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Panamá adelanta estrategia de biofertilización con bacterias benéficas, para reducir en un 30% el uso de fertilizantes químicos

El país se encuentra en una coyuntura crítica en torno al uso de agroquímicos en la agricultura, con una fuerte dependencia de las importaciones

Varios sacos de fertilizante especial para arroz permanecen junto a un cultivo verde en una finca agrícola de Panamá. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Panamá es sede del Taller Regional sobre la Preparación y los Cálculos de Experimentos de Campo Relacionados con el Suelo, el Agua y los Fertilizantes, que reúne a especialistas e investigadores de Brasil, Costa Rica, Haití, Nicaragua y Panamá.

La actividad, desarrollada en el marco del Proyecto Regional del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), busca fortalecer las capacidades técnicas y promover prácticas agrícolas climáticamente inteligentes frente a los efectos del cambio climático.

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En Panamá, se informó que el Instituto de Innovación Agropecuaria de Panamá (IDIAP) trabaja con el cultivo de arroz mediante una estrategia de biofertilización con bacterias benéficas, orientada a reducir hasta en un 30% el uso de fertilizantes químicos sin comprometer el rendimiento del cultivo.

Como parte del proyecto, también se establecerá una parcela demostrativa para facilitar la transferencia de esta tecnología a productores, investigadores y extensionistas.

La información disponible muestra que Panamá se encuentra en una coyuntura crítica en torno al uso de fertilizantes químicos en la agricultura, con una fuerte dependencia de las importaciones y un peso significativo de estos insumos en los costos de producción, al tiempo que el país impulsa políticas y proyectos para hacer más sostenible el cultivo de arroz, uno de sus alimentos básicos estratégicos.

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Un grupo de agricultores trabaja en las parcelas del sembradío de arroz de la finca La Esperanza en Panamá. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En este contexto, la entidad indicó que ha orientado parte de su investigación e innovación hacia estrategias agronómicas de corte agroecológico que combinan variedades mejoradas de arroz, manejo más eficiente de nutrientes, tecnologías digitales y el uso de bioinsumos, incluyendo microorganismos benéficos con potencial biofertilizante y biocontrolador, con el objetivo de reducir el uso de fertilizantes químicos sin comprometer los rendimientos.

Se explicó que la biofertilización mediante bacterias benéficas se basa, en términos generales, en el uso de microorganismos capaces de mejorar la nutrición de las plantas, aumentar su tolerancia a estreses abióticos y, en algunos casos, protegerlas contra patógenos, reduciendo así la necesidad de aportes de fertilizantes químicos y pesticidas.

Dentro de este amplio conjunto se encuentran las bacterias promotoras de crecimiento vegetal, conocidas como PGPR (por sus siglas en inglés, Plant Growth-Promoting Rhizobacteria), que colonizan la rizósfera y otras superficies de la planta y contribuyen a la disponibilidad de nutrientes esenciales como nitrógeno y fósforo mediante mecanismos de fijación biológica, solubilización de fosfatos y producción de enzimas.

Desde el punto de vista de la biofertilización, se manifestó que la contribución de estas bacterias se traduce en una mayor eficiencia en el uso de nutrientes (NUE, por sus siglas en inglés), lo que implica que la planta puede producir la misma cantidad de biomasa o grano con una dosis menor de fertilizantes químicos, o bien aumentar el rendimiento con la misma dosis.

Este efecto de “ahorro de fertilizante” se vuelve particularmente relevante en sistemas como el arroz, donde el nitrógeno suele ser el nutriente más determinante del rendimiento, pero también el de mayor riesgo en términos de contaminación cuando se aplica en exceso.

Varias espigas de arroz maduras con granos dorados permanecen erguidas en un campo agrícola antes de la cosecha. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Al promover un desarrollo radicular más robusto y una fisiología más eficiente, los expertos indicaron que las bacterias benéficas permiten que parte del nitrógeno presente en el suelo, incluyendo el de fuentes orgánicas, sea movilizado y aprovechado sin necesidad de suplirlo íntegramente mediante fertilizantes de síntesis.

Desde un punto de vista institucional, el arroz está catalogado como cultivo estratégico dentro de los programas de mejora genética e innovación tecnológica del IDIAP, junto con maíz, papa, tomate, frijoles, plátano, café, cacao y otras especies.

Se destaca que cerca del 50% de la superficie sembrada de arroz a nivel nacional se cultiva con semillas generadas por la institución, según cifras del Comité Nacional de Semillas, lo que refleja su peso en la configuración de la oferta tecnológica del rubro

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