Panamá prepara la eliminación de los hidroclorofluorocarbonos (HCFC), como una meta fijada para el 1 de enero de 2030.
Los HCFC son compuestos químicos que contienen carbono, hidrógeno, cloro y flúor, utilizados principalmente como refrigerantes y agentes espumantes.
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El país se encuentra en la etapa final del proceso para dejar de consumir estas sustancias, utilizadas en equipos de refrigeración y aire acondicionado.
El Ministerio de Salud (Minsa), por medio de la Subdirección General de Salud Ambiental y la Unidad Nacional de Ozono, conduce las acciones vinculadas al Protocolo de Montreal y a la Enmienda de Kigali.
El Protocolo de Montreal, adoptado en 1987 y suscrito por 198 países, es un acuerdo internacional cuyo objetivo principal es eliminar la producción y el consumo de sustancias que agotan la capa de ozono (SAO), como los clorofluorocarbonos (CFC) y halones
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Panamá eliminará el consumo de hidroclorofluorocarbonos antes de 2030 mediante controles a las importaciones, formación para técnicos de refrigeración y aire acondicionado y el impulso de refrigerantes alternativos.
El plan busca proteger la capa de ozono y reducir las emisiones asociadas al calentamiento global.
La responsable del seguimiento del Protocolo de Montreal en la Subdirección General de Salud Ambiental, Cristina Vaca, indicó que el cumplimiento de esa meta exige reforzar los mecanismos de control sobre las sustancias reguladas.
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La funcionaria también señaló la necesidad de capacitar al personal técnico del sector. La preparación del recurso humano forma parte de la adaptación a tecnologías que sustituyan a los compuestos que el país busca retirar.
El antecedente principal de esta política ambiental fue la eliminación del consumo de clorofluorocarbonos (CFC) en 2009. Esas sustancias tuvieron un uso extendido en sistemas de refrigeración y climatización.
Los CFC presentan un alto potencial de agotamiento de la capa de ozono. La decisión de retirarlos del consumo nacional constituyó uno de los resultados alcanzados por Panamá dentro de sus compromisos internacionales.
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La nueva etapa se concentra en los HCFC, compuestos que también están regulados por el Protocolo de Montreal. El Minsa busca que el objetivo de eliminación se traduzca en procedimientos concretos dentro del mercado y de los servicios técnicos.
Entre las medidas aplicadas figuran el fortalecimiento del marco normativo y la supervisión de las sustancias sometidas a control. El trabajo oficial también incluye la difusión de buenas prácticas en refrigeración y climatización.
La incorporación de equipos y refrigerantes con menor impacto ambiental forma parte del proceso. La estrategia apunta a acompañar al sector durante el reemplazo gradual de las tecnologías utilizadas hasta ahora.
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El segundo desafío para Panamá es la implementación de la Enmienda de Kigali, que el país ratificó en 2018. Ese instrumento establece una reducción gradual de la producción y el consumo de hidrofluorocarbonos (HFC).
Los HFC no afectan directamente la capa de ozono, aunque algunos tienen un elevado potencial de calentamiento global. Por esa razón, la normativa internacional plantea límites progresivos para su uso.
Panamá integra el Grupo 1 de países que operan bajo el Artículo 5 del Protocolo de Montreal. Que en 2024 comenzó el congelamiento del consumo de HFC, con una línea base definida por el acuerdo internacional.
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El cronograma prevé una reducción de 10% en 2029. La disminución deberá llegar al 30% en 2035 y al 50% en 2040.
A partir de 2045, el objetivo será alcanzar una reducción del 80%. Las metas, de acuerdo a la iniciativa, abarcan tanto el control de los compuestos como la preparación de los sectores que dependen de ellos.
La agenda sobre estas sustancias fue abordada durante el conversatorio “Acción mundial por un planeta más fresco: experiencias de Panamá y alianzas para una refrigeración sostenible”.
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