El Colegio de Ingenieros del Perú, sede Lima, movilizará a más de 500 ingenieros voluntarios para evaluar las condiciones estructurales de viviendas consideradas vulnerables en la capital peruana, con el objetivo de anticipar riesgos ante posibles sismos y lluvias intensas. La iniciativa se desarrolla en coordinación con el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento.
El decano de la institución profesional, Edwin Chavarry, detalló que el proyecto contempla un piloto en un distrito del norte de Lima, según indicó a la Agencia Andina. “Estamos trabajando con cerca de 650 ingenieros voluntarios para poder hacer una evaluación de las viviendas vulnerables. Esto lo estamos haciendo con el Ministerio de Vivienda y la idea es empezar con un piloto, por ejemplo, uno de los primeros lugares podría ser el distrito de Comas”, afirmó el especialista en declaraciones recogidas por la agencia estatal.
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Plan piloto inicia en Comas
El plan de trabajo establece que los ingenieros voluntarios utilicen fichas técnicas de evaluación para relevar información sobre las condiciones estructurales de cada inmueble visitado. Esta metodología permitirá clasificar las viviendas según su nivel de exposición ante una eventual emergencia sísmica o por lluvias.
Comas figura entre las zonas seleccionadas para iniciar el proceso, de acuerdo con lo señalado por Chavarry. La elección del distrito responde a criterios que el Colegio de Ingenieros evalúa junto al Ministerio de Vivienda antes de extender el programa a otras áreas de Lima con características similares de riesgo.
Autoconstrucción aumenta el riesgo
Una proporción significativa de las viviendas limeñas fue levantada por sus propios propietarios sin asistencia técnica especializada, según explicó el decano. Esta práctica extendida en la capital genera estructuras que no siempre cumplen con los estándares necesarios para resistir movimientos sísmicos u otros eventos naturales.
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“Tenemos que identificar cuáles son esas viviendas que tienen algún tipo de vulnerabilidad y, a partir de esa evaluación, ver qué podemos hacer para mejorarlas y reducir el riesgo de las familias”, sostuvo Chavarry. Las evaluaciones técnicas buscan generar información que oriente decisiones futuras sobre mecanismos de apoyo para el mejoramiento de las viviendas que presenten condiciones críticas.
Colegios profesionales refuerzan prevención
Chavarry planteó que instituciones como el Colegio de Ingenieros deben ser reconocidas por el Estado como un recurso técnico disponible para la gestión de riesgos. “El Estado tiene que mirar al Colegio de Ingenieros y a los colegios profesionales como la reserva técnica del país. Tenemos especialistas que pueden aportar con información y evaluaciones para tomar mejores decisiones”, afirmó el decano.
Esta iniciativa se enmarca dentro de un conjunto más amplio de acciones que la institución impulsa en materia de prevención de desastres. Entre ellas figura la Hoja de Ruta de la Ingeniería para la Gobernabilidad, un documento elaborado con la participación de alrededor de 200 especialistas y proyectado para el periodo 2026-2036.
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El decano remarcó la necesidad de que las evaluaciones técnicas se traduzcan en medidas efectivas, con mayor articulación entre las instituciones públicas y los profesionales especializados. Según Chavarry, el país requiere dejar de lado los discursos y avanzar hacia decisiones sustentadas en evidencia técnica que permitan reducir la exposición de las familias ante desastres naturales.
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