Japón busca jóvenes peruanos para repoblar una localidad donde el 70% de habitantes son adultos mayores

La localidad de Nanmoku, en la prefectura de Gunma, tiene unos 1.300 habitantes y busca atraer a residentes permanentes. Dos jóvenes de Loreto visitaron el pueblo y expresaron su interés en vivir allí.

Dos mujeres caminan bajo un paraguas por una acera junto a una reja metálica, con montañas y viviendas de fondo
Ketsi Yahuarcani y Wendy Sangama, procedentes del distrito peruano de Belén, caminan bajo un paraguas durante su visita a la aldea de Nanmoku, en Japón. ((Foto de Rie KIKUCHI / AFP). )
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La falta de habitantes jóvenes y el envejecimiento de su población llevaron a Nanmoku, una localidad montañosa de Japón, a buscar nuevos residentes fuera de sus fronteras. Sus autoridades tienen la mirada puesta en Belén, un distrito de Iquitos, en la región peruana de Loreto, con una población considerablemente más joven, pero afectada por la falta de oportunidades laborales.

El pueblo japonés, ubicado en la prefectura de Gunma, tiene alrededor de 1.300 habitantes y el 70% supera los 65 años. Su alcalde, Saijo Hasegawa, advirtió que la reducción de la población amenaza la continuidad de servicios esenciales, entre ellos el transporte público, que podría dejar de funcionar si no hay suficientes residentes para sostenerlo.

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La iniciativa contempla atraer a jóvenes peruanos que estén dispuestos a establecerse de manera permanente en la localidad. Según informó la agencia AFP, para avanzar en ese acercamiento, la alcaldesa de Belén, Lina Arista López, y dos estudiantes peruanas, Wendy Sangama, de 19 años, y Ketsi Yahuarcani, de 23, viajaron a Japón y recorrieron distintos espacios de la comunidad, incluido un hogar para adultos mayores.

La visita se realizó en el marco del acuerdo de hermanamiento entre ambas localidades, suscrito en noviembre de 2025 para promover vínculos culturales y personales. Sin embargo, todavía no se ha aclarado qué mecanismos permitirían a los jóvenes peruanos obtener la residencia japonesa ni bajo qué condiciones podrían establecerse.

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Nanmoku registra más fallecimientos que nacimientos

Una persona en motocicleta transita por una calle mojada con edificios a los lados y montañas cubiertas de niebla al fondo
Un motociclista avanza por una calle asfaltada y húmeda de la aldea de Nanmoku, en la prefectura de Gunma, rodeada por viviendas y colinas con niebla. ((Foto de Rie KIKUCHI / AFP).)

La situación demográfica de Nanmoku refleja la dificultad de mantener una comunidad con una población cada vez más reducida. Según su alcalde, cada año fallecen alrededor de 60 personas, mientras que solo nacen entre dos y tres bebés.

El problema no es reciente. En 2014, un informe de un centro de estudios identificó a Nanmoku como el municipio japonés con mayor riesgo de desaparecer. Desde entonces, las autoridades han probado diferentes iniciativas para atraer a jóvenes de otras partes del país, pero las posibilidades de empleo siguen siendo limitadas. La disponibilidad de terrenos agrícolas también es reducida debido a la geografía montañosa de la zona.

La despoblación se refleja en sus calles. La principal vía junto al río Nanmoku está rodeada de viviendas y establecimientos comerciales, algunos de ellos desocupados.

Ante este panorama, Hasegawa considera necesario ampliar las posibilidades de atraer habitantes, incluidos extranjeros, en lugar de depender únicamente de la población japonesa.

“Sin ellos, podríamos alcanzar un punto en el que incluso el transporte público deje de operar”, advirtió el alcalde, según AFP.

La propuesta busca diferenciarse de otros programas de contratación de extranjeros en Japón. Mientras algunos municipios vecinos reciben trabajadores temporales, especialmente para labores de cuidado de adultos mayores, Nanmoku pretende que los nuevos residentes permanezcan durante años y formen parte de la comunidad.

Belén enfrenta dificultades para ofrecer empleo a su población joven

Tres personas viajan en una canoa de madera por una calle de agua flanqueada por casas sobre pilotes y postes de electricidad
Tres personas se desplazan en una canoa por una vía inundada del distrito de Belén, en la Amazonía de Perú, flanqueada por casas sobre pilotes. (TripAdvisor)

En el otro extremo de esta iniciativa está Belén, distrito de Iquitos situado en el noreste del Perú. Con aproximadamente 60.000 habitantes y una edad promedio de 27 años, presenta una realidad demográfica distinta a la de la localidad japonesa.

La economía de Belén depende en buena medida del comercio informal y la agricultura. Entre los principales cultivos de sus habitantes figuran la yuca, el arroz y el maíz. La falta de empleo es uno de los problemas reconocidos por las autoridades locales.

“Tenemos una situación difícil en Belén. No hay empleo”, declaró la alcaldesa Lina Arista López a AFP.

