El portacontenedores MSC Sariska V, de bandera panameña, fue alcanzado por dos proyectiles cuando abandonaba el puerto iraquí de Umm Qasr, en un nuevo episodio de violencia que vuelve a colocar a la flota mercante panameña en el centro de la crisis marítima que se desarrolla en el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz.
La naviera Mediterranean Shipping Company (MSC) informó que el primer proyectil impactó la embarcación mientras el práctico aún se encontraba a bordo durante las maniobras de salida del puerto.
Poco después, un segundo proyectil alcanzó el área destinada a la tripulación. La compañía aseguró que todos los marinos resultaron ilesos y que actuaron con profesionalismo para proteger la nave y su carga.
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Según explicó MSC en un comunicado emitido desde Suiza, medios locales atribuyeron la acción al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, que habría señalado el ataque como una represalia por acciones estadounidenses contra otro buque en la región.
La naviera rechazó categóricamente cualquier vinculación con Estados Unidos o Israel y recordó que se trata de una empresa comercial neutral fundada por el capitán italiano Gianluigi Aponte y actualmente propiedad de sus hijos Diego y Alexa Aponte.
La compañía expresó además su preocupación por la creciente inseguridad en las rutas marítimas del Golfo, advirtiendo que este tipo de incidentes pone en peligro tanto a marinos civiles como al comercio internacional que depende de una de las zonas de navegación más estratégicas del planeta.
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Horas después del incidente, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá emitió un comunicado en el que condenó enérgicamente el ataque contra el MSC Sariska V. La Cancillería destacó que la embarcación navega bajo bandera panameña y calificó el hecho como una amenaza directa contra la marina mercante internacional.
“Panamá rechaza categóricamente cualquier acción de coacción o violencia que ponga en peligro la marina mercante y el comercio marítimo global", señaló la entidad. Además, recordó que el país mantiene el mayor registro de buques del mundo y que actualmente ocupa un asiento como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
El Gobierno panameño también hizo un llamado para que cesen los ataques contra embarcaciones comerciales neutrales y advirtió sobre el deterioro de la seguridad marítima en el Golfo Pérsico, una región por donde transita una parte significativa del comercio energético mundial.
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El incidente ocurre en un momento particularmente simbólico para Panamá. El presidente José Raúl Mulino se encuentra precisamente en Grecia participando en actividades vinculadas a la industria marítima internacional y sosteniendo reuniones con autoridades de uno de los países que concentra la mayor flota naviera privada del planeta.
La agenda presidencial incluye encuentros relacionados con el futuro del comercio marítimo, la industria naviera y los desafíos que enfrenta el transporte internacional en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas.
Inseguridad en alta mar
El ataque al MSC Sariska V se suma a una serie de incidentes registrados durante los últimos meses contra embarcaciones de bandera panameña en la región. Desde el inicio de la crisis entre Estados Unidos, Israel e Irán a finales de febrero, al menos seis buques registrados en Panamá han sido atacados en el Golfo Pérsico y zonas vinculadas al estrecho de Ormuz.
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Entre ellos figuran el granelero Gold Oak, el petrolero Aqua 1, los portacontenedores MSC Francesca y Euphoria, así como el carguero HMM Namu.
Uno de los casos más graves ocurrió el pasado 22 de abril, cuando el portacontenedores MSC Francesca fue atacado y posteriormente retenido por fuerzas iraníes en las inmediaciones del estrecho de Ormuz.
Panamá denunció entonces que la embarcación fue interceptada de forma ilegal mientras ejercía su derecho de libre navegación en una de las rutas marítimas más importantes del mundo.
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La escalada de ataques ha incrementado las preocupaciones dentro de la industria marítima internacional. Diversas navieras han reducido operaciones en la zona, mientras que aseguradoras marítimas han elevado significativamente las primas de guerra para los buques que transitan por el Golfo.
Organismos internacionales también han advertido que miles de marinos permanecen expuestos a riesgos crecientes debido a la inestabilidad en una región clave para el transporte de mercancías.
El ataque al MSC Sariska V confirma que la crisis marítima en Medio Oriente sigue lejos de resolverse y que la flota panameña continúa siendo una de las más expuestas debido a la magnitud de su registro y a la intensa presencia de sus embarcaciones en las principales rutas comerciales del planeta.
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