Hay artistas capaces de alegrar la vida con su arte, de provocar emociones intensas y hacer que el público se reencuentre con su propia sensibilidad. Ese es un privilegio que pocos logran. Pero existe un grupo aún más especial: quienes, además de conmover desde el escenario, deciden alegrar el alma de otros fuera de los reflectores, dedicando tiempo y corazón a causas que transforman vidas reales, especialmente las de quienes más lo necesitan.
Es el caso de Carlos Carlín, quien desde hace dos décadas acompaña la labor de Aldeas Infantiles SOS Perú. En esta entrevista con Infobae Perú, el actor reflexiona sobre la importancia de mirar más allá de la protesta, dejando de lado la queja pasiva frente a las carencias del país y apostando por la empatía activa: hacer, sumar y comprometerse, aunque sea con un pequeño gesto, para cambiar realidades que el Estado ha dejado de lado.
- ¿Consideras importante que las figuras públicas participen en este tipo iniciativas?
Claro. Las personas que tenemos la posibilidad de tener una cámara al frente y de poder llegar a más personas por nuestro trabajo, creo que es importante que podamos colaborar con organizaciones como Aldeas Infantiles SOS Perú, que hacen un trabajo increíble. Yo los conozco desde hace varios años. La manera en la que a mí me mostraron lo profesionales que eran me sorprendió y me generó mucho respeto rápidamente.
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- ¿Cómo fue su primer acercamiento a este tipo de causas?
Yo conocí Aldeas Infantiles hace 20 años, cuando nos invitaron, me parece a Johanna San Miguel y a mí, a la casa de Chiclayo. Ahí conocí la historia de un recién nacido al que habían dejado abajo de la banca de un parque, en una bolsa de plástico negra. Este niñito ya tenía tres o cuatro años y me decía: “Papá, papá, papá”. Imposible no conmoverte con esa historia.
- ¿Tuvo algún vínculo posterior con ese niño?
Yo regresé a Lima pensando en el niño y llamé a Aldeas para verlo. La persona responsable me dijo: “Mira, yo te lo paso, siempre y cuando tú asumas el compromiso de llamarlo siempre y de preocuparte por él”. Eso me hizo ver que estaba trabajando con profesionales responsables de un niño. Y también me hizo a mí replantearme: “Oye, ¿de verdad lo voy a llamar? ¿Vas a responsabilizarte como te lo están diciendo?“. Estamos acostumbrados a la informalidad y a ceder un poco ante el conocido, ante el famoso, pero en este caso no, ellos priorizaron el bienestar de un niño. Estuve en una disyuntiva, fue hace mucho tiempo y yo no estaba en el momento ideal para hacerme cargo, además el trabajo, el viaje por trabajo, iba a ser complicado. Así que prioricé el bienestar del niño. Sin embargo, desde ese momento, yo en todo lo que pueda colaboro con Aldeas Infantiles SOS Perú, porque soy testigo de su labor.
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- En un país donde constantemente nos quejamos de que las cosas no funcionan, tú has decidido no quedarte de brazos cruzados...
Si se replicara la forma en la que esta organización, Aldeas Infantiles SOS Perú, trabaja, tendríamos un país mucho mejor. Es cierto, no podemos ir por la vida quejándonos de que el país no avanza, de que somos así, de que la gente nos roba, este país es muy violento. Solamente estas cosas pasan en el Perú, que es una frase que la utilizan todos los países. El tema es que no hacemos nada. No te digo que salgas con una lanza y un caballo a buscar justicia, sino que desde tus posibilidades, desde tu trinchera, por más pequeña que sea, hagas algo, lo más chico. En un país como el nuestro, tan doloroso, tan polarizado, en el que compartimos territorio con personas que hablan distintos idiomas y no tenemos la posibilidad de unirnos ni ninguna autoridad que nos una, es bien difícil, es doloroso. Somos un país precioso con todo lo que tenemos, pero que no nos unimos. Entonces, nos corresponde a todos de alguna manera hacer algo. Por el lado de la política es desgastante. Nadie se va a meter a ese silo. Así es que es mejor desde otros lados, lados más empáticos, más amables y más efectivos como Aldeas Infantiles SOS Perú, por ejemplo.
- Este año serás conductor, una vez más, de la Gala de Estrellas Solidarias, evento que busca reunir más de 50.000 raciones de alimentación nutritiva para niñas y niños de todo el país, una meta bastante complicada...
