Un sismo, una inundación o un deslizamiento pueden ocurrir sin aviso previo, y los tutores de mascotas que no han definido un protocolo de emergencia enfrentan una dificultad adicional al momento de evacuar: actuar bajo presión sin saber qué llevar, quién se hace cargo del animal ni a dónde ir con él. Especialistas advierten que integrar a perros y gatos dentro del plan familiar de emergencia reduce ese margen de incertidumbre y facilita una respuesta más organizada.
Carolina Figueroa, médico veterinaria y Corporate Affairs Head Latam Seeds de Royal Canin, señala que postergar la protección de la mascota para el último momento agrava una situación que ya de por sí es inesperada. “Para muchas personas, su mascota es un integrante más de la familia, por lo que dejar su protección para el último momento puede hacer aún más difícil una situación que ya es inesperada. Prepararse también es una forma de cuidarlos y de darles tranquilidad cuando más lo necesitan”, afirmó la especialista.
Mochila lista ante una emergencia
La primera medida concreta que recomiendan desde Royal Canin es armar una mochila de emergencia para la mascota y ubicarla en un lugar de fácil acceso dentro del hogar. El objetivo es que, ante una evacuación, los elementos esenciales estén disponibles de inmediato, sin necesidad de buscarlos bajo presión.
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El kit debe incluir alimento habitual para varios días, agua potable, recipientes para comida y agua, medicamentos de uso frecuente, copia de los registros de vacunación y otros documentos veterinarios, correa, arnés o collar según corresponda, y bolsas higiénicas con elementos básicos de limpieza. En el caso de mascotas con requerimientos específicos de salud, el contenido del kit debe adaptarse a sus necesidades particulares para mantener, en la medida de lo posible, sus rutinas de alimentación y cuidado.
Identificación y datos actualizados
La segunda clave apunta a la identificación de la mascota. Durante una emergencia, la separación entre el animal y su familia es un riesgo real. Por eso, la placa de identificación debe tener datos de contacto legibles y vigentes, con especial atención al número de teléfono. Los tutores deben revisar esta información de forma periódica, no solo ante una contingencia.
Royal Canin también recomienda considerar el uso de un tag, un pequeño dispositivo electrónico que se coloca en el collar y permite rastrear la ubicación de la mascota desde un teléfono celular en caso de extravío. Si el animal cuenta con microchip, mantener actualizada la información registrada en la base de datos correspondiente es un paso que puede facilitar su localización en situaciones de crisis.
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Evacuación para toda la familia y mascotas
La tercera clave es incorporar a la mascota dentro del plan de evacuación familiar. Esto implica que todos los integrantes del hogar sepan con anticipación quién será el responsable de trasladar al animal, qué elemento se usará para hacerlo de forma segura —transportadora, correa, arnés— y cuál será el destino de la familia en caso de que sea necesario abandonar el hogar.
Verificar con anticipación que el lugar de destino admita mascotas es un paso que suele pasarse por alto y que, bajo la presión de una emergencia, puede generar decisiones difíciles. Tener esa información definida antes de que ocurra cualquier contingencia evita tomar decisiones apresuradas y permite una evacuación más ordenada para todos.
“Prepararse también es una forma de cuidarlos”, recordó Figueroa, al subrayar que la prevención para mascotas no requiere grandes recursos, sino anticipación: tener los documentos a mano, los elementos de transporte identificados y el destino definido puede marcar la diferencia entre una evacuación organizada y una situación de caos para el animal y su familia.
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