La preferencia por una mano (o una pata), conocida como lateralidad, no es exclusiva de los seres humanos. En los perros, la tendencia a usar más una de sus patas delanteras se ha convertido en objeto de estudios científicos y observaciones veterinarias, con aplicaciones tanto en el bienestar animal como en el entrenamiento. Diversos métodos permiten identificar si un perro es diestro, zurdo o ambidiestro, y este conocimiento puede aportar información sobre su comportamiento y personalidad.
¿Qué es la lateralidad en perros?
La lateralidad es la tendencia a utilizar preferentemente un lado del cuerpo sobre el otro. En los perros, se refleja en la pata que emplean con mayor frecuencia para acciones cotidianas. Definimos como lateralización a la inclinación sistematizada a utilizar más uno de los dos hemisferios.
Es una característica ancestral heredada que ha llevado a muchos animales, tanto vertebrados como invertebrados, a utilizar más el hemisferio izquierdo del cerebro o el derecho. El fenómeno está presente en la mayoría de los vertebrados, aunque en los perros la distribución entre diestros y zurdos es más equilibrada que en humanos, donde predomina la destreza con la mano derecha.
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¿Por qué es importante saber si un perro es diestro o zurdo?
Conocer la pata dominante de un perro tiene repercusiones en su bienestar, adaptación al entorno y potencial de entrenamiento. Según afirmó en su columna en Infobae el veterinario Juan Enrique Romero: “Saber que existen zurdos entre los perros y conocer, respetándolas, las preferencias de cada animal en el uso de un lado u otro del cuerpo, mejora su bienestar y potencia sus habilidades y destrezas”.
Además, estudios científicos han vinculado la lateralidad en perros con características como la respuesta inmune, la agresividad y ciertos rasgos cognitivos. El equipo de la Universidad de Bari Aldo Moro señaló en un estudio publicado en Royal Society Open Science que “esa preferencia no es un detalle menor: estudios previos la vincularon con la respuesta inmune, la agresividad y rasgos cognitivos como el pesimismo”.
¿Qué pruebas permiten identificar la pata dominante?
Veterinarios y especialistas en comportamiento animal describen varios métodos sencillos para determinar la lateralidad en perros.
- Prueba del juguete: se ofrece al perro un juguete interactivo relleno de comida y se observa con cuál pata intenta sujetarlo o sacar el alimento. Si en la mayoría de las ocasiones utiliza la misma pata, esa será la dominante.
- Dar la pata: se pide al animal que dé la pata en repetidas ocasiones. La pata que ofrece con más frecuencia suele ser la preferente.
- Primer paso al caminar: se observa con cuál pata inicia la marcha durante un paseo.
- Alcance de objetos: se coloca un premio bajo un mueble y se registra con qué pata intenta alcanzarlo.
- Prueba de la cinta adhesiva: se adhiere suavemente una cinta en la nariz o frente del perro y se observa qué pata usa para quitársela.
Los expertos recomiendan repetir cada prueba entre 10 y 50 veces, en distintos momentos y ambientes, para obtener un resultado confiable. Si el perro utiliza la misma pata al menos el 75% de las veces, se considera que existe una preferencia clara. Si alterna, podría tratarse de un perro ambidiestro.
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¿Existe un método científico para medir la lateralidad?
En 2026, un equipo de investigadores italianos desarrolló el primer inventario estandarizado para medir la preferencia de pata en perros, llamado Doginburgh Inventory. El método consiste en combinar varias pruebas: uso de un juguete Kong, alcance de alimento bajo un mueble, descenso de una escalera y paso por una plataforma durante una caminata.
Los resultados permiten clasificar a los perros en cinco categorías: zurdo fuerte, zurdo débil, ambidiestro, diestro débil y diestro fuerte. El estudio evaluó a 43 perros y determinó que “el 32,56% resultó fuertemente lateralizado, el 46,51% mostró lateralidad débil y el 20,93% fue ambidiestro”.
¿La preferencia de pata varía según el sexo, la raza o la edad?
La investigación italiana incluyó animales de diferentes razas y edades, y también examinó la influencia del sexo. Se observó que los machos tendían a emplear la pata izquierda en la prueba del Kong, mientras que en las hembras no se detectó una asimetría poblacional significativa. El análisis de raza y edad quedó señalado como una tarea pendiente para estudios futuros.
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El vínculo entre la lateralidad y el comportamiento canino ha sido tema de investigación. Según el equipo de la Universidad de Bari Aldo Moro, la preferencia de pata puede asociarse a la respuesta ante el estrés y la agresividad. El American Kennel Club, indica que los perros ambidiestros tienden a ser menos agresivos hacia extraños, mientras que los zurdos pueden mostrar mayor reacción a estímulos nuevos. En el caso de perros de trabajo, la identificación de la pata dominante puede optimizar el entrenamiento y la selección de tareas.
Todas las pruebas mencionadas pueden efectuarse en el hogar, sin necesidad de equipamiento especializado. Los expertos insisten en la importancia de repetir los ensayos en diferentes circunstancias y horas del día. Si no se detecta una preferencia clara, el perro puede ser ambidiestro, lo cual también constituye una característica relevante.