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Fondo ambiental privado ha gestionado más de USD 160 millones para proteger el patrimonio natural de Panamá

Financió y ejecutó más de 1.000 proyectos socioambientales con el apoyo de al menos 500 organizaciones no gubernamental, de base comunitaria y empresas

Las iniciativas beneficiaron de forma directa a más de 300.000 personas y de manera indirecta a más de 1,8 millones de habitantes de las cuencas y zonas priorizadas. (Cortesía)

Con su Plan Estratégico 2024-2029, la Fundación Natura busca ampliar sus soluciones basadas en la naturaleza mediante tres ejes: Agua y Cuencas, Áreas Protegidas terrestres y marino-costeras, y Ecosistemas.

La organización plantea alianzas con el sector privado, políticas públicas ágiles y participación ciudadana para extender el alcance de sus iniciativas.

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Informó que la administración de recursos se sustenta en gobernanza institucional, auditorías externas independientes, certificación ISO 9001:2025 y mecanismos de rendición de cuentas en varios niveles.

La fundación conmemora 35 años de trabajo por la conservación del patrimonio natural panameño.

Desde su creación en 1991, señala que ha actuado como gestora de fondos y proyectos, socia estratégica y promotora de soluciones de conservación y financiamiento climático con enfoque local y alcance global.

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La entidad organizó más de 15.000 actividades de capacitación, fortalecimiento y transferencia de conocimientos, con más de 300.000 participantes. (Cortesía)

“Durante 35 años en Fundación Natura hemos demostrado que conservar la naturaleza de Panamá es, ante todo, asegurar el bienestar y el futuro de nuestra gente. Hoy, las comunidades son las verdaderas protagonistas de esta transformación, convirtiendo la conservación en una fuerza viva que protege nuestros territorios, bosques y cuencas hidrográficas”, afirmó Carla López, presidente de Fundación Natura.

Agregó que “mantenemos firme nuestra visión de un Panamá donde la naturaleza y su gente prosperen juntas en armonía, construyendo un país resiliente, equitativo y lleno de vida para las próximas generaciones”.

En ese período, movilizó y gestionó más de USD 160 millones para proteger el patrimonio natural del país. También financió y ejecutó más de 1.000 proyectos socioambientales con el apoyo de más de 500 Organización No Gubernamental, Organización de Base Comunitaria y empresas.

La gestión de la Fundación alcanzó 42 áreas protegidas del Sistema Nacional de Áreas Protegidas fortalecidas en los ámbitos técnico, operativo y comunitario, además de 30 cuencas hidrográficas: cinco en la vertiente del Caribe o Atlántico y 25 en la del Pacífico.

La organización participó en cinco de los seis humedales panameños reconocidos por la Convención de Ramsar y respaldó la identificación y designación de los sitios Ramsar del país.

Aportó soluciones basadas en la naturaleza y paisajes productivos en las cuencas de los ríos Santa María, La Villa y Parita.

Las iniciativas beneficiaron de forma directa a más de 300.000 personas y de manera indirecta a más de 1,8 millones de habitantes de las cuencas y zonas priorizadas. La entidad organizó más de 15.000 actividades de capacitación, fortalecimiento y transferencia de conocimientos, con más de 300.000 participantes.

El Fideicomiso Ecológico de Panamá (FIDECO), creado en 1995, ha financiado cientos de proyectos comunitarios orientados a la producción sostenible, las soluciones basadas en la naturaleza, la ciencia y la resiliencia climática.

“FIDECO es el testimonio vivo de un impacto ambiental y social hito en Panamá, y la plataforma financiera clave para enfrentar los desafíos ambientales globales”, sostuvo la fundación.

Desde Darién hasta Bocas del Toro, se indicó que ha impulsado proyectos junto a comunidades locales. En Chiriquí, promovió café bajo sombra, conservación de suelos y conectividad de paisajes productivos en fincas de la cuenca del río Chiriquí Viejo.

En Darién, desarrolló turismo comunitario, monitoreo de jaguares y águila harpía, junto con acciones para el manejo del bosque seco y los manglares.

La fundación aportó a la conservación de áreas protegidas de la Reserva de la Biósfera La Amistad, entre ellas el Parque Nacional Marino Isla Bastimentos. (MiAmbiente)

En la Cuenca del Canal, sus intervenciones incluyeron protección hídrica de subcuencas, restauración de suelos, prácticas productivas y turismo comunitario. En Bocas del Toro, respaldó la gestión de áreas protegidas, la conservación de manatíes y tortugas marinas, y la producción de cacao orgánico Ngäbe-Buglé.

En Veraguas y Los Santos, trabajó en el manejo participativo de manglares, la gestión de áreas protegidas, la investigación y el monitoreo de biodiversidad, además de soluciones basadas en la naturaleza y paisajes productivos en las cuencas de los ríos Santa María, La Villa y Parita.

La fundación aportó a la conservación de áreas protegidas de la Reserva de la Biósfera La Amistad, entre ellas el Parque Internacional La Amistad, el Parque Nacional Marino Isla Bastimentos, el Parque Nacional Volcán Barú, el Parque Nacional San San Pond Sak, el Bosque Protector Palo Seco y el Humedal Lagunas de Volcán.

En la Reserva de la Biósfera de Darién, desarrolló acciones en el Parque Nacional Darién, la Reserva Hidrológica Filo del Tallo y el Humedal Punta Patiño.

También trabajó en tres sitios declarados Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO: el Parque Internacional La Amistad, el Parque Nacional Darién y el Parque Nacional Coiba, sostuvo.

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