La selección de Panamá abrirá una nueva etapa bajo la conducción de Thomas Christiansen, con la Liga de Naciones de la Concacaf como primer desafío competitivo y el Mundial de 2030 como meta de largo plazo. El equipo afrontará en noviembre los cuartos de final del torneo, instancia que otorgará un lugar en el Final a Cuatro y la clasificación a la Copa Oro de 2027.
El entrenador hispano-danés deberá combinar la exigencia de resultados inmediatos con el inicio de un recambio en el plantel. La renovación generacional aparece como uno de los ejes de un proceso que también busca extender una metodología común a las selecciones juveniles.
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Antes de los partidos de noviembre, Panamá viajará en octubre a Asia para disputar amistosos ante Nueva Zelanda y Japón. Esos encuentros permitirán que el cuerpo técnico analice alternativas dentro de la convocatoria y pruebe futbolistas que puedan sumar opciones para los compromisos oficiales.
Gira a Asia en octubre, primera prueba del nuevo ciclo
La gira tendrá valor de preparación, aunque Christiansen dejó claro que la atención está puesta en la Liga de Naciones. El certamen será la primera evaluación de un ciclo que busca sostener la competitividad de Panamá mientras incorporar nuevos jugadores.
Christiansen anticipó una transición que requerirá tiempo
El seleccionador se refirió al recambio tras una conferencia de prensa que ofreció el 9 de septiembre. Allí señaló que el proceso no dependerá solo del plantel de la selección absoluta, sino de la coordinación con los equipos de formación.
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“Va a haber un cambio generacional que quizás también necesitará su tiempo, su adaptación y el trabajo de las categorías inferiores”, afirmó Christiansen, según informó EFE, agencia de noticias española.
El técnico, que tuvo una carrera como futbolista en Barcelona, Sporting de Gijón, Osasuna, Racing de Santander, Oviedo y Villarreal, entre otros clubes, planteó que el desarrollo de la nueva camada dependerá de la continuidad del trabajo.
“Si hacemos un buen trabajo en unos cuantos años vamos a ver un resultado positivo y una evolución”, añadió el entrenador de Panamá.
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La selección afronta así una etapa en la que deberá preservar una base de experiencia, pero al mismo tiempo ampliar el grupo de futbolistas disponibles. La preparación de los jóvenes y el seguimiento de posibles convocados serán parte de esa tarea rumbo a la próxima Copa del Mundo.
La Federación Panameña de Fútbol busca unificar criterios de trabajo
El asesor técnico de la Federación Panameña de Fútbol (FPF), Jaime Penedo, explicó que la institución trabaja en una metodología compartida entre la selección mayor y las categorías juveniles masculinas.
“Uno tiene un proyecto y durante el camino a veces hay que hacer ajustes para lograr el objetivo que se quería, que era la clasificación a la Copa del Mundo”, señaló Penedo.
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El exarquero sostuvo que la idea no consiste en trasladar de manera automática el modelo del primer equipo a cada división formativa. La intención es establecer principios técnicos y tácticos que acompañen el desarrollo de los futbolistas desde edades tempranas.
“Hay conceptos que deben ser transmitidos, enseñados y entrenados”, precisó. Para Penedo, la unificación de una línea de trabajo deberá alcanzar aspectos que excedan lo que ocurre durante los entrenamientos y los partidos.
La FPF designó al español Pedro Morilla Pineda para desarrollar esa metodología y dirigir las selecciones juveniles masculinas. Su llegada forma parte de la estrategia destinada a conectar la formación con las necesidades de la absoluta.
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Christiansen respaldó la incorporación de Morilla y remarcó su experiencia en el fútbol profesional, las divisiones inferiores del Betis, la dirección deportiva y la detección de talentos. “También es un tema importante para nosotros en esta nueva etapa”, indicó.
Los amistosos de octubre y la serie de noviembre marcarán los primeros pasos concretos de un proyecto que buscará consolidar el recambio sin descuidar los objetivos competitivos de Panamá.
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