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Identifican restos de militar panameño desaparecido durante la invasión de Estados Unidos en 1989

Roberto Adolfo Aparicio Oliva tenía 21 años y prestaba servicio en el Cuartel Central. Después de más de tres décadas de búsqueda, su familia podrá finalmente darle sepultura.

Roberto Adolfo Aparicio Oliva tenía 21 años y formaba parte de las Fuerzas de Defensa de Panamá cuando falleció durante la invasión militar de Estados Unidos, el 20 de diciembre de 1989. Composición visual

Después de más de 36 años de incertidumbre, fueron identificados los restos de Roberto Adolfo Aparicio Oliva, un integrante de las Fuerzas de Defensa de Panamá que falleció a los 21 años durante la invasión militar de Estados Unidos, el 20 de diciembre de 1989.

El joven prestaba servicio en el Cuartel Central y su familia llevaba décadas intentando localizarlo.

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La identificación fue anunciada este sábado 24 de octubre por la Comisión 20 de Diciembre de 1989, organismo encargado de investigar y documentar las víctimas de la operación militar estadounidense.

El resultado fue posible mediante análisis genéticos especializados realizados con la participación de instituciones panameñas y guatemaltecas, después de un complejo proceso de recuperación de material óseo.

El trabajo científico estuvo a cargo de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala (FAFG), en coordinación con el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IMELCF) y el Ministerio Público.

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Especialistas de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala y del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Panamá participaron en los análisis genéticos que permitieron identificar a la víctima. Ilustrativa

Las muestras fueron comparadas con perfiles genéticos aportados por familiares, lo que permitió establecer la identidad del joven pese al deterioro de los restos.

Aparicio Oliva era hijo de Félix Adolfo Aparicio Pérez y Lidia Maritza Oliva Gómez y residía en San Miguelito, en Cerro Batea.

Durante la invasión prestaba servicio en el Cuartel Central de las Fuerzas de Defensa, donde desarrollaba funciones relacionadas con el abastecimiento y la alimentación de los efectivos militares.

Después de iniciada la invasión estadounidense del 20 de diciembre de 1989, sus familiares recibieron información sobre su posible fallecimiento en el sector de El Chorrillo, según el comunicado oficial. Sin embargo, no consiguieron localizar sus restos, lo que dio inicio a una búsqueda que se prolongó durante más de tres décadas.

Durante ese período, la familia acudió a hospitales, cementerios y diligencias de exhumación con la esperanza de encontrar información sobre su paradero. Posteriormente, las autoridades recibieron datos que apuntaban a una posible sepultura en una fosa común del Cementerio Jardín de Paz, lo que permitió orientar las investigaciones forenses.

La invasión militar de Estados Unidos comenzó durante la madrugada del 20 de diciembre de 1989 y afectó varios sectores de Panamá, especialmente El Chorrillo, donde estaba ubicada la Comandancia de las Fuerzas de Defensa. Tomadas de Facebook

La identificación constituye una respuesta para sus familiares después de décadas de búsqueda, además de permitir que el joven reciba finalmente una sepultura con su identidad plenamente establecida.

Aparicio Oliva había sido ascendido póstumamente al grado de cabo segundo, mediante el Decreto N.º 228 del 31 de mayo de 1990.

El hallazgo se suma a otras identificaciones realizadas durante 2026 mediante estudios de ADN. En julio, la Procuraduría General de la Nación entregó los restos de Marcos Antonio Coulthrust Quiñones y Manuel Carol Ojo, dos víctimas de la invasión cuyos cuerpos fueron identificados mediante análisis realizados en Panamá y Guatemala.

Las investigaciones también permitieron identificar anteriormente a Ricardo Aurelio Arana Riquelme y Eric Abdiel Bonilla Terrero, como parte de las diligencias para esclarecer las desapariciones. Los trabajos incluyen exhumaciones, análisis de restos óseos y comparación genética, procedimientos necesarios para resolver casos que permanecieron sin identificación durante décadas.

En julio de 2026, las autoridades panameñas entregaron los restos identificados de Marcos Antonio Coulthrust Quiñones y Manuel Carol Ojo, otras dos víctimas de la invasión estadounidense de diciembre de 1989. Tomada del MP

La invasión comenzó durante la madrugada del 20 de diciembre de 1989, cuando Estados Unidos ejecutó la denominada Operación Causa Justa, cuyo principal objetivo era capturar al general Manuel Antonio Noriega, quien gobernaba de facto Panamá.

Aproximadamente 24.000 soldados participaron en el despliegue contra objetivos militares panameños, mientras los enfrentamientos y bombardeos afectaron sectores residenciales, especialmente en El Chorrillo.

El número de fallecidos continúa siendo uno de los aspectos más controvertidos de aquella intervención militar. Estados Unidos reportó 202 civiles y 314 militares panameños muertos, mientras organizaciones de derechos humanos formularon estimaciones considerablemente mayores.

La ausencia de registros completos y los entierros sin identificación dificultaron establecer un balance definitivo.

Hasta marzo de 2026, el registro de la Comisión 20 de Diciembre contenía 238 fallecidos y desaparecidos confirmados, además de 205 registros bajo investigación que podrían incluir coincidencias con casos ya documentados. REUTERS/Erick Marciscano

Hasta marzo de 2026, el Registro de Víctimas de la Comisión 20 de Diciembre contenía 443 nombres en distintas etapas de verificación. De ellos, 238 correspondían a fallecidos y desaparecidos confirmados, mientras otros 205 permanecían bajo investigación, aunque algunas entradas podían coincidir con personas previamente registradas.

La Comisión fue creada mediante el Decreto Ejecutivo N.º 121 del 19 de julio de 2016, con el propósito de esclarecer la verdad sobre las víctimas de la invasión. Su labor comprende la recuperación de identidades, la investigación de desapariciones y la reconstrucción documental, en coordinación con organismos forenses y autoridades judiciales.

La identificación de Roberto Adolfo Aparicio Oliva representa un nuevo avance en una investigación que permanece abierta. Aunque su familia podrá finalmente darle sepultura, todavía existen restos pendientes de identificación y desapariciones sin esclarecer, más de tres décadas después de la intervención militar estadounidense en Panamá.

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