Ocho alumnos del Liceo Naval Almirante Guise fueron captados en un chifa de San Borja aproximadamente una hora después de la presunta agresión sexual contra uno de sus compañeros dentro de un bus escolar. Las imágenes difundidas por Panorama muestran a los adolescentes conversando, riéndose y consumiendo alimentos y bebidas, pese a lo ocurrido previamente.
De acuerdo a las imágenes difundidas, los estudiantes acudieron al establecimiento luego de retornar de una actividad deportiva. Cuatro de ellos cenaron, mientras otros consumieron gaseosas y permanecieron concentrados en sus celulares. Según Panorama, la escena no evidenció preocupación por el estado de la víctima ni temor ante lo sucedido.
PUBLICIDAD
Adolescentes fueron a un chifa tras presunta agresión sexual
Las imágenes difundidas por Panorama corresponden al martes en que ocurrió la agresión. A las 5:18 p. m., ocho estudiantes que habían estado en el bus ingresaron a un chifa de San Borja. Todos llevaban el uniforme deportivo del Liceo Naval Almirante Guise y cargaban sus mochilas.
De acuerdo con el reportaje, los adolescentes permanecieron en el establecimiento durante más de una hora y mantuvieron una actitud aparentemente tranquila. La secuencia muestra conversaciones entre ellos, risas y momentos de camaradería, mientras la víctima había quedado afectada por lo ocurrido dentro del vehículo.
Se investiga responsabilidad de cada adolescente
La agresión ocurrió durante el retorno de un equipo de futsal del Liceo Naval Almirante Guise. Según la reconstrucción presentada por Panorama, la víctima se encontraba en los asientos ubicados a la mitad del bus, mientras que varios de los estudiantes actualmente investigados estaban sentados en la parte posterior, detrás de él.
PUBLICIDAD
Los testimonios recogidos durante la investigación presentan contradicciones sobre lo ocurrido. Algunos de los adolescentes reconocieron haber visto a la víctima afectada después de la agresión, pero negaron haber participado directamente en ella. Uno de los alumnos retenidos, según el reportaje, si atribuyó responsabilidad a uno de los compañeros.
Seis alumnos permanecen internados en el Centro Juvenil de Diagnóstico y Rehabilitación de Lima, conocido como ‘Maranguita’, mientras continúa la investigación. El abogado penalista Julio Rodríguez explicó que, al tratarse de menores infractores, la medida socioeducativa de internamiento es la sanción más grave prevista para estos casos y puede alcanzar un máximo de seis años.
Cuestionan actuación de adultos en el bus
La investigación también busca establecer qué hicieron los adultos que se encontraban dentro del vehículo mientras ocurrió la agresión. De acuerdo con la reconstrucción difundida por Panorama, en el bus viajaban el entrenador del equipo de futsal y otro profesor, quien había tomado fotografías durante el encuentro y posteriormente asistió a un alumno golpeado.
PUBLICIDAD
Rodríguez sostuvo que los adultos tenían una responsabilidad de protección respecto de los estudiantes. “Los otros adultos sí tenían un deber de garantía. Es lo que llama el derecho penal un deber de cautela, de protección”, declaró el especialista para el citadol medio.
El letrado añadió que, si se demuestra que los adultos conocían lo que estaba sucediendo y no actuaron para impedirlo, su responsabilidad tendría que ser evaluada dentro de la investigación. Rodríguez sostuvo que, si dejaron que los hechos ocurrieran pese a conocer lo que sucedía, “el derecho penal se les castiga en comisión por omisión, por delitos de agresión sexual”. En ese escenario, agregó, “la pena para ellos sería 26 años de privación de libertad”.
Denuncian bullying previo a la agresión
La familia del adolescente también ha señalado que el menor habría sido víctima de hostigamiento antes de la agresión investigada. Jorge Petrozzi, abogado del adolescente, aseguró que existían antecedentes de comportamientos que incluían golpes, bromas y ocultamiento de sus pertenencias.
“Típico hostigamiento, ¿no? Golpes, bromas, esconderle cosas, sustraerlo, molestarlo por lo que fuera. O sea, el típico bullying y abuso”, declaró Petrozzi a Panorama. La defensa también ha planteado la posibilidad de que los hechos tengan un componente racista, aspecto que deberá ser determinado durante las investigaciones.
Según el reportaje, los adolescente investigados sostienen que la agresión se detuvo cuando la víctima pidió que pararan. Posteriormente, el adolescente se retiró solo y acudió a una clínica para encontrarse con su madre.
PUBLICIDAD
Especialistas analizan la conducta posterior a la agresión
La psicoterapeuta Elena Aranda explicó que las conductas violentas no aparecen necesariamente de manera aislada y pueden estar relacionadas con antecedentes y contextos en los que la agresión se encuentra presente. “Uno no se hace agresor de la noche a la mañana. También hay una serie de antecedentes, un entorno familiar, social, donde hay mucha agresión”, señaló a Panorama.
Por su parte, Julio Rodríguez consideró que la agresión descrita representa una afectación grave de la dignidad de la víctima. “Lo que busca es denostar la condición de ser humano, afectar su dignidad”, afirmó el abogado penalista. El caso continúa bajo investigación para determinar la responsabilidad individual de los estudiantes involucrados y establecer qué ocurrió antes, durante y después de la agresión.
PUBLICIDAD