. Ermelinda contó que agentes de la Policía Nacional (PNP) la ayudaron a buscar a su hijo en las montañas y en zonas cercanas a cursos de agua, ante el temor de que hubiera sufrido algún accidente. Sin embargo, no encontraron rastros que permitieran establecer qué había ocurrido.

Alrededor de un mes después, la familia recibió una información que renovó sus esperanzas. Un hombre les dijo que había visto a una persona con características similares a las de Artemio en Pedro Ruiz, en Amazonas. La familia viajó hasta ese lugar para intentar encontrarlo, pero llegó cuando, según la información que recibió, el hombre ya no estaba allí desde hacía más de 15 días.

“Nos dijeron que sí había un mudito parecido a él en Pedro Ruiz, pero ya no lo encontramos. Nos hemos ido a buscar a diferentes ciudades y pueblos, pero no podemos encontrarlo”, relató Ermelinda.

Meses después surgió otra pista. Aproximadamente medio año después de la desaparición, una trabajadora del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec) de Rodríguez de Mendoza se comunicó con ella para contarle que un hombre había llevado hasta esa oficina a una persona que necesitaba tramitar su documento de identidad, pero que no contaba con partida de nacimiento.

Según el relato que recibió Ermelinda, el hombre habría indicado que llevaba poco tiempo con esa persona. La información despertó nuevamente las sospechas de la madre sobre la posibilidad de que se tratara de Artemio. Sin embargo, cuando viajó para buscarlo, tampoco consiguió encontrarlo.

La familia continuó recorriendo localidades y dejando fotografías y comunicados para facilitar su identificación. Ninguna de esas acciones le ha permitido, hasta ahora, conocer su paradero.

“Hasta el día que me muera seguiré buscándote”

Para Ermelinda, no saber qué ocurrió con Artemio es una incertidumbre que permanece desde aquel día. No tiene certeza de si alguien lo encontró y lo acogió, si continúa en algún lugar de la región o si llegó a desplazarse hacia otras zonas del país.

La posibilidad de que alguien lo haya ayudado a sobrevivir lejos de su hogar es una de las razones por las que sigue difundiendo sus fotografías. Su mayor esperanza es que una persona que lo haya visto o que actualmente lo tenga bajo su cuidado reconozca su historia y se comunique con la familia.

“Quizás alguna persona lo encontró solo y lo llevó por diferentes lugares. Por eso sigo publicando sus fotitos, rogando a Dios que alguna persona que lo ha cuidado tenga piedad de llamarme, de decirme: ‘Yo le cuidé y acá está’, y yo voy a reconocerlo”, manifestó.

Su llamado también busca recordar que Artemio necesita apoyo para comunicarse y desenvolverse en un entorno que no conoce. Al no poder expresarse oralmente y tener dificultades para orientarse, podría depender de la ayuda de otras personas para explicar su procedencia y encontrar a sus familiares.

En un mensaje dirigido a quienes puedan tener alguna información, Ermelinda dejó en palabras el dolor que acompaña su búsqueda y la esperanza que todavía conserva.

“Hijo mío, te extraño mucho. ¿Dónde estás? Hasta el día que me muera seguiré buscándote, hasta encontrarte y saber dónde estás para recogerte”, escribió en su cuenta de Facebook donde diariamente comparte su búsqueda en grupos de personas desaparecidas, esperando un día poder reencontrarse con su amado hijo.

Si usted tiene información de Artemio, comuníquese con este número. +51 976 053 242.

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