Perú ahora cuenta con tres razas de perros: ¿qué caracteriza a los canes viringo, chiribaya y chaku?

La historia de estos animales está vinculada a distintas regiones del país y a las actividades de las comunidades que los criaron durante generaciones.

Tres perros vestidos con ponchos y adornos tradicionales en un valle andino, junto a un gráfico de una huella
Tres perros de razas originarias de Perú posan con prendas tradicionales andinas en un entorno rural de montaña. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El Perú cuenta con tres razas de perros originarios reconocidas por la Federación Canina Americana (FECAM): el perro sin pelo del Perú, conocido como viringo; el pastor Chiribaya, vinculado a una antigua cultura del sur del país; y el Chaku Andino Cusqueño, un can asociado a las comunidades ganaderas de los Andes. Cada uno presenta características físicas particulares y una historia que refleja su relación con las poblaciones peruanas.

El reconocimiento del Chaku Andino, anunciado el 9 de octubre de 2026 durante una asamblea realizada en Guadalajara, México, se suma al del pastor Chiribaya, reconocido en marzo de 2025. El perro sin pelo del Perú, por su parte, cuenta con reconocimiento internacional de la Federación Cinológica Internacional (FCI) desde 1985.

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Tres perros con ponchos y adornos de tela sobre un terreno elevado, con un valle, casas rurales y montañas al fondo
Tres perros ataviados con textiles tradicionales andinos permanecen en un entorno rural frente a las montañas en Perú. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aunque los tres están vinculados al patrimonio canino nacional, sus historias presentan diferencias: mientras el viringo aparece representado en piezas arqueológicas de culturas prehispánicas, la historia del pastor Chiribaya se reconstruyó a partir de restos de perros hallados en contextos arqueológicos. En el caso del Chaku Andino, la investigación se ha apoyado principalmente en testimonios de comunidades altoandinas y en el estudio de ejemplares vivos.

Perro sin pelo del Perú o viringo: el can presente en las culturas prehispánicas

Dos perros sin pelo del Perú, uno con indumentaria en el cuello y otro sentado en una sala junto a vitrinas con cerámicas prehispánicas
Dos ejemplares de perro sin pelo del Perú acompañan una exhibición de cerámicas y vestigios arqueológicos de la cultura mochica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El perro sin pelo del Perú, también conocido como viringo o perro calato, es una de las razas más representativas del país. Su principal característica es la ausencia de pelaje en gran parte del cuerpo, aunque también existen ejemplares con pelo.

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Su presencia se ha identificado en representaciones de cerámicas de culturas prehispánicas como la Mochica, Chimú y Chancay. Estas piezas constituyen evidencias de la convivencia entre los perros y las antiguas sociedades peruanas, aunque no permiten establecer por sí solas una línea genética directa entre aquellos animales y todos los ejemplares actuales.

En cuanto a su apariencia, tiene un cuerpo esbelto y musculoso, extremidades largas y orejas generalmente erguidas. Su piel puede presentar tonalidades negras, grises, marrones o cobrizas, y algunos ejemplares conservan pelo escaso en la cabeza, las patas o la punta de la cola.

La raza cuenta con tres variedades de tamaño: pequeña, mediana y grande. Además, suele ser un perro alerta y afectuoso con su familia, por lo que puede desempeñarse como animal de compañía.

En 1985, la Federación Cinológica Internacional reconoció al perro sin pelo del Perú como raza, bajo el estándar número 310. Posteriormente, el Estado peruano impulsó medidas para favorecer su conservación y crianza.

Pastor Chiribaya: el perro vinculado a una antigua cultura del sur

Retrato de un perro blanco y marrón con poncho andino, junto a una escena con ganado, un pastor y montañas
Un perro pastor chiribaya acompaña el pastoreo de ganado ovino y bovino en una zona rural andina de Perú. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El pastor Chiribaya está relacionado con la cultura Chiribaya, que se desarrolló en el sur del Perú, especialmente en los valles de Moquegua, entre aproximadamente los años 900 y 1350 d. C.

Uno de los principales elementos que permitió reconstruir su historia fue el hallazgo de restos de perros en contextos funerarios. En 2006, la arqueóloga Sonia Guillén descubrió más de 40 ejemplares momificados durante investigaciones en la zona de El Algarrobal, en Ilo, Moquegua. Algunos habían sido envueltos en tejidos y enterrados, un tratamiento que evidencia la importancia que estos animales pudieron tener para aquella sociedad.

Los estudios arqueológicos relacionaron a estos perros con las actividades ganaderas de la época. Se les atribuyen labores de conducción y cuidado de rebaños, además de funciones de compañía y vigilancia.

Entre sus características físicas se describen un pelaje abundante, generalmente de doble capa; orejas dobladas o semicaídas; una cola frondosa y patas con dedos alargados, conocidas como patas tipo liebre. Su pelaje puede presentar tonalidades como arena, marfil, marrón, negro y rojizo.

El reconocimiento de ejemplares vivos con características similares a las de los restos arqueológicos impulsó los esfuerzos por recuperar esta población canina. En marzo de 2025, el pastor Chiribaya fue reconocido por la Federación Canina Americana. Ese mismo año, la Ley N.º 32442 declaró de interés nacional su reconocimiento como patrimonio cultural de la Nación y promovió su investigación, protección y conservación.

Chaku Andino Cusqueño: el perro de las comunidades altoandinas

Primer plano de un perro blanco con pañuelo colorido junto a una vista rural con ganado, otro perro blanco y montañas nevadas
Un perro chaku andino cusqueño acompaña a un rebaño de camélidos y ovejas frente a una cordillera nevada en Perú. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Chaku Andino Cusqueño, también conocido como Chaku Cusqueño o chapito, es un perro vinculado a las comunidades rurales de los Andes peruanos. Su crianza está relacionada con las actividades ganaderas y con la necesidad de contar con animales capaces de desenvolverse en zonas de bajas temperaturas.

Su historia se ha documentado mediante testimonios de pobladores, identificación de ejemplares y estudios sobre sus características físicas y funcionales. Algunos comuneros señalan que sus perros descienden de animales que pertenecieron a sus padres y abuelos. Sin embargo, estos relatos no permiten establecer por sí solos su antigüedad exacta ni confirmar un origen prehispánico.

Una de sus principales características es el abundante pelaje de doble capa, que contribuye a protegerlo del frío. Se describen ejemplares de tamaños pequeño, mediano y grande, con variaciones de color y apariencia.

En las comunidades altoandinas, estos perros acompañan a los pastores, ayudan a conducir rebaños y participan en la vigilancia del ganado y de las propiedades familiares. Su comportamiento suele describirse como activo, alerta y protector, aunque puede variar según la crianza y la socialización de cada animal.

El nombre Chaku está relacionado con una práctica tradicional andina de arreo y captura de vicuñas para su esquila. No obstante, el alcance histórico de la participación de estos perros en dicha actividad requiere diferenciar los testimonios locales de los hechos respaldados por investigaciones específicas.

Tras más de diez años de trabajo para identificar ejemplares y documentar sus características, el Chaku Andino fue reconocido por la Federación Canina Americana el 9 de octubre de 2026, durante una asamblea en Guadalajara, México. El anuncio marcó un nuevo paso en los esfuerzos por identificar y preservar esta población canina.

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