Millones de perros y gatos adoptados durante pandemia transitan hoy la mediana edad, una etapa que impone nuevos retos a las familias que los recibieron en tiempos de confinamiento. A pesar de que sus tutores cuentan con herramientas para favorecer el bienestar de sus animales a medida que crecen, la escasez de información acerca de los cuidados específicos en esta fase se mantiene como una barrera.
En 2026, hogares de todo el mundo asumen la responsabilidad de acompañar a sus perros y gatos “pandémicos” en el tránsito hacia los seis o siete años, cuando el envejecimiento comienza a manifestarse de forma paulatina. Así lo señala un estudio internacional de ROYAL CANIN, que advierte sobre la necesidad de prestar atención a esta generación de animales que envejece al unísono.
El abordaje adecuado de esta etapa exige controles veterinarios regulares, una dieta equilibrada, vigilancia del peso y la detección precoz de cambios en el comportamiento, la energía o la movilidad. La intervención preventiva no solo protege la salud de los animales, sino que también amplía sus años de vida saludable.
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Aunque muchos de estos perros y gatos conservan vitalidad y energía, el mundo veterinario advierte sobre la aparición de transformaciones biológicas sutiles que pueden afectar la salud a largo plazo. La misma investigación revela que apenas el 44% de los tutores relaciona el envejecimiento con síntomas visibles. Más de un tercio cree que el paso del tiempo es inevitable y poco puede hacerse, mientras que dos tercios reconocen sentir emociones negativas al enfrentar la perspectiva del envejecimiento de sus animales.
Creencias, emociones y desafíos de los tutores
La investigación, impulsada por Censuswide, abarcó a 19.012 tutores de perros y gatos en países como Reino Unido, Estados Unidos, Australia, Canadá, India, México, China, Corea del Sur, Tailandia, Francia, Alemania, Italia, Portugal, España, Brasil, Japón, Hong Kong y Taiwán. Los datos se recopilaron entre el 17 y el 24 de marzo de este año. Censuswide forma parte de la Market Research Society (MRS), el British Polling Council (BPC) y adhiere al Global Data Quality Pledge.
Entre los principales hallazgos, el estudio destaca que el apego emocional no siempre se traduce en acciones preventivas. Un 38% de los tutores considera que el envejecimiento es un proceso irreversible, lo que tiende a desalentar la adopción de medidas anticipadas. Además, el 55% de los encuestados evita abordar el tema de la vejez animal por el impacto emocional que les genera.
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Esta reticencia contrasta con la dedicación cotidiana: el 74% de los tutores reconoce comprar regalos para los cumpleaños de sus animales, y un 30% destina más recursos a estos obsequios que a los de sus propios hijos.
A pesar del cariño, la prevención temprana sigue siendo una asignatura pendiente. Solo dos de cada cinco tutores actúan antes de notar síntomas, mientras que un 31% posterga intervenciones si percibe a su animal como saludable.
Una etapa crucial en la salud de perros y gatos
La Dra. Tanya Schoeman, especialista en veterinaria citada en el estudio, señala que el envejecimiento de perros y gatos se inicia antes de lo que muchos tutores suponen, durante la mediana edad, cuando los animales aún conservan su vitalidad. Los avances científicos introducen el concepto de “esperanza de vida saludable”, entendido como el periodo en que los animales permanecen libres de enfermedades crónicas y mantienen su energía.
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En estos años suelen aparecer cambios fisiológicos discretos: gatos que muestran un leve descenso en su nivel de actividad o perros con movilidad algo reducida, señales que suelen pasar inadvertidas en las primeras etapas. La mayoría de los tutores solo reconoce estos indicios cuando los síntomas ya resultan evidentes.
Atender las necesidades de los animales en la mediana edad permite anticipar y retrasar la aparición de trastornos propios de la vejez. Sin embargo, persisten conceptos erróneos: uno de cada cuatro tutores desconoce que problemas como la diabetes se vuelven más frecuentes en esta fase.
Señales tempranas: lo que los tutores suelen pasar por alto
En diálogo con Infobae, el veterinario Marcelo Zysman, diplomado y certificado en analgesia y anestesia, describe que los primeros signos de alerta suelen ser cognitivos: “Todo comienza con pequeños cambios en la relación con el entorno. Los animales pueden dejar de escuchar bien o filtrar sonidos distintos, y pueden presentar alteraciones olfativas o visuales que modifican la percepción de su mundo. Estos primeros cambios aparecen como breves ausencias o sutiles momentos de desconexión, algo que se observa principalmente en perros”.
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El veterinario Fernando Catrina, especializado en comportamiento animal, coincide en que el envejecimiento no se inicia de manera abrupta, sino que sigue al proceso de maduración: “No hay una etapa puntual que permita identificar el inicio del envejecimiento, salvo que se presenten signos o síntomas muy notorios para el tutor”.
