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La última ventaja humana

El informe Bots 2025 registra un hito que anticipa un entorno digital dominado por sistemas automatizados, según el análisis del decano Francisco Hernández Astete sobre los cambios tecnológicos recientes en la sociedad contemporánea

Un robot estilizado entre bloques de texto simula el proceso de verificación y moderación de contenidos mediante algoritmos de inteligencia artificial. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El informe Bots 2025 reveló que, por primera vez, que el tráfico en internet producido por inteligencias artificiales superó al generado por seres humanos. Un año después, lejos de tratarse de una curiosidad estadística, esa cifra parece anunciar el mundo que ya estamos empezando a habitar.

La noticia me hizo recordar un debate muy difundido en la década de 1990, asociado al concepto de tittytainment (entetamiento). La idea era inquietante: si el desarrollo tecnológico reducía la necesidad de trabajo humano, habría que mantener entretenida a una parte importante de la población para evitar el descontento social. Tres décadas después, resulta difícil no pensar en ello cuando pasamos horas frente a pantallas consumiendo un flujo interminable de contenidos sin sentido diseñados para captar nuestra atención y alejarla de los problemas reales.

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Una docente imparte clase en una escuela pública de Estados Unidos frente a un pantalla que indica el bloqueo de herramientas de inteligencia artificial. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si el objetivo es evitar el pensamiento crítico, entonces las humanidades parecerían condenadas a desaparecer. Después de todo, una sociedad que reflexiona y cuestiona resulta mucho más difícil de controlar que otra dedicada únicamente al consumo. Bajo esa lógica, las universidades dejarían de formar ciudadanos para convertirse en fábricas de profesionales destinados exclusivamente a satisfacer las demandas del mercado.

embargo, esa nunca fue la misión de la universidad.

Las primeras universidades europeas nacieron para custodiar el conocimiento, transmitirlo y generar nuevo saber mediante la investigación. Su propósito era formar personas capaces de comprender el mundo, buscar la verdad y ejercer responsablemente el liderazgo. Renunciar a esa misión sería perder la esencia misma de la institución universitaria.

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Un pupitre de universidad con un examen y un portátil muestra una pantalla con diseños de circuitos de inteligencia artificial en un aula vacía. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Con frecuencia se afirma que las humanidades desaparecerán porque la inteligencia artificial terminará sustituyéndolas. Seguramente eso habría pensado, si hubiera podido hacerlo, una escoba cuando apareció la aspiradora. Pero la tecnología no elimina necesariamente aquello que la precede; transforma su función. El cine no acabó con el teatro, ni Spotify con la música en vivo. Del mismo modo, la inteligencia artificial no volverá innecesarias las humanidades; hará más evidente su importancia.

Vivimos una profunda crisis de la verdad. Puentes que no se caen, sino que se desploman; tesis que no son plagio, sino “copias”; joyas que simplemente “se prestan”. En una época marcada por la desinformación, la posverdad y la automatización del conocimiento, las humanidades no representan un lujo intelectual, sino una necesidad democrática.

Un campus universitario moderno muestra a estudiantes y docentes interactuando con dispositivos digitales y pantallas holográficas, en un entorno con inteligencia artificial, ciberseguridad y servidores. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Jorge Luis Borges imaginó en Funes el memorioso a un hombre capaz de recordarlo todo, pero incapaz de abstraer o jerarquizar sus recuerdos. Hoy vivimos rodeados de una cantidad de información que ningún ser humano puede abarcar. El desafío ya no consiste en recordar más, sino en comprender mejor.

El profesional del futuro necesitará competencias que ninguna máquina puede desarrollar por sí sola: interpretar culturas diferentes, dialogar con quienes piensan distinto, formular preguntas relevantes y afrontar con criterio los dilemas éticos que plantea la inteligencia artificial.

Una figura cibernética con capucha utiliza una computadora portátil rodeada de robots en un centro de datos con hologramas interactivos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Quizá llegue un momento en que la mayor parte del contenido de internet sea producido por máquinas. Pero mientras los seres humanos sigamos preguntándonos qué es la verdad, qué significa la justicia o cuál es el sentido de nuestra existencia, las humanidades seguirán siendo indispensables. Porque las máquinas producen información; las humanidades producen sentido.

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