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No es fácil, pero gracias a la colaboración de la empresa privada, de artistas y de personas independientes, se genera una dinámica bien interesante de colaboración y de propósito, porque no solo lo que se subasta es superbueno, sino que te das cuenta que muchos van básicamente a colaborar y conseguir el objetivo que Aldeas Infantiles SOS Perú plantea. La cena es el jueves 20 de agosto en el Hotel Marriott en Miraflores, de 7 p.m. a 9:30 p.m. Es bien bonito, es bien edificante. Sales, de verdad, bien orgulloso de haber participado de un evento que tiene una razón tan grande.
- Además de esta iniciativa, este ha sido tu año en el ámbito artístico. Desde el teatro, tu regreso a la ficción y la película de la obra La Tribu...
Está siendo en general un año muy bonito, yo creo que de tránsito. Este año hice Flores en las nubes, una obra con Gianella Neyra, con Ítalo Cordano, dirigida por Bruno Ascenzo e Ítalo, que fue un hit desde el día uno hasta el final. La vamos a reponer. Estoy muy contento por ello. Y ahora el estreno de la película, que para mí es algo nuevo. La Tribu significó mi regreso al teatro con una obra de texto y me dio un personaje increíble, que es Silvano, que me llevó a filmar hasta Italia algunas escenas. Y además con una obra que impactó a un montón de gente de distintas edades.
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- El público de teatro y de cine es diferente, ¿hay expectativa en ello?
Yo ya he visto la película, claro, como productor, junto con Enid ‘Pinky’ Campos, con Ítalo y con Bruno, la hemos visto varias veces. Yo felizmente soy un público bien normal, si algo me gusta, me gusta y lo veo. La película creo que refleja lo mismo que contamos en la obra de teatro. Ítalo hizo un guion para la película y básicamente está lo mismo. La esencia de la película es la familia y la reconciliación. Por supuesto, contado a nivel cinematográfico. Nosotros nos sentimos muy orgullosos, sea cual sea el resultado final de cara a la taquilla. Estamos muy contentos con el resultado, porque no va a ser de las comedias que hemos visto últimamente, sino que tiene un trabajo artístico cuidadoso y detallista.
- Es una película que te invita a la reflexión, tal cual la obra...
Sí. En esta historia se habla de un padre vulnerable, lo ves muy vertical, como suelen ser los padres, sobre todo de mi generación. Pero que al final se quiebra y por el amor a su familia, él te entiende. Eso para mí y para todos es superimportante. Eso está en la película y yo estoy seguro que se va a reflejar también en las salas de cine. El poder hacer una cinta que es una comedia dentro de todo, pero que tiene una reflexión, sin subrayar moralejas. Te vas a divertir, te vas a reír, pero también te vas a ir pensando en algo, eso importante. Es lo que conseguimos en el teatro y es lo que esperamos que se replique a partir del 8 de octubre.
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- Este tema de la sensibilidad del hombre ya lo habías tocado en Rudo, tu unipersonal, pero también en tu libro. ¿Cómo fue esa experiencia?
Lo hablé en el espectáculo y escribí un libro que se llama Rudo. El libro lo lancé en el 2023. Paralelo, estrené el espectáculo y el libro se estaba vendiendo en el mismo teatro, con Penguin Random House (Grupo Editorial). Hicimos toda una movida de presentación, en algunas librerías todavía debe estar. Yo creo que la gente esperaba que hable de cosas más divertidas, pero allí yo conté un poco mi historia, la historia de mi padre, hablando en general de fragilidad masculina. Yo vengo de una familia básicamente liderada por mujeres, mujeres muy fuertes, bailan flamenco. Entonces, mi papá no era un hombre con esa fortaleza. Yo he heredado su carisma y sus formas, pero no era pues lo que imaginamos de un hombre, no. No es que haya sido el ‘hombre’ de la casa.
No todos los hombre tienen la misma estructura...
No necesariamente, no todo los hombre debemos tener una forma, todos iguales, gustarnos el fútbol, vestirnos de azul, hablar fuerte, mirarle el trasero a las mujeres en la calle, no. Podemos ser de otra forma. Eso no nos hace más menos hombres. Eso lo hablé en el espectáculo y lo escribí en el libro.
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