La Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA) recomendó realizar inspecciones técnicas en edificios y otras construcciones después del terremoto que sacudió Panamá el viernes 9 de octubre.
El gremio advirtió que las evaluaciones deben estar a cargo de profesionales idóneos, incluso cuando las estructuras no presenten daños visibles, debido a los riesgos asociados con los movimientos sísmicos y sus réplicas.
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En un comunicado, la organización señaló que la revisión de las edificaciones debe realizarse conforme al Reglamento Estructural Panameño 2021 (REP-2021), aprobado por la Junta Técnica de Ingeniería y Arquitectura.
Esta normativa establece criterios técnicos para el diseño y evaluación de estructuras, por lo que su aplicación resulta fundamental para determinar las condiciones de seguridad después de un evento de esta magnitud.
La SPIA recomendó a administradores de propiedades horizontales, juntas directivas y propietarios contratar profesionales calificados para realizar revisiones integrales, aun cuando no se observen grietas o desprendimientos.
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Las inspecciones deben considerar elementos estructurales y no estructurales, incluyendo fachadas, escaleras, juntas, tanques e instalaciones, con resultados documentados que permitan identificar posibles riesgos.
El gremio también pidió prestar especial atención a edificios antiguos, construcciones de gran altura y estructuras que presenten daños visibles. Entre las señales de alerta mencionó grietas, desprendimientos, inclinaciones y deterioros en columnas, vigas, muros, escaleras o losas, condiciones ante las cuales los ocupantes deben evacuar y evitar regresar hasta obtener una evaluación profesional.
La organización explicó que la ausencia de daños aparentes no sustituye una inspección técnica, particularmente después de un terremoto seguido de numerosas réplicas.
Por ello, exhortó a los profesionales agremiados a colaborar de manera coordinada con las autoridades en las evaluaciones y reparaciones, priorizando las solicitudes relacionadas con edificaciones potencialmente comprometidas.
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Las recomendaciones surgen después del terremoto registrado a las 12:56 p. m. del viernes, con epicentro en la región de Azuero, que provocó daños en distintas provincias. El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá actualizó la magnitud del evento a 7.5, mientras los movimientos posteriores mantuvieron a numerosos residentes fuera de sus viviendas durante la noche.
Según el segundo balance del Sistema Nacional de Protección Civil, 188 centros educativos registraron afectaciones en todo el país, junto con daños en viviendas, hospitales, iglesias, edificios gubernamentales, carreteras y puentes.
Las provincias de Los Santos, Herrera, Veraguas y Coclé concentraron numerosas incidencias, mientras continuaban las inspecciones para determinar el alcance de los deterioros.
La revisión de infraestructura también alcanzó los puentes de las Américas y Centenario, dos conexiones fundamentales entre la capital y Panamá Oeste. El ministro de Obras Públicas, José Luis Andrade, aseguró que las evaluaciones iniciales no identificaron daños estructurales que justificaran el cierre de ambas vías, por lo que permanecieron habilitadas para el tránsito vehicular.
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Andrade desmintió las versiones que circularon sobre un supuesto cierre preventivo o colapso de estas estructuras después del terremoto. El Ministerio de Obras Públicas también mantiene evaluaciones en carreteras y puentes de otras provincias, especialmente en Mariato, Veraguas, y Tonosí, Los Santos, donde se registraron daños que dificultaron la circulación hacia varias comunidades.
El titular de Obras Públicas confirmó además que los trabajos del cuarto puente sobre el Canal de Panamá no sufrieron afectaciones por el movimiento sísmico.
La continuidad de las inspecciones resulta especialmente importante en las provincias centrales, donde varios puentes y tramos de carretera presentan daños y algunas comunidades permanecen incomunicadas.
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La SPIA recordó que, durante las réplicas, las personas deben protegerse bajo mobiliario resistente, mantenerse alejadas de ventanas y fachadas y evacuar ordenadamente cuando termine el movimiento. También recomendó evitar el uso de interruptores ante posibles fugas de gas o daños eléctricos y comunicar cualquier situación de riesgo a las autoridades.
El gremio reiteró que la evaluación profesional constituye una medida esencial para reducir riesgos y determinar si una edificación puede ocuparse con seguridad.
Mientras continúan las inspecciones oficiales, la responsabilidad de propietarios y administradores incluye verificar las condiciones de sus inmuebles, especialmente aquellos sometidos a movimientos intensos o que presentan señales de deterioro.
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