Influenza concentra las muertes al inicio de 2026 y eleva las alertas sanitarias en Panamá

El virus respiratorio lidera el impacto letal en la primera semana del año, mientras se mantiene la circulación de otras enfermedades respiratorias y transmitidas por vectores

El subclado K de influenza A H3N2 presenta mutaciones en la proteína de hemaglutinina, objetivo clave de vacunas contra la gripeLa influenza concentró las ocho defunciones reportadas en la primera semana epidemiológica de 2026 en Panamá, en su mayoría en personas con factores de riesgo y sin esquema de vacunación. crédito iStock

La influenza se posicionó como la enfermedad con mayor impacto letal en el inicio de 2026 en Panamá, al concentrar la totalidad de las defunciones reportadas durante la primera semana epidemiológica del año.

De acuerdo con el informe más reciente del Departamento de Epidemiología, correspondiente al período del 4 al 10 de enero, se confirmaron ocho fallecimientos asociados a este virus respiratorio, todos ocurridos en personas con condiciones de riesgo y, en su mayoría, sin esquema de vacunación.

Según el reporte oficial, el 87.5% de las personas fallecidas no contaba con la vacuna contra la influenza, mientras que el 75% presentaba factores de riesgo, entre ellos edad avanzada y enfermedades metabólicas, cardiovasculares y renales.

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Estos datos refuerzan un patrón observado en años anteriores, en el que la mortalidad por influenza se concentra en poblaciones vulnerables y con baja cobertura de inmunización.

Además de las defunciones, el comportamiento de las enfermedades respiratorias mostró una alta circulación al inicio del año.

La influenza puede causar fiebre alta, tos, dolor muscular y dificultad respiratoria, y su letalidad aumenta en adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, especialmente cuando no cuentan con vacunación o atención médica oportuna. Archivo

Durante la misma semana epidemiológica se contabilizaron 1,052 casos de síndrome gripal, lo que representa una tasa de 22.8 casos por cada 100,000 habitantes, mientras que las infecciones respiratorias agudas graves (IRAG) —que incluyen bronconeumonías y neumonías— sumaron 493 casos, con una tasa de 10.7 por cada 100,000 habitantes.

Aunque no se reportaron muertes asociadas directamente a IRAG en este período, estas patologías figuran entre las principales causas de hospitalización en adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.

Las autoridades sanitarias advierten que la coincidencia de influenza con otros virus respiratorios incrementa el riesgo de complicaciones, especialmente durante las primeras semanas del año, cuando se intensifica la movilidad social y disminuye la percepción de riesgo tras las festividades.

En contraste con las enfermedades respiratorias, los virus transmitidos por vectores mostraron una incidencia más contenida. En la semana epidemiológica N.°1 no se notificaron casos de zika ni chikungunya, mientras que el dengue registró 100 casos a nivel nacional. De ese total, 90 fueron clasificados como dengue sin signos de alarma y 10 con signos de alarma, sin que hasta el momento se hayan reportado casos graves.

El 87.5% de las personas fallecidas por influenza en la primera semana epidemiológica de 2026 no contaba con la vacuna, de acuerdo con el informe del Departamento de Epidemiología.| Foto: Canva

No obstante, el dengue continúa siendo una de las principales amenazas sanitarias en la región. En América Central y el Caribe, esta enfermedad mantiene un patrón cíclico con brotes periódicos que afectan con mayor frecuencia a niños, adolescentes y adultos jóvenes.

Organismos regionales advierten que la combinación de altas temperaturas, lluvias irregulares y urbanización desordenada favorece la proliferación del mosquito transmisor.

Entre los virus emergentes bajo vigilancia se encuentra el virus Oropouche, una enfermedad febril transmitida por insectos que ha mostrado expansión en países de Sudamérica y el Caribe.

Durante la semana analizada, el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica confirmó un caso de fiebre por virus Oropouche en la región de Herrera, además de la actualización de un caso correspondiente a semanas previas en la región de Los Santos.

El virus Oropouche genera síntomas similares a otras enfermedades febriles, como fiebre alta, dolor de cabeza intenso, mialgias y artralgias. Aunque la mayoría de los casos evoluciona de forma leve, su expansión regional ha generado alertas por la posibilidad de brotes simultáneos con dengue, zika y chikungunya, lo que complica el diagnóstico y la respuesta sanitaria.

Los virus transmitidos por mosquitos, como el dengue y el virus Oropouche, se mantienen bajo vigilancia sanitaria por su capacidad de propagación rápida