Uno de cada cinco hombres diagnosticados con cáncer de próstata fallece a causa de esta enfermedad en Panamá, según datos del Servicio de Urología Oncológica del Instituto Oncológico Nacional (ION).
El resto de los pacientes puede convivir con la enfermedad gracias a tratamientos que van desde la vigilancia activa hasta las cirugías robóticas.
PUBLICIDAD
La cifra busca despejar un temor extendido: recibir el diagnóstico no equivale a una sentencia de muerte.
En el país se estiman entre 1.200 y 1.600 casos nuevos cada año. El dato corresponde al doctor Armando De Gracia Nieto, también a cargo del Departamento de Servicios Oncológicos Quirúrgicos del ION.
El Instituto Oncológico Nacional concentra entre el 40% y el 50% de los casos nuevos de cáncer de próstata que se registran a nivel nacional. La institución ajusta el tratamiento según las características de cada paciente.
PUBLICIDAD
Entre sus alternativas figura la vigilancia activa para pacientes seleccionados, reservada a quienes presentan tumores de bajo riesgo que no requieren intervención inmediata. También ofrece opciones con intención curativa: la prostatectomía radical robótica y la radioterapia externa.
Para los casos de enfermedad avanzada o metastásica, el centro dispone de terapias de bloqueo hormonal y quimioterapia. La elección depende de la evaluación médica particular de cada paciente.
El Instituto además cuenta con tomografía por emisión de positrones combinada con tomografía computarizada (PET-CT) con PSMA.
La herramienta permite estudios especializados para la evaluación y estadificación de la enfermedad, sobre todo en los cuadros más avanzados.
El cáncer de próstata diagnosticado a tiempo ofrece más alternativas de tratamiento y mejores perspectivas para el paciente.
Por esa razón, el Ministerio de Salud (Minsa), a través del Instituto Oncológico Nacional, pidió a los hombres no postergar sus controles médicos y consultar con un especialista sobre las evaluaciones prostáticas correspondientes a su edad.
PUBLICIDAD
El doctor De Gracia explicó que, entre los principales factores de riesgo, se encuentran la edad, los antecedentes familiares y el origen afrodescendiente. Se trata de condiciones que no pueden modificarse con hábitos ni tratamientos preventivos.
Por ese motivo, el especialista recomendó distintos momentos para iniciar la evaluación prostática según el perfil de riesgo de cada hombre. La pauta general ubica el inicio de los controles alrededor de los 50 años.
En hombres afrodescendientes o con antecedentes familiares directos de la enfermedad, la recomendación cambia.
El urólogo sugirió comenzar las conversaciones con un especialista sobre el chequeo alrededor de los 45 años.
Existe un tercer grupo que requiere vigilancia aún más temprana. Quienes presentan mutaciones genéticas de alto riesgo, como la variante BRCA2, deberían iniciar los controles desde los 40 años, de acuerdo con De Gracia.
PUBLICIDAD
Entre las principales herramientas para evaluar la salud de la próstata, el jefe de Urología Oncológica del Instituto Oncológico Nacional destacó la prueba de Antígeno Prostático Específico (PSA) y el tacto rectal. Ambos exámenes aportan información complementaria, no intercambiable.
El tacto rectal permite al médico palpar la próstata y evaluar principalmente su zona periférica. Sin embargo, algunos tumores se localizan en áreas que ese examen no alcanza a detectar.
Por eso, el especialista resaltó que el tacto rectal no debe considerarse de manera aislada. Su complementariedad con la prueba de sangre del PSA resulta central para una evaluación completa.
PUBLICIDAD
La combinación de ambos métodos, junto con herramientas de imagen como el PET-CT con PSMA en los casos que lo requieren, conforma el esquema diagnóstico que el Instituto Oncológico Nacional pone a disposición de los pacientes. El objetivo declarado por el Minsa y el Instituto Oncológico Nacional es que ningún hombre llegue a una consulta médica en una etapa donde las opciones de tratamiento ya se hayan reducido.
PUBLICIDAD