Zysman agrega que el envejecimiento no solo se manifiesta con la aparición de canas, sino que afecta órganos y sistemas internos. “La vejez no es solo un cambio externo; involucra una fase de declinación interna que puede ser acompañada y mejorada con buena asistencia médica”.
Diferencias según tamaño y raza
El especialista subraya que los perros de talla pequeña, en especial los mestizos, suelen tener una expectativa de vida mayor que los de raza grande o gigante. “Existen diferencias en la proyección de vida entre animales grandes y pequeños. Los perros pequeños, sobre todo si no son de raza, suelen ser mucho más longevos que los de razas grandes”, precisa. En ese sentido, Catrina apunta que en las razas grandes el envejecimiento se presenta antes que en las pequeñas, donde el metabolismo más lento retrasa este proceso.
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El veterinario también destaca que la socialización, que ocurre entre el primer mes y los tres meses y medio de vida, fue limitada durante la pandemia. Muchos cachorros no tuvieron contacto con estímulos propios de la vida pública ni con personas de diferentes características. “Es común que estos perros, al no haber experimentado estas situaciones en su etapa clave de desarrollo, manifiesten signos de inquietud, inseguridad o desconfianza ante estímulos que les resultan desconocidos”, advierte.
Catrina considera esencial tener en cuenta este antecedente para comprender la psicología de los animales y ayudarlos a adaptarse a estímulos que, aunque hoy les resulten novedosos, no estuvieron presentes en su desarrollo temprano.
Claves para una vida saludable en la madurez
Para favorecer la expectativa de vida saludable en perros y gatos de mediana edad, los especialistas recomiendan establecer controles veterinarios periódicos y consultar sobre el envejecimiento incluso cuando el animal aparenta estar en buenas condiciones. Controlar el peso y ofrecer una alimentación equilibrada resultan acciones esenciales para prevenir enfermedades.
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Las dudas y temores se manifiestan ante síntomas visibles. El veterinario Marcelo Zysman advierte que la mayoría de las consultas no tienen un carácter preventivo, a pesar de que la prevención constituye el pilar de la medicina. “El tutor suele acudir al consultorio cuando su animal ya presenta algún signo que le genera preocupación. La prevención es la opción más práctica, lógica y económica, pero no suele ser la más frecuente. La gente no busca anticiparse para mejorar la calidad de vida antes de que aparezcan los problemas”, remarca.
Observar cambios en el comportamiento, la movilidad o el nivel de actividad es clave para detectar y tratar a tiempo alteraciones asociadas con el envejecimiento. Los veterinarios afirman que medidas sencillas y continuas inciden de manera directa en la calidad de vida de los animales a largo plazo.
Zysman sugiere realizar controles regulares, “una consulta cada tres meses, una por estación, para ajustar medicaciones, indicar estudios complementarios si es necesario y conversar sobre el curso de la vida”.
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“Esto no me gusta”, “Qué será esto” o “Qué pasa con esto otro”, son algunas preguntas que marca el especialista que se hacen los tutores. “Existe un aumento en el nivel de consultas de perros ancianos, pero vinculado fundamentalmente a que hay más perros ancianos por los cuidados que se están dando en ellos. Pero son consultas reactivas, no de prevención. La gente no viene a consultar para buscar elementos que le permitan mejorar la calidad de vida antes que el animal tenga problemas”, explicó.
Rutinas, información y bienestar
Entre los errores más habituales, Zysman destaca la falta de información sobre geriatría veterinaria y la tendencia a considerar a los animales mayores como enfermos. “No existe suficiente información sobre geriatría. Se suele interpretar al anciano como un enfermo, sin reconocer que la vejez es una etapa particular. Así como un cachorro no es un adulto precoz, un anciano no es un adulto tardío”, remarca. Además, advierte sobre la aplicación de prácticas domésticas o profesionales poco adecuadas para esta etapa y subraya la importancia de la detección temprana y la compensación médica.
Fernando Catrina aporta a Infobae una recomendación clave: mantener las rutinas que el animal ha sostenido a lo largo de su vida en el entorno familiar. “Durante el envejecimiento, hay que conservar las rutinas con firmeza, aquellas que han acompañado al animal durante toda su vida en el hogar”, señala.
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Los cambios repentinos pueden generar inseguridad y disminuir el bienestar, ya que perros y gatos dependen de la previsibilidad en su día a día. “Ellos necesitan anticipar lo que ocurrirá en distintas situaciones. Esa capacidad de predecir forma parte esencial de la rutina y del bienestar”, sostiene Catrina.
La previsibilidad en las actividades cotidianas permite que los animales se relajen y vivan con mayor confianza, fortaleciendo su calidad de vida en la madurez.