Panamá comenzó a utilizar tecnología satelital de la Unión Europea para identificar los daños provocados por el terremoto del 9 de octubre, que afectó principalmente a las provincias centrales del país.
La activación del sistema Copernicus Emergency Management Service (CEMS) permitirá generar mapas especializados para apoyar las evaluaciones y orientar la asistencia humanitaria.
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La Autoridad Nacional para la Innovación Gubernamental (AIG) informó que el servicio fue activado después del movimiento sísmico, mediante la coordinación con el Centro Copernicus LAC Panamá.
La herramienta proporciona información geoespacial y cartografía de emergencia, que estará disponible para el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) y otras instituciones responsables de la respuesta.
Copernicus es un programa de observación de la Tierra de la Unión Europea que utiliza imágenes de satélites y otras fuentes de información para vigilar fenómenos naturales.
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Su componente de emergencias permite elaborar mapas sobre terremotos, inundaciones, incendios y otras catástrofes, facilitando la identificación de áreas afectadas y posibles riesgos.
En Panamá se activó el servicio de cartografía rápida, identificado como EMSR934, diseñado para producir información geográfica durante las primeras etapas de una emergencia. Sus productos pueden mostrar edificaciones dañadas, carreteras interrumpidas y sectores de difícil acceso, dependiendo de la disponibilidad de imágenes y de los resultados de su análisis.
La utilidad de estos mapas consiste en ofrecer una visión territorial de los daños que complemente los reportes levantados por los equipos de campo. También permiten priorizar comunidades aisladas, planificar rutas de asistencia y localizar infraestructuras comprometidas, aunque las imágenes satelitales no sustituyen las inspecciones estructurales presenciales.
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El Centro Copernicus LAC Panamá, sede regional para América Latina y el Caribe, acompaña la coordinación entre las instituciones nacionales y el programa europeo. Esta colaboración busca fortalecer la gestión de riesgos y la recuperación posterior al desastre, mediante herramientas que faciliten decisiones sustentadas en información geográfica.
La activación ocurre mientras continúan las réplicas del terremoto de magnitud 7,5, registrado el viernes a las 12:56 p. m. Según el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, el epicentro se localizó a 39 kilómetros al noroeste de Tonosí, a una profundidad aproximada de cuatro kilómetros.
Hasta las 9:00 p. m. del lunes 12 de octubre, Geociencias había localizado 416 réplicas, concentradas principalmente en la región de Azuero y sectores próximos de Veraguas. Entre los movimientos más fuertes figuró uno de magnitud 6,4 a las 6:20 p. m., localizado a 18 kilómetros al sursureste de Pixvae, a menos de diez kilómetros de profundidad.
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Después de ese temblor, se registraron otras 11 réplicas en 56 minutos, tres de ellas de magnitud cinco. El instituto explicó que los movimientos de menor intensidad requieren revisión de los especialistas, por lo que el total de eventos localizados puede aumentar conforme se procesen los registros sísmicos.
La emergencia ha dejado 1.744 viviendas evaluadas y 6.174 personas afectadas, de acuerdo con el informe presentado el lunes por el presidente José Raúl Mulino. Además, Sinaproc contabilizó 598 personas alojadas en 14 albergues, mientras continuaban las inspecciones de viviendas e instalaciones públicas.
El balance oficial también identifica 656 centros educativos con algún tipo de afectación, incluidos planteles con daños de consideración. En Veraguas se reportaron 420 residencias dañadas y 196 escuelas afectadas, mientras que Coclé registró 318 viviendas y Herrera otras 302, entre las provincias más golpeadas.
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Los daños incluyen hospitales, iglesias, edificios gubernamentales, carreteras y puentes, además de interrupciones en servicios básicos y comunidades temporalmente incomunicadas. Para atender la emergencia, el Gobierno movilizó miles de funcionarios, vehículos y aeronaves, con el objetivo de transportar alimentos, agua y suministros hacia las poblaciones afectadas.
La información satelital permitirá complementar las evaluaciones que continúan en el terreno y facilitar la planificación de las labores de recuperación. Su importancia aumenta ante la persistencia de las réplicas y las dificultades de acceso, especialmente en comunidades donde los daños viales retrasan la llegada de los equipos de asistencia.
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