La funcionaria también consideró que las dificultades económicas podrían motivar a los jóvenes a buscar oportunidades en otras ciudades. En ese contexto, la posibilidad de vivir en Japón representa una alternativa que algunas personas podrían evaluar, aunque la iniciativa todavía enfrenta interrogantes sobre sus condiciones concretas.

Belén, conocida como la Venecia Amazónica, está conformada en parte por viviendas de madera construidas sobre pilotes para soportar las crecidas estacionales del río Itaya, afluente del Amazonas. Por su ubicación, el distrito es accesible por vía aérea o fluvial.

El acercamiento con Nanmoku se plantea como una oportunidad para conectar a ambas comunidades, que afrontan desafíos diferentes: una necesita nuevos habitantes para sostener sus servicios y la otra busca mejores perspectivas económicas para su población joven.

Dos jóvenes peruanas expresaron su interés en mudarse a Japón

Durante la visita, Wendy Sangama y Ketsi Yahuarcani conocieron la vida cotidiana de Nanmoku y compartieron con sus habitantes, incluidos residentes de un hogar para adultos mayores.

Sangama, de 19 años, manifestó una impresión favorable de la localidad japonesa después de permanecer una semana en el país.

“Nanmoku es una ciudad muy bonita. Desde que llegué empecé a admirar todo”, declaró a AFP. También afirmó que estaría dispuesta a vivir allí si se presentara la oportunidad.

La estudiante consideró que mudarse podría permitirle construir un futuro más próspero y ayudar económicamente a su familia en Perú. No obstante, reconoció que la distancia sería una dificultad, pues no podría visitar a sus seres queridos con la misma frecuencia.

Yahuarcani, de 23 años, también destacó la experiencia que tuvo durante el recorrido y la calidez que percibió entre los habitantes de Nanmoku.

“Si se diera la oportunidad de radicarme aquí lo haría”, expresó.

Las declaraciones reflejan el interés personal de ambas jóvenes, pero no significan que ya hayan obtenido una oferta laboral o un permiso para residir en Japón. El acceso a la residencia continúa siendo uno de los principales aspectos pendientes de la iniciativa.

El idioma y el transporte, entre las dificultades para establecerse

La posibilidad de recibir nuevos habitantes extranjeros también plantea desafíos prácticos. Yuki Wanibuchi, de 34 años, se trasladó a Nanmoku hace varios años desde la zona de Kioto y advirtió que la adaptación podría ser complicada para quienes no dominan el japonés.

“No puedes vivir aquí sin un automóvil, y obtener la licencia de conducir requiere habilidades japonesas”, señaló a AFP.

La necesidad de contar con un vehículo y las barreras lingüísticas podrían dificultar la vida cotidiana de los recién llegados, especialmente si no están familiarizados con el entorno o carecen de redes de apoyo.

A ello se suma la escasez de puestos de trabajo en la localidad. Aunque las autoridades han intentado atraer a personas de otras zonas de Japón, las oportunidades laborales siguen siendo limitadas y la población continúa disminuyendo.

En el contexto nacional, Japón también afronta un rápido envejecimiento demográfico y dificultades para cubrir determinadas necesidades de mano de obra. Al mismo tiempo, la oposición a la inmigración ha aumentado y la primera ministra, Sanae Takaichi, ha impulsado mayores restricciones para los extranjeros, según el reporte de AFP.

Perú, por su parte, alberga la tercera mayor población de nikkei del mundo, término que comprende a los inmigrantes japoneses y sus descendientes. Este vínculo histórico forma parte del contexto en el que se desarrolla el acercamiento entre ambas localidades, aunque no garantiza condiciones migratorias especiales para los peruanos.

Un vecino de 87 años espera que lleguen más jóvenes

Entre los habitantes que respaldan la llegada de nuevos residentes está Hiroshi Ihara, de 87 años, quien ha observado cómo la población de Nanmoku envejece mientras los jóvenes se trasladan a ciudades más grandes para buscar trabajo.

Sus propios tres hijos dejaron la localidad para ganarse la vida en otros lugares, una situación que ilustra el problema que enfrentan muchas comunidades alejadas de los principales centros urbanos japoneses.

“Quiero que venga más gente joven a vivir en la aldea”, manifestó a AFP.

Ihara también expresó su respaldo a la llegada de extranjeros como una forma de ayudar a sostener la comunidad ante la reducción de la población japonesa.

“La población japonesa se está encogiendo. Sería mejor si pudiera venir gente del exterior a hacer lo posible para apoyarnos”, añadió.

Por ahora, el acercamiento entre Nanmoku y Belén abre una posibilidad de cooperación entre dos localidades con necesidades diferentes. Sin embargo, para que el interés expresado durante la visita se convierta en una alternativa real para los jóvenes peruanos, todavía será necesario aclarar las condiciones de residencia, las oportunidades laborales y las facilidades para establecerse a largo plazo en Japón.

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