Un sismo de magnitud 4,4 se registró la noche del viernes 21 de agosto de 2026 en el litoral de Lima, según el reporte IGP/CENSIS/RS 2026-0578 emitido por el Centro Nacional de Información Sísmica. El movimiento ocurrió a las 23:45:03 (hora local), tuvo una profundidad de 45 kilómetros y se localizó a 183 kilómetros al oeste de Barranca, en la provincia homónima de la región Lima. La intensidad registrada fue II-III en esa localidad, lo que equivale a un movimiento débil sin daños reportados.
El epicentro se ubicó en el océano Pacífico, en las coordenadas latitud -11.27 y longitud -79.35. No se informaron víctimas ni daños materiales como consecuencia del evento.
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Qué significan la magnitud y la intensidad registradas
La escala de colores que utiliza el CENSIS para clasificar los sismos establece tres rangos: verde para magnitudes menores a 4,4; amarillo para movimientos entre 4,5 y 6,0; y rojo para terremotos mayores a 6,1. El sismo del jueves se ubicó en el límite inferior de esa clasificación.
En cuanto a la intensidad, la escala empleada en el reporte describe ocho niveles. Los primeros tres —I, II y III— corresponden a movimientos que van de “no sentido” a “débil” y no representan ningún daño. A partir del nivel IV, clasificado como “ligero”, los efectos comienzan a percibirse con mayor claridad, aunque tampoco implican daños estructurales. Los niveles más altos de la escala describen escenarios progresivamente más graves: el VII se define como “muy fuerte” con “daño moderado”; el VIII como “severo” con “moderado o mucho daño”; el IX como “violento” con “mucho daño”; y el X+ como “extremo” con “daño cuantioso”.
Los datos del reporte provienen de la Red Sísmica Nacional, que el CENSIS describe como una red “conformada e integrada por una serie de sensores de velocidad, aceleración y desplazamiento distribuidos en todo el país”. Esa infraestructura permite determinar, entre otros parámetros, la magnitud, la profundidad y la localización del evento, además de estimar la intensidad percibida en zonas específicas.
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Por qué Perú es uno de los países más sísmicos del mundo
El contexto geológico explica la frecuencia de estos eventos. Perú se encuentra en el Cinturón de Fuego del Pacífico, la región que concentra el 75% de los volcanes del mundo y donde ocurre aproximadamente el 80% de los movimientos telúricos más fuertes del planeta. También conocido como Anillo de Fuego del Pacífico, esta franja se extiende sobre 40.000 kilómetros con forma de herradura y alberga 452 volcanes, incluida la mayoría de los llamados “supervolcanes”, cuyas erupciones alcanzan niveles VEI-8, clasificados como catastróficos.
El Anillo abarca el oeste de Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala, México, Estados Unidos y Canadá, y continúa por las Islas Aleutianas hacia las costas e islas de Rusia, Japón, Taiwán, Filipinas, Indonesia, Malasia, Timor Oriental, Brunéi, Singapur, Papúa Nueva Guinea, Islas Salomón, Tonga, Tuvalu y Nueva Zelanda.
En el caso específico de Perú, el país se asienta sobre la placa tectónica sudamericana, que colisiona frontalmente con la placa de Nazca. Esa fricción genera tensión que se descarga en forma de terremotos, a lo que se suma una actividad volcánica constante en la región.
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Los sismos más mortíferos de Perú
La historia sísmica del país registra episodios de enorme gravedad. El más destructivo ocurrió el 31 de mayo de 1970: un sismo de magnitud 7,9 originado en Áncash desencadenó un aluvión que sepultó la ciudad de Santo Domingo de Yungay a las 15:23 horas. Según el documento El terremoto de Ancash y el alud aluvión del nevado Huascaran, escrito por el geofísico y asesor científico del Indeci, Mateo Casaverde, el saldo fue de 67.000 muertos y 150.000 heridos, con afectaciones en los departamentos de Huácamo, Lima y La Libertad. Como consecuencia directa de esa catástrofe, en 1972 el gobierno fundó el Instituto Nacional de Defensa Civil, organismo encargado de diseñar planes de respuesta ante desastres y organizar simulacros nacionales cada 31 de mayo.
El 3 de octubre de 1974, un sismo de magnitud 8,0 sacudió Lima a las 09:21 horas. El movimiento duró aproximadamente 90 segundos, se sintió a lo largo de la costa sur y dejó 252 muertos y 3.600 heridos.
El 29 de mayo de 1990, un terremoto de magnitud 6,4 causó la muerte de 77 personas, dejó 1.680 heridos, 58.835 damnificados y 11.000 viviendas destruidas. Las ciudades de San Martín, Amazonas, Cajamarca, Rioja, Moyobamba, Chachapoyas, Jaén y Bagua resultaron afectadas.
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El 23 de junio de 2001, un temblor de magnitud 6,9 golpeó el sur del país en las regiones de Moquegua, Tacna y Arequipa. El saldo fue de 74 muertos, 2.689 heridos, más de 21.000 damnificados, 64 desaparecidos y 35.601 viviendas afectadas, de las cuales 17.584 quedaron destruidas. El evento, que alcanzó una intensidad de VIII, generó además un tsunami que provocó otras 26 muertes. Fue el temblor más devastador desde el de 1970 en Áncash.
El 15 de agosto de 2007, el terremoto de Pisco de magnitud 8 sacudió el país a las 18:40 horas con una duración de 3 minutos 50 segundos y dejó 596 personas fallecidas.
El 26 de mayo de 2019, el denominado “terremoto de Loreto” de magnitud 8 se originó a las 02:41 horas y dejó una persona muerta y más de 2.500 afectados.
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