La violencia contra el transporte público en Lima Metropolitana sigue dejando huella. Esta mañana, en el paradero Javier Prado, ubicado sobre la vía Evitamiento, los pasajeros suben a las unidades con temor y expresan indignación ante los constantes ataques criminales que afectan a choferes y usuarios.
Solo en la madrugada de ayer se registraron diversos ataques simultáneos: un conductor de los buses celestes fue asesinado, una minivan recibió disparos que dejaron varios heridos en Lima Este y una unidad de la línea “Los Chinos” fue asaltada a balazos.
Estas líneas de transporte, identificadas por su color celeste, recorren rutas de alta frecuencia, como la Panamericana Sur, vía Evitamiento y Panamericana Norte, recogiendo pasajeros en puntos concurridos como el paradero Javier Prado. Pese a que representan el único medio de transporte para miles de limeños, los usuarios manifiestan miedo ante la posibilidad de nuevos ataques.
“Cada persona que pasa por aquí tiene que estar pendiente de lo que puede pasar, no sabemos si vamos a llegar a casa con vida. Entre personas ya sentimos desconfianza porque podemos toparnos con un extorsionador o alguien armado”, relató un pasajero.
Los testimonios de los usuarios reflejan preocupación y frustración por la inacción de las autoridades. Muchos señalan que, además de los ataques, la delincuencia y la corrupción del sistema agravan la sensación de inseguridad.
“Subo con mucho temor, pero no tenemos otra opción, hay que venir a trabajar”, contó una pasajera que diariamente utiliza estas unidades para desplazarse.
Las líneas que pasan por este paradero —El Rápido, Etul Cuatro, R28, Vipusa, Salipetza y los marrones de San Bartolo— han sido víctimas de extorsión y ataques criminales en los últimos meses, que han cobrado vidas de conductores, cobradores y pasajeros.
Las autoridades de la Policía Nacional del Perú (PNP) han iniciado investigaciones, pero la preocupación se extiende entre choferes y pasajeros, quienes exigen medidas de seguridad más estrictas y el fortalecimiento de programas de vigilancia en paraderos y rutas urbanas.
Mientras tanto, los ciudadanos continúan usando estos buses como única alternativa para movilizarse por la ciudad, pese al miedo constante que viven cada día.
Últimos ataques en el transporte público
a violencia contra el transporte público en Lima Metropolitana se intensifica. La noche del martes 24 de marzo se registraron tres ataques simultáneos en Comas, Villa El Salvador y Ate, con un conductor fallecido y al menos cinco heridos.
En Comas, en el cruce de avenida Trapiche con Panamericana Norte, Malaquías Segundo Céspedes Huiza, de 62 años, conductor de Real Star del Perú, fue interceptado por cuatro sicarios en dos motos. Recibió disparos en cabeza, cuello y pecho y falleció en el Hospital Sergio Bernales. Su hijo, cobrador del mismo bus, presenció el ataque junto a 15 pasajeros.
En Villa El Salvador, un bus de la línea “C” (Los Chinos) fue atacado en el óvalo Las Lomas por un delincuente que se hizo pasar por pasajero. El conductor resultó herido en las piernas y fue trasladado a un hospital con pronóstico reservado. El agresor robó el dinero de la unidad y huyó, causando pánico entre pasajeros.
En Ate, en la autopista Ramiro Prialé, una combi de la ruta Lima–Huaycán fue interceptada por sujetos armados en un automóvil. Cinco personas resultaron heridas, una de gravedad con un disparo en la cabeza. Los atacantes grabaron el hecho y enviaron mensajes intimidatorios a otros transportistas, presuntamente vinculados a la banda Los Mexicanos.