En medicina nuclear, la calidad de una imagen puede depender tanto del procedimiento realizado como del funcionamiento del equipo que la produce. Para comprobar que cámaras y sistemas utilizados en estos estudios mantienen un desempeño adecuado existen dispositivos específicos de prueba, conocidos como fantomas.
Dos hospitales de EsSalud cuentan ahora con este tipo de herramientas. El Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins, en Lima, y el Hospital Nacional Ramiro Prialé Prialé, en Huancayo, recibieron fantomas tipo Jaszczak para realizar controles sobre las cámaras gamma y los sistemas SPECT/CT de sus servicios de medicina nuclear.
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Los dispositivos no diagnostican ni tratan directamente a los pacientes. Su función ocurre detrás de los estudios clínicos: permiten comprobar cómo responde un equipo, identificar cambios en su rendimiento y verificar periódicamente parámetros relacionados con la calidad de las imágenes.
¿Qué es un fantoma Jaszczak y para qué sirve?
Un fantoma es un objeto diseñado para someter a prueba equipos de imágenes médicas bajo condiciones controladas. En el caso del Jaszczak, su uso está asociado principalmente con la evaluación de sistemas SPECT y permite analizar aspectos como resolución, uniformidad, contraste y posibles artefactos en las imágenes.
En términos prácticos, funciona como un objeto de prueba: el sistema obtiene imágenes del fantoma y los especialistas analizan los resultados para determinar si el equipo continúa trabajando dentro de los parámetros previstos.
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Cámaras gamma y SPECT/CT: qué se busca controlar
Las cámaras gamma detectan la radiación emitida por radiofármacos administrados al paciente y permiten obtener información sobre el funcionamiento de órganos y tejidos.
Los sistemas SPECT/CT combinan imágenes funcionales obtenidas mediante tomografía computarizada por emisión de fotón único con información anatómica generada por tomografía computarizada. Esa combinación ayuda a localizar con mayor precisión determinadas alteraciones dentro del organismo.
Por ello, los controles no se limitan a comprobar que la máquina encienda o produzca imágenes. Los especialistas deben revisar periódicamente aspectos que pueden influir en la interpretación de los estudios, desde la resolución hasta la aparición de artefactos.
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Medicina nuclear más allá del cáncer
Aunque la oncología es una de las áreas donde la medicina nuclear tiene mayor presencia, estas tecnologías también se utilizan en estudios relacionados con enfermedades cardiológicas, endocrinológicas, neurológicas, renales y osteoarticulares.
En pacientes con cáncer, por ejemplo, las imágenes de medicina nuclear pueden formar parte de procesos de diagnóstico, evaluación y seguimiento. El tipo de procedimiento depende de la enfermedad, del radiofármaco utilizado y de la indicación médica.
La incorporación de los fantomas en los dos hospitales apunta al control de los equipos utilizados para producir esas imágenes, no a introducir un nuevo tratamiento oncológico.
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Los nuevos dispositivos llegaron mediante cooperación internacional
La transferencia forma parte de la cooperación técnica entre el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN) y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
El presidente del IPEN, Carlos Felipe Palomares Villanueva, indicó que los controles permiten verificar el desempeño de los equipos y ajustar los protocolos utilizados en los servicios de medicina nuclear.
La incorporación en Lima y Huancayo suma una herramienta de evaluación para servicios que ya utilizan tecnología nuclear con fines médicos. El objetivo inmediato no es ampliar por sí solo el número de estudios, sino comprobar periódicamente que los equipos empleados para realizarlos mantengan el nivel de funcionamiento requerido.
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