El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, llegó este miércoles a Panamá con un mensaje centrado en la lucha contra los cárteles y la seguridad del Canal, en su segunda visita al país.
Antes y después de reunirse con el presidente José Raúl Mulino, el funcionario utilizó sus redes sociales para destacar la cooperación bilateral y anticipar las prioridades de su agenda.
“Espero con interés fortalecer nuestra asociación para mantener seguro el Canal de Panamá e interrumpir las operaciones de los cárteles en toda la región”, escribió Hegseth, quien agradeció a Mulino por su liderazgo en la organización del ejercicio PANAMAX 2026.
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La declaración marcó desde su llegada el tono de una visita enfocada en seguridad regional.
Hegseth también sostuvo un encuentro con el embajador estadounidense en Panamá, Kevin Marino Cabrera, tras el cual aseguró que Estados Unidos es más fuerte cuando permanece “hombro con hombro” con socios de confianza.
En su mensaje destacó el fortalecimiento de las alianzas para mantener seguro el vecindario compartido y reforzar al hemisferio occidental.
Posteriormente, Hegseth se reunió con Mulino en el marco de la Coalición de las Américas contra los Cárteles, iniciativa impulsada por Washington para coordinar acciones regionales frente al narcotráfico y otras organizaciones criminales.
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Durante el encuentro, ambos destacaron la cooperación entre Panamá y Estados Unidos en materia de seguridad y combate al tráfico de drogas.
El secretario estadounidense calificó a Panamá como un “importante aliado” y socio con intereses comunes, y resaltó el papel desempeñado por el país en las estrategias regionales contra los cárteles.
También mencionó la colaboración panameña frente a la migración irregular, otro de los asuntos que durante los últimos años ha ocupado la agenda bilateral.
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Mulino, por su parte, repasó las iniciativas de seguridad desarrolladas por Panamá junto con Colombia y otros países de la región.
El mandatario manifestó una valoración positiva de la cooperación estadounidense, pero volvió a introducir un elemento que Panamá ha considerado fundamental: el respeto a la soberanía de cada una de las naciones participantes.
La reunión de este miércoles tuvo además un componente regional relevante con la incorporación de Colombia a la coalición anticárteles. Hegseth dio la bienvenida al país sudamericano al mecanismo después de la reciente llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia colombiana, fortaleciendo una estrategia estadounidense que busca aumentar las operaciones conjuntas contra narcotraficantes y redes criminales.
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La ofensiva contra estas organizaciones no es un planteamiento nuevo de Hegseth. En mayo, durante una reunión del gabinete de Donald Trump, el funcionario aseguró que Estados Unidos iría “a la guerra contra los cárteles” mediante la Coalición de las Américas.
Washington ha colocado desde entonces el combate al narcotráfico entre sus principales prioridades para el hemisferio occidental.
La visita también coincide con PANAMAX 2026, el ejercicio multinacional enfocado en la protección del Canal de Panamá y la coordinación de fuerzas de distintos países frente a eventuales amenazas.
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Ya durante su primera visita, Hegseth había adelantado que Panamá albergaría este año el ejercicio, destinado a entrenar capacidades para garantizar el flujo del comercio por la vía interoceánica.
Dentro de la agenda conocida para esta visita también está el contacto con las actividades militares y de entrenamiento desarrolladas en territorio panameño, incluida la cooperación en operaciones de selva.
Estados Unidos y Panamá habían acordado previamente incrementar los ejercicios conjuntos, el intercambio de información y la interoperabilidad entre sus fuerzas de seguridad.
El tono de esta segunda visita presenta, hasta ahora, una diferencia evidente frente a la realizada por Hegseth en abril de 2025. En aquella ocasión, China ocupó un lugar central en prácticamente todo el discurso estadounidense sobre el Canal.
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El secretario sostuvo entonces que Washington y Panamá trabajarían juntos para contrarrestar lo que calificó como influencia china sobre infraestructura estratégica.
Hegseth llegó incluso a declarar en aquella visita que Estados Unidos no permitiría que China pusiera en peligro la operación o integridad del Canal y afirmó que ambos países recuperarían la vía de la influencia china.
Sus declaraciones provocaron una dura respuesta de Beijing, que acusó a Washington de interferencia y rechazó los señalamientos estadounidenses.
Esta vez, al menos durante las primeras actividades y declaraciones públicas conocidas este miércoles, China no ha ocupado ese protagonismo. El discurso se ha concentrado en los cárteles, el narcotráfico, PANAMAX y la seguridad regional, aunque la protección del Canal continúa formando parte explícita de la agenda estratégica estadounidense.
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La relación bilateral en materia de seguridad se profundizó precisamente después de aquella primera visita. Panamá y Estados Unidos suscribieron un memorando para ampliar actividades de cooperación y entrenamiento conjunto, mientras Washington planteó reforzar su presencia rotativa para ejercicios en instalaciones utilizadas anteriormente por fuerzas estadounidenses.
El Gobierno panameño ha insistido en que esos acuerdos no implican bases militares permanentes.
La agenda de Hegseth continuará alrededor de PANAMAX y las capacidades de seguridad necesarias para proteger la vía interoceánica, además del componente regional contra las organizaciones criminales.
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Su segunda visita muestra así un desplazamiento del énfasis público: de la confrontación con China que marcó 2025 hacia una ofensiva hemisférica contra los cárteles en 2026.