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Tres meses definirán las reservas de agua del Canal de Panamá para 2027

La posible llegada anticipada de la estación seca aumenta la presión sobre Gatún y Alhajuela, cuyos aportes siguen afectados por El Niño.

Septiembre, octubre y noviembre serán determinantes para acumular el agua necesaria antes de la próxima temporada seca. Shutterstock

Los próximos tres meses serán decisivos para que el Canal de Panamá pueda recuperar parte del almacenamiento de sus principales embalses y reunir reservas suficientes antes de una temporada seca de 2027 que podría comenzar anticipadamente y extenderse hasta mayo, como consecuencia del fortalecimiento del fenómeno de El Niño.

Ayax Murillo Burgos, gerente de Hidrología de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), explicó que septiembre, octubre y noviembre constituyen el trimestre determinante para conocer si Gatún y Alhajuela alcanzarán niveles que permitan garantizar el consumo humano y mantener los tránsitos proyectados durante el próximo verano.

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El especialista destacó particularmente noviembre porque, según los registros históricos, es el mes con mayores precipitaciones dentro de la cuenca canalera. Octubre, en cambio, genera preocupación debido a que sus aportes de agua durante las últimas tres décadas se han mantenido generalmente por debajo del promedio esperado.

“Si octubre logra superar el comportamiento de 2023 y noviembre supera el de 2013, las condiciones serían favorables”, señaló Murillo durante un conversatorio organizado por el Canal y el Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá. Sin embargo, reconoció que será necesario esperar los resultados completos de ambos meses.

Ayax Murillo, gerente de Hidrología de la Autoridad del Canal de Panamá, explicó que octubre preocupa porque sus aportes se han mantenido por debajo del promedio durante las últimas tres décadas.

Las proyecciones elaboradas por la ACP utilizan escenarios especialmente secos para determinar cuánto podría almacenarse antes de diciembre. Los cálculos incorporan los aportes observados durante octubre de 2023 y el comportamiento de noviembre de 2013, con el propósito de medir la respuesta del sistema bajo condiciones mínimas de disponibilidad hídrica.

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Bajo ese escenario, Murillo considera que la ACP podría llenar Alhajuela, aunque reconoció que completar el almacenamiento de Gatún resultará considerablemente más difícil. Aun así, el volumen proyectado permitiría atender las plantas potabilizadoras y sostener las operaciones de acuerdo con las estimaciones actualizadas el pasado 20 de agosto.

El estado actual refleja la distancia que todavía deben recuperar los embalses. Al cierre de la tarde del 11 de septiembre, Gatún registraba 84,06 pies, 3,44 pies por debajo de su máximo operativo de referencia de 87,50 pies. Alhajuela marcaba 239,02 pies, unos 10,98 pies menos que la referencia superior de 250 pies.

Los valores, consultados en el tablero hidrológico del Canal, proceden directamente de los instrumentos de medición y todavía no habían sido revisados por el personal técnico. Además, expresan elevación y no porcentaje de llenado: no sería correcto afirmar que la diferencia equivale directamente al volumen faltante, porque la capacidad cambia según la forma de cada embalse.

La ACP prevé que Alhajuela podría completar su almacenamiento, mientras llenar Gatún representa un desafío considerablemente mayor. (AP Foto/Arnulfo Franco)

Alhajuela mostró una recuperación frente a los 237,55 pies observados el 5 de septiembre, mientras Gatún permaneció prácticamente estable alrededor de 84 pies. El comportamiento confirma que las lluvias todavía no han producido una recuperación sostenida, por lo que la ACP mantiene su vigilancia sobre los aportes efectivos que ingresan a ambos lagos.

Murillo explicó que no toda precipitación termina convertida automáticamente en agua almacenada. El equipo técnico analiza la relación entre lluvia y escurrimiento porque el caudal que finalmente alcanza los ríos y embalses determina cuánto puede reservarse para las plantas potabilizadoras y para el funcionamiento de las esclusas durante la sequía.

El año hidrológico utilizado por la ACP comienza en mayo y concluye en abril. Durante el periodo actual, los aportes hacia Alhajuela rondaban 58 metros cúbicos por segundo, frente a 50 registrados en 1997, 61 en 2015 y 57 en 2023, valores que acercan el comportamiento de 2026 al último episodio crítico.

El referente más severo continúa siendo 1997, cuando ingresó a la cuenca aproximadamente la mitad del caudal habitual. En un año promedio se reciben cerca de 180 metros cúbicos de agua por segundo, mientras en aquella ocasión fueron solamente 90. Durante 2015 entraron 110 y en 2023 la cifra se situó alrededor de 105.

Especialistas del Canal de Panamá, el IMHPA y el Instituto Smithsonian analizaron los efectos de El Niño sobre los embalses, el abastecimiento de agua y las operaciones de la vía interoceánica. Cortesía ACP

El comportamiento de 2026 aparece “encajonado” entre los registros de 1997 y 2023, ambos considerados años secos, explicó el directivo de la ACP. La comparación no significa que el resultado será idéntico, pero permite establecer límites para las proyecciones hidrológicas y preparar respuestas operativas ante distintos escenarios de disponibilidad y duración del verano.

