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Panamá digitaliza completamente la evaluación de los estudios ambientales

Promotores y consultores podrán presentar solicitudes de las categorías I, II y III sin trasladar expedientes físicos entre oficinas

La plataforma eliminará la entrega de ejemplares impresos después de la admisión de los expedientes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La evaluación ambiental de proyectos en Panamá dejó atrás parte de su recorrido entre expedientes impresos, traslados y entregas presenciales.

La plataforma e-SEVIA 2.0 comenzó a gestionar digitalmente todas las fases de los Estudios de Impacto Ambiental, desde la admisión hasta la decisión final, con acceso para promotores, consultores, instituciones públicas y ciudadanos.

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La herramienta representa la segunda etapa del Entorno Digital del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. Su principal cambio consiste en integrar la recepción, revisión, análisis y resolución dentro de un mismo espacio tecnológico, en lugar de limitar la digitalización al ingreso inicial de documentos. Cada solicitud podrá seguirse mientras avanza por las distintas instancias técnicas.

El sistema admite estudios de las categorías I, II y III, clasificadas según la magnitud y el alcance de los posibles efectos ambientales. La primera corresponde a iniciativas que no generan impactos negativos significativos; la segunda comprende afectaciones moderadas que requieren medidas conocidas, mientras la tercera abarca proyectos con consecuencias importantes, acumulativas o de mayor complejidad.

Para los promotores, el nuevo modelo busca reducir viajes, costos administrativos y tiempos asociados con el intercambio físico de expedientes. Los estudios ya no tendrán que presentarse mediante múltiples ejemplares impresos después de su admisión, una exigencia que elevaba el consumo de papel y obligaba a movilizar documentos extensos entre oficinas centrales y regionales.

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La ciudadanía podrá revisar los proyectos y presentar observaciones sobre sus posibles impactos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La digitalización también pretende dejar una huella verificable de cada actuación. El sistema deberá registrar cuándo se recibió un documento, quién lo examinó y en qué etapa permanece, lo que puede reducir la incertidumbre que enfrentaban empresas y consultores. La trazabilidad, sin embargo, dependerá de que la información sea actualizada oportunamente por los funcionarios responsables.

Las solicitudes admitidas estarán disponibles para consulta pública, permitiendo que comunidades, organizaciones y especialistas conozcan los proyectos antes de que exista una decisión definitiva.

Los ciudadanos podrán examinar el contenido de los estudios y presentar observaciones sustentadas sobre posibles afectaciones sociales o ecológicas, fortaleciendo el componente de participación contemplado en el Acuerdo de Escazú.

La plataforma no elimina las consultas comunitarias ni convierte la evaluación en una aprobación automática. Los promotores continúan obligados a identificar impactos, presentar medidas de prevención, mitigación, corrección o compensación y responder los requerimientos técnicos.

Durante 2025 fueron aprobados 717 proyectos asociados con inversiones superiores a $5,422 millones. Europa Press

MiAMBIENTE conserva la facultad de solicitar información adicional, rechazar estudios deficientes o imponer condiciones ambientales a los proyectos autorizados.

e-SEVIA 2.0 se apoya en el Decreto Ejecutivo 4 del 28 de mayo de 2026, que reorganizó las reglas aplicables a la evaluación, modificación, seguimiento y control de los estudios. La normativa también busca evitar que obras relacionadas funcionalmente sean divididas en varios expedientes para reducir artificialmente su categoría o limitar el análisis integral de sus efectos acumulados.

Otro cambio recae sobre los consultores ambientales, cuyas responsabilidades quedaron definidas con mayor precisión. Los profesionales deben mantener actualizado su registro y responder por el contenido técnico presentado, mientras la plataforma permite identificar quién elaboró cada estudio.

Esto facilita revisar antecedentes y detectar posibles inconsistencias entre la información declarada y las condiciones reales del proyecto.

La descentralización constituye otro desafío. MiAMBIENTE anunció el fortalecimiento de sus direcciones regionales con capacitación y personal técnico especializado para atender principalmente los estudios de categoría I.

El resultado del sistema dependerá de la calidad de los análisis y del seguimiento a los compromisos ambientales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El objetivo es evitar que los expedientes de menor complejidad se acumulen en la sede central, aunque la agilidad dependerá de la capacidad efectiva disponible en cada provincia.

Durante 2025, la institución procesó y resolvió 943 estudios, de los cuales 717 fueron aprobados, una proporción cercana al 76%. Los proyectos autorizados representaban inversiones superiores a $5,422 millones y una generación estimada de 32,248 empleos. Estas plazas, sin embargo, solo se materializarían si todas las iniciativas llegan a ejecutarse y construirse.

En el primer semestre de 2026 se resolvieron otros 377 expedientes y 304 recibieron aprobación, equivalentes al 80.6% del total procesado. Las iniciativas estaban asociadas con más de $1,418 millones y proyectaban 13,103 puestos de trabajo durante su ejecución.

Las cifras muestran la relevancia económica de decisiones que también deben proteger ecosistemas y comunidades potencialmente afectadas.

El ministro de Ambiente, Juan Carlos Navarro, presentó la plataforma como una herramienta para combinar inversión, reglas claras y sostenibilidad. Pero su verdadero resultado no se medirá únicamente por la rapidez con que se resuelvan los trámites, sino por la calidad de los análisis, la publicación completa de los expedientes y la capacidad institucional para fiscalizar posteriormente los compromisos aprobados.

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