El riesgo de un El Niño de intensidad excepcional durante 2026-2027 comienza a movilizar recursos financieros en América Latina y el Caribe. Ante un escenario que podría combinar sequías, inundaciones, altas temperaturas y pérdidas económicas, CAF dispuso inicialmente $1,000 millones para preparar a los países y atender emergencias.
La decisión fue anunciada en Panamá ante las proyecciones que apuntan a un fortalecimiento considerable del fenómeno durante los próximos meses. Los recursos estarán dirigidos principalmente a poblaciones vulnerables y se complementarán con asistencia técnica para reducir los impactos económicos y sociales que pueda provocar el evento climático.
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Las estimaciones consideradas por CAF advierten que las pérdidas podrían alcanzar el equivalente al 2% del PIB regional, debido a afectaciones agrícolas, ganaderas y pesqueras, daños en infraestructura e interrupciones productivas. El organismo calcula que otros 4.8 millones de personas podrían caer en situación de pobreza.
CAF plantea que los $1,000 millones no se limitarán al financiamiento posterior a una emergencia. La estrategia incluye asistencia técnica para los países, coordinación con gobiernos y bancos de desarrollo, además de herramientas destinadas a fortalecer la preparación antes de que ocurran los mayores impactos.
Como complemento, el organismo elaborará un Libro Blanco con mejores prácticas para responder a desastres naturales y apoyará técnicamente a los gobiernos en preparación y atención de emergencias. El objetivo es combinar recursos financieros con conocimiento y capacidad institucional frente a los riesgos climáticos.
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Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de CAF, advirtió que el episodio podría convertirse en uno de los más intensos del último siglo. La preocupación coincide con pronósticos internacionales que muestran un calentamiento extraordinario del Pacífico y una elevada probabilidad de que El Niño continúe fortaleciéndose hacia finales de 2026.
En Panamá, las señales también son claras. El Instituto de Meteorología e Hidrología (IMHPA) determinó que las condiciones de El Niño llevan cinco meses consecutivos establecidas y espera que continúen durante los próximos meses, con un evento muy fuerte plenamente desarrollado durante el cierre del año.
Los indicadores oceánicos respaldan ese escenario. El IMHPA registró un valor semanal de 3.1 °C en la región Niño 3.4, mientras el índice Niño 1+2 alcanzó 4.7 °C. El calentamiento evidencia un fuerte acoplamiento entre el océano y la atmósfera en el Pacífico ecuatorial.
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Para Panamá, el fenómeno no significa automáticamente ausencia de lluvias en todo el territorio. Durante octubre, climatológicamente el mes más lluvioso del año en el país, algunas regiones podrían recibir acumulados normales o superiores, mientras buena parte del territorio tendría precipitaciones inferiores a los promedios históricos.
Las lluvias cercanas o por encima de lo normal se esperan en Bocas del Toro, sectores montañosos de Chiriquí y la comarca Ngäbe Buglé, además de provincias centrales y el norte de Darién. En contraste, el resto del país tendría un comportamiento por debajo de lo acostumbrado durante octubre.
El período todavía puede registrar episodios fuertes. La interacción de los vientos del Pacífico con los alisios favorece aguaceros intensos y tormentas eléctricas durante octubre, mientras los efectos indirectos de sistemas tropicales pueden producir temporales y elevar puntualmente el riesgo de inundaciones en diferentes sectores del país.
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Para noviembre, el pronóstico mantiene precipitaciones cercanas o superiores al promedio en zonas montañosas de Chiriquí, Ngäbe Buglé y Veraguas. En el resto del territorio se proyectan cantidades inferiores a lo normal, mientras los vientos alisios comienzan a ganar mayor influencia sobre las condiciones atmosféricas.
El escenario se vuelve más seco hacia diciembre. El IMHPA espera lluvias muy por debajo de lo normal en buena parte de la región oriental y acumulados inferiores al promedio en el resto del país, coincidiendo con el inicio de la transición hacia la temporada menos lluviosa en la vertiente del Pacífico.
La situación será distinta en el Caribe, donde diciembre continúa siendo lluvioso. Los temporales del Atlántico pueden dejar precipitaciones intensas e incluso provocar inundaciones en esta vertiente, especialmente cuando empujes o frentes fríos alcanzan Centroamérica y modifican temporalmente el comportamiento de las lluvias en Panamá.
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El pronóstico ocurre después de un septiembre irregular. Sectores de Chiriquí, Coclé, Herrera, Los Santos, Veraguas y Ngäbe Buglé presentaron déficits de precipitación respecto al promedio histórico, mientras Bocas del Toro, Colón y algunas áreas occidentales registraron acumulados superiores a los valores habituales para ese período.
La vigilancia internacional apunta en la misma dirección. El Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad reportó que los modelos proyectan un El Niño muy fuerte durante el invierno boreal 2026-2027, mientras la NOAA mantiene una probabilidad superior al 90% de que alcance esa categoría.
El Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño también prevé un fortalecimiento durante el trimestre octubre-diciembre y posibles máximos en ese período. La Organización Meteorológica Mundial, por su parte, proyecta una probabilidad cercana al 100% de persistencia entre diciembre de 2026 y febrero de 2027.
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Las aguas próximas a Panamá igualmente reflejarían el calentamiento. Para octubre, noviembre y diciembre, los modelos europeos proyectan anomalías de entre 1 °C y 2 °C en el Pacífico cercano al país, con valores más pronunciados en el Golfo de Panamá y posibles efectos sobre la humedad y distribución de las precipitaciones.
El escenario explica la anticipación financiera de CAF. Además del fondo de $1,000 millones, el organismo celebrará en Panamá, el 27 y 28 de enero de 2027, una reunión regional de ministros de Economía para abordar la gestión financiera de riesgos naturales y fortalecer la capacidad de respuesta ante futuros desastres.
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