Carla Campos-Salazar y Alonso Grimaldo cuentan versiones que apuntarían en la misma dirección —negar la infidelidad— pero que, al cruzarse, dejan una grieta que el público no tardó en notar. Campos-Salazar fue categórica en su descargo: “No hubo ningún beso. Yo nunca he tenido nada con ese hombre. Absolutamente nada. Nunca”.
Grimaldo, en cambio, cuando tuvo la oportunidad de desmentir las imágenes en una entrevista con el canal de YouTube Cardio Social, no lo hizo: ante la pregunta de si quienes comentaron el caso realmente sabían lo que había pasado, respondió que “sobre la situación es, bueno, lo que se vio”.
La frase de Grimaldo es breve pero funciona como un reconocimiento implícito. No desmintió el contenido de las imágenes difundidas por ‘Magaly TV: La Firme’ el lunes 17 de agosto, que mostraban a Carla Campos-Salazar y al ingeniero bailando de forma afectuosa, con abrazos y un acercamiento que el programa de Magaly Medina interpretó como un posible beso en una discoteca de Miraflores.
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Lo único que cuestionó fue la cantidad de información que circuló sobre su perfil personal: “Sobre mí, sí, obvio, no saben nada”. Esa distinción —validar lo que se vio, pero separarlo de quién es él— es el punto donde la versión de Grimaldo y la de Campos-Salazar no encajan del todo.
Lo que cada uno dijo y lo que cada uno evitó decir
Campos Salazar fue explícita en su descargo sobre varios puntos: que conoce a Grimaldo hace años, que lo considera parte de su grupo de amigos, que esa noche bailaron como siempre lo hacen, y que no existió ningún beso ni ninguna infidelidad. Aceptó, eso sí, que cometió un error: “No debí tomar ese tipo de distancia con un amigo y menos en un momento como el que estoy viviendo ahora”.
Esa admisión reconoce que algo en el comportamiento de esa noche fue inapropiado, aunque lo circunscribe a una cuestión de formas y no de fondo. Grimaldo, por su parte, no usó en ningún momento de la entrevista con Cardio Social el lenguaje que sí usó Campos Salazar. Ella lo describió como “mi bestie”, como alguien a quien ve “como una hermana”.
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Él no recurrió a esos términos para describir el vínculo. Cuando le preguntaron si había hablado con ella después del escándalo, respondió que sí, pero de forma escueta: “Hablé con Carla para ver cómo estaba, pero muy efímero, obviamente, porque es un escándalo que también está involucrada”.
La diferencia de tono entre ambos es notable. Campos-Salazar construyó un relato de amistad cercana, casi fraternal, con fotos y videos adjuntos para respaldar la dinámica habitual entre ambos. Grimaldo no ofreció ningún elemento que respaldara o contradijera esa descripción, y cuando tuvo la pregunta directa sobre si lo que se vio fue lo que pasó, no dijo que no.
La pregunta que el descargo de Carla no respondió
Hay un punto que el descargo de Campos Salazar no abordó de forma directa: por qué Víctor Caballero, conocido como Curwen, reconoció públicamente en el streaming ‘Habla Good’ que las imágenes eran “clarísimas” y que “allí se hizo algo que no se debía”, si —según ella— él sabía desde el inicio que Grimaldo era simplemente un amigo.
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Campos-Salazar afirmó que Curwen “sabe todo esto, él sabe toda la verdad”, pero no explicó por qué, entonces, el comunicador eligió ese lenguaje en sus apariciones públicas. Esa contradicción fue la que más circuló en redes sociales tras la publicación del descargo.
El tiktoker Ric La Torre lo planteó con precisión: “Si él sabe todo, si ella está cien por ciento segura que no hubo infidelidad, ¿por qué él salió a decir en su programa que se sentía mal? Porque si supuestamente es hermana, ¿por qué te sentirías mal? Muy raro”.
Hasta el momento, Curwen no había respondido públicamente al descargo de Campos-Salazar. Las fotos del compromiso siguen sin aparecer en los perfiles de ninguno de los dos, y Campos Salazar mantiene los comentarios cerrados en Instagram. Grimaldo, que regresó a Buenos Aires el mismo día de su entrevista con Cardio Social, tampoco se pronunció sobre el descargo de la influencer. Al final de esa entrevista, cuando le preguntaron si se arrepentía, respondió con un “sí” que no amplió.
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