El Ministerio de Salud (Minsa) reforzó su estrategia para enfrentar las enfermedades desatendidas tras advertir un aumento de los casos de leishmaniasis, una patología transmitida por la picadura de insectos que puede provocar lesiones permanentes en la piel y, en sus formas más graves, comprometer órganos internos.
El incremento ocurre mientras el país impulsa, junto con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Instituto Conmemorativo Gorgas, un plan para eliminar cerca de 30 enfermedades consideradas prioritarias para la salud pública.
La doctora Muriel Rodríguez, presidenta de la Comisión de Enfermedades Desatendidas de la Dirección General de Salud Pública del Minsa, explicó que la primera fase del programa contempla la capacitación de médicos generales y tecnólogos médicos del Ministerio de Salud y de la Caja de Seguro Social (CSS) para mejorar la detección temprana, el diagnóstico y el manejo oportuno de estas patologías.
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La iniciativa involucra inicialmente a profesionales de Bocas del Toro, Colón, Coclé, Darién, Panamá Oeste y la Región Metropolitana
Rodríguez indicó que uno de los principales motivos de esta capacitación es el repunte de la leishmaniasis, cuyos casos prácticamente se han duplicado respecto al año pasado, un comportamiento que atribuyó, entre otros factores, a los efectos del cambio climático sobre la distribución de los insectos transmisores.
En contraste, señaló que la enfermedad de Chagas mantiene una tendencia a la disminución, mientras que en el caso del tracoma y las geohelmintiasis el objetivo es fortalecer la búsqueda activa para conocer con mayor precisión la magnitud del problema.
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De acuerdo con el boletín epidemiológico más reciente del Minsa, hasta la semana epidemiológica 27 de este año se habían confirmado 1.494 casos de leishmaniasis en el país, luego de notificarse 42 nuevos casos durante la última semana analizada.
Aunque la enfermedad no suele ocupar la atención mediática que reciben otras infecciones, las autoridades sanitarias consideran que continúa representando un desafío, especialmente en comunidades rurales y de difícil acceso.
La leishmaniasis es una enfermedad parasitaria transmitida por la picadura de pequeños insectos conocidos como flebótomos o “jején”. Su manifestación más frecuente son úlceras o llagas en la piel que tardan semanas o meses en cicatrizar.
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En algunos pacientes también puede causar fiebre, pérdida de peso y, cuando afecta órganos internos como el hígado, el bazo o la médula ósea, poner en riesgo la vida si no recibe tratamiento oportuno.
Otra de las enfermedades priorizadas es la enfermedad de Chagas, causada por el parásito Trypanosoma cruzi, que se transmite principalmente por insectos conocidos como chinches besuconas.
Durante la fase inicial puede provocar fiebre, cansancio, inflamación en el sitio de la picadura o alrededor de un ojo y malestar general. Sin embargo, muchas personas permanecen sin síntomas durante años hasta desarrollar complicaciones cardíacas o trastornos digestivos que pueden ser irreversibles.
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La capacitación también incluye el tracoma, una infección bacteriana que constituye la principal causa infecciosa de ceguera prevenible en el mundo.
Los pacientes suelen presentar enrojecimiento ocular, secreciones, sensación de cuerpo extraño, dolor y sensibilidad a la luz. Sin tratamiento, las infecciones repetidas generan cicatrices en el párpado que hacen que las pestañas rocen la córnea, deteriorando progresivamente la visión.
La cuarta enfermedad prioritaria son las geohelmintiasis, un grupo de infecciones intestinales causadas por gusanos parásitos que se adquieren por contacto con suelos contaminados.
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Entre sus síntomas más frecuentes se encuentran dolor abdominal, diarrea, pérdida de apetito, anemia y retraso en el crecimiento infantil cuando las infecciones son persistentes. El Minsa busca intensificar la vigilancia de estas enfermedades en las zonas con mayores condiciones de vulnerabilidad.
Las acciones de búsqueda activa estarán enfocadas principalmente en la comarca Ngäbe-Buglé y la provincia de Darién, donde las autoridades buscan obtener información epidemiológica más precisa sobre tracoma y geohelmintiasis.
Rodríguez explicó que parte del objetivo consiste en identificar casos que actualmente podrían permanecer sin diagnóstico, permitiendo diseñar estrategias de prevención y tratamiento más efectivas.
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El director general del Instituto Conmemorativo Gorgas, Nicanor Obaldía Rodríguez, destacó que fortalecer las capacidades del personal de salud resulta clave para responder a enfermedades que afectan principalmente a las poblaciones más vulnerables.
En tanto, la nueva representante de la OPS/OMS en Panamá, Lilian Reneau, reiteró el respaldo técnico del organismo al país para avanzar en la eliminación de enfermedades transmisibles mediante planes nacionales sostenidos.
Mientras el país concentra buena parte de sus esfuerzos en controlar enfermedades como el dengue, que acumula 4.351 casos este año, o la malaria, con 4.747 contagios, las autoridades consideran indispensable mantener la vigilancia sobre las llamadas enfermedades desatendidas, cuyo impacto suele concentrarse en comunidades con mayores dificultades de acceso a los servicios de salud.
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El objetivo del plan es fortalecer la detección temprana, reducir la transmisión y avanzar hacia la eliminación progresiva de estas patologías en el territorio nacional.