Cada cierto tiempo, los fenómenos climáticos vuelven a ocupar titulares con pronósticos que parecen sacados de una película. Una frase contundente puede recorrer rápidamente las noticias y las redes sociales, pero ¿cómo sabemos qué puede ocurrir y qué hacemos con esa información?
En un país como el Perú, donde el océano, la atmósfera y sus variaciones tienen efectos directos sobre la pesca, la agricultura, la infraestructura y la vida de millones de personas, anticiparse no es un ejercicio de adivinación. Es una necesidad. Y allí aparece una institución: Estudio Nacional del Fenómeno El Niño - ENFEN.
PUBLICIDAD
La Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño reúne a las principales instituciones científicas y técnicas del país vinculadas al monitoreo de este fenómeno, entre ellas Instituto del Mar del Perú- IMARPE, Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología-SENAMHI, Instituto Geofísico del Perú-IGP, Autoridad Nacional del Agua- ANA, Dirección de Hidrografía y Navegación de la Marina de Guerra - DIHIDRONAV, Instituto Nacional de Defensa Civil INDECI y Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres - CENEPRED. Su trabajo consiste en analizar de manera conjunta las condiciones oceánicas, atmosféricas, hidrológicas y biológicas-pesqueras, y elaborar pronósticos y escenarios que sirvan de insumo para la preparación y la toma de decisiones.
El ENFEN no decide qué debe hacer cada sector. Su función es generar y comunicar información científica que permita anticipar los posibles efectos de El Niño y tomar decisiones con mayor información, considerando que sus consecuencias pueden variar según el territorio, la actividad económica y el momento.
El último comunicado del ENFEN, publicado el 14 de septiembre, mantiene la Alerta de El Niño Costero y proyecta su continuidad hasta mediados del otoño de 2027. Pero lo relevante no es únicamente la categoría del fenómeno o la temperatura del mar. El mismo documento analiza qué está ocurriendo con los recursos pesqueros. Señala, por ejemplo, que en las próximas semanas la anchoveta de la región norte-centro permanecería profundizada y replegada hacia la zona costera, mientras que frente a la costa central se mantendría la disponibilidad de especies asociadas a aguas ecuatoriales y oceánicas.
PUBLICIDAD
Ahí está una de las razones por las que el ENFEN importa especialmente para la pesca.
Una anomalía oceanográfica no es una cifra aislada en un gráfico. Puede significar cambios en la distribución, disponibilidad y comportamiento de los recursos hidrobiológicos; puede modificar las condiciones en las que opera una flota y puede aportar información relevante para evaluar escenarios que después serán considerados por las autoridades competentes.
De hecho, los informes técnicos del ENFEN señalan expresamente que la Comisión monitorea los impactos sobre el ecosistema marino, los indicadores de productividad de determinados recursos hidrobiológicos, la respuesta de los principales recursos y la actividad pesquera.
PUBLICIDAD
También es válido preguntarnos si la ciencia está comunicando bien. Si determinados conceptos técnicos resultan difíciles de comprender para el ciudadano común, es razonable buscar formas más accesibles de transmitir esa información, sin sacrificar rigor. Pero una cosa es pedir una comunicación más clara y otra muy distinta cuestionar la utilidad de un informe científico porque requiere conocimientos especializados para ser interpretado.
El Niño plantea escenarios que requieren seguimiento y preparación. Incluso frente a un evento extraordinario, sus efectos dependerán de las características y vulnerabilidades de cada territorio y actividad. Por eso, el ENFEN recomienda considerar escenarios de riesgo actualizados, avisos meteorológicos y pronósticos estacionales para orientar las medidas de preparación y reducción del riesgo.
La ciencia no tiene la obligación de comportarse como un oráculo. Tiene la obligación de observar, analizar, advertir y actualizar. Y quienes toman decisiones tienen la responsabilidad de escucharla.
PUBLICIDAD
Tal vez esa sea la conversación que deberíamos tener. No si Lima “arderá” o qué tan espectacular puede ser un titular, sino si estamos leyendo correctamente la información científica disponible y utilizándola para anticiparnos.
Porque en pesca, en agricultura, en infraestructura y en gestión del riesgo, anticiparse también es una forma de proteger lo que tenemos.
El Niño no se adivina. Se monitorea, se estudia y se enfrenta con información.
PUBLICIDAD