El Ministerio de Salud de Perú, a través de la Dirección General de Salud Ambiental e Inocuidad Alimentaria (Digesa), lanzó una advertencia dirigida a las empresas del sector alimentario sobre la utilización de la tartrazina, un colorante artificial presente en numerosos productos destinados al consumo masivo. El organismo recomendó a las compañías dejar de emplear este aditivo e iniciar la transición hacia alternativas más seguras, tras una serie de alertas internacionales y estudios que revelan posibles efectos adversos para la salud.
¿Qué es la tartrazina y cuáles son sus efectos?
La tartrazina, también identificada como colorante amarillo número 5 o E-102, es un compuesto químico sintético utilizado para dar un tono amarillo brillante a una amplia gama de alimentos, bebidas, caramelos, postres, snacks y refrescos. Al encontrarse en productos de consumo diario, es habitual que forme parte de la dieta, en especial de niños y adolescentes.

Distintos estudios científicos han demostrado que algunas personas presentan hipersensibilidad a este aditivo. El doctor Henry Alfonso Rebaza, director general de Digesa, explicó que existen individuos alérgicos a la tartrazina, particularmente quienes padecen asma o tienen antecedentes de problemas alérgicos. “Si una persona con fondo alérgico consume alimentos de color amarillo con tartrazina, puede presentarse un empeoramiento de los cuadros asmáticos o la aparición de reacciones alérgicas”, indicó Rebaza a RPP Noticias, aconsejando a las familias estar atentas a cualquier síntoma tras la ingesta de productos que contienen este colorante.

Además de alergias y crisis asmáticas, la nutricionista Pierina Papadópulos señaló Canal N la relación entre el consumo excesivo de tartrazina y la aparición de hiperactividad, cefaleas y erupciones cutáneas, sobre todo en niños diagnosticados con trastorno por déficit de atención (TDAH). El riesgo se incrementa debido a la alta presencia de tartrazina en productos como refrescos, golosinas, snacks y cereales industriales.
Frente a estos hallazgos, Digesa estableció un límite máximo de consumo de 7.5 miligramos por kilo de peso corporal y dispuso la implementación de un etiquetado especial en productos que contienen tartrazina. El rotulado deberá advertir a los consumidores sobre la presencia del aditivo y recomendar precaución, en particular para quienes tienen propensión a las alergias.
¿Qué dice la OMS sobre la tartrazina?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Comité Mixto de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA, por sus siglas en inglés) han realizado evaluaciones sobre la seguridad de la tartrazina, fijando la ingesta diaria admisible en 7.5 miligramos por kilogramo de peso corporal. Aunque la OMS no prohíbe su uso, señala la necesidad de vigilancia y control, especialmente en grupos vulnerables.
La organización reconoce que puede desencadenar urticaria, asma y otros síntomas en personas sensibles. También enfatiza la importancia de informar de modo claro y destacado sobre la presencia de este aditivo en los alimentos. Por ello, en regiones de Europa y Norteamérica, las regulaciones exigen incluir advertencias en los empaques y, en algunos casos, la sustitución de la tartrazina por alternativas naturales.
El consenso internacional no considera a la tartrazina como un agente cancerígeno, pero sí recomienda limitar su uso y efectuar estudios de seguimiento sobre posibles efectos a largo plazo, especialmente en la población infantil.
¿Por qué algunas personas no pueden consumir tartrazina?
No todas las personas metabolizan la tartrazina del mismo modo. La mayor sensibilidad se observa en individuos con historial de asma, urticaria y otras afecciones alérgicas. En estos casos, el consumo puede provocar reacciones inmediatas como inflamación, congestión nasal, dificultad respiratoria y exacerbación de episodios asmáticos.
La nutricionista Pierina Papadópulos advirtió que los más afectados suelen ser los niños, quienes presentan mayor incidencia de respuestas negativas ante la exposición repetida a colorantes artificiales como la tartrazina. “Muchos productos dirigidos a menores, como caramelos, refrescos y snacks, contienen tartrazina, lo que incrementa el riesgo de alergias y trastornos conductuales”, explicó.
Diferentes especialistas proponen reemplazar la tartrazina por insumos naturales como cúrcuma o betacaroteno. Estos pigmentos ofrecen color sin efectos adversos documentados y permiten cumplir con los estándares sanitarios vigentes, preservando la inocuidad de los alimentos.
La recomendación general de Digesa es optar por alimentos naturales y limitar el consumo de productos industriales con colorantes sintéticos, reforzando la vigilancia en hogares con personas alérgicas o con diagnóstico de asma.
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