Octubre constituye el mayor foco de incertidumbre. Incluso en 2025, cuando el balance anual terminó por encima del promedio, ese mes quedó por debajo de sus valores habituales, indicó Murillo. Además, octubre de 2023 fue el más seco desde 1959, un antecedente que ahora forma parte de los escenarios empleados para distribuir el agua disponible.

Steve Paton, director de Monitoreo Físico del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, calificó 2026 como un año insólito por sus marcados contrastes. La temporada seca registró lluvias extraordinarias, mientras el periodo que normalmente concentra las precipitaciones ha presentado déficit, en medio de un episodio de El Niño que continúa intensificándose.

La directora del Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá, Luz Graciela de Calzadilla, advirtió que los pronósticos apuntan hacia un evento de El Niño potencialmente muy fuerte. Sus efectos podrían adelantar el inicio del verano a la segunda mitad de noviembre y afectar la agricultura, la generación eléctrica, la salud y el abastecimiento de agua.

Noviembre es históricamente el mes más lluvioso de la cuenca y constituye la última gran oportunidad para recuperar los embalses. REUTERS/Enea Lebrun

Ese posible adelanto reduce el tiempo disponible para recuperar los lagos. Si las lluvias disminuyen desde la segunda quincena de noviembre, la ventana efectiva para acumular reservas sería más corta que en un año habitual. Por eso, la respuesta de la cuenca durante septiembre y octubre será tan importante como el volumen recibido durante noviembre.

Luis Rovira, vicepresidente de Administración del Recurso Hídrico de la ACP, señaló que El Niño representa uno de los mayores retos para la gestión de un recurso compartido por el Canal y la población. Las decisiones, indicó, descansan en décadas de información hidrológica, investigación científica y experiencia acumulada frente a periodos anteriores de sequía.

La base de información del Canal se extiende desde 1890 hasta 2026 y permite comparar el episodio actual con fenómenos anteriores. Murillo destacó que cada dato es validado antes de convertirse en información operativa, porque las proyecciones deben actualizarse semanalmente y combinarse con las mediciones realizadas directamente por los equipos de campo.

Esos registros también muestran una mayor frecuencia de El Niño. Murillo recordó que anteriormente los eventos podían aparecer separados por 18 o 25 años, pero desde 2013 se han presentado cuatro episodios. Entre los más recientes figuran 2015, 2019, 2023 y 2026, una secuencia que incrementa la presión sobre la planificación hídrica de largo plazo.

La cuenca de río Indio mantiene un comportamiento deficitario relacionado con El Niño. Las mediciones muestran aportes superiores a 18 o 20 metros cúbicos por segundo, información considerada dentro de los estudios para el futuro embalse.

La intensificación de El Niño podría adelantar el comienzo del verano a la segunda mitad de noviembre y prolongarlo hasta mayo de 2027. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mientras espera las lluvias, la ACP mantiene medidas de conservación iniciadas desde diciembre de 2025. Entre ellas figura el uso de las tinas de reutilización de agua en las esclusas neopanamax y el llenado cruzado en las esclusas centenarias, mecanismo que permite movilizar dos buques panamax aprovechando un mismo volumen.

Murillo indicó que las tinas se utilizan aproximadamente al 60% en el lado sur y al 10% en el norte. Estas prácticas reducen el consumo por esclusaje, aunque pueden aumentar el tiempo necesario para completar los tránsitos y requieren coordinación con las navieras para preservar la eficiencia sin desperdiciar las reservas disponibles.

El Canal también redujo su capacidad diaria de 36 a 34 tránsitos y estableció una disminución posterior a 32. La decisión responde a que, entre mayo y agosto, las precipitaciones quedaron 34% por debajo del promedio, mientras los aportes hacia los embalses disminuyeron 44%, una diferencia que confirma que la lluvia recibida no produjo suficiente escurrimiento.

Por ahora, la ACP mantiene en 48 pies el calado máximo de los buques neopanamax, después de suspender una disminución programada a 47,5 pies. La medida ofrece alivio a las navieras, pero no significa que Gatún haya recuperado el agua perdida ni descarta la aplicación de nuevas restricciones durante los primeros meses de 2027.

El calado máximo de los buques neopanamax permanece en 48 pies, aunque futuras limitaciones dependerán de las lluvias venideras. (Foto: Shutterstock)

La situación recuerda la crisis de 2023 y 2024, cuando la sequía obligó a reducir hasta 22 los tránsitos diarios. Aquella experiencia ocasionó esperas, mayores costos logísticos y alteraciones en las cadenas internacionales de suministro, además de demostrar la vulnerabilidad de una vía que depende del agua dulce para movilizar barcos.

El desafío no se limita al comercio marítimo. Gatún y Alhajuela alimentan plantas potabilizadoras que abastecen a más de la mitad de la población panameña. La estrategia debe, por tanto, equilibrar el tránsito de buques con el consumo humano y conservar reservas capaces de sostener ambos usos durante una estación seca potencialmente extensa y más exigente.

Aunque más de 130 años de información permiten anticipar riesgos, ninguna proyección puede sustituir el agua que debe entrar efectivamente a los lagos. Para el Canal, octubre mostrará la verdadera magnitud del déficit, mientras noviembre representará la última gran oportunidad para almacenar reservas antes del posible comienzo anticipado de la temporada seca de 2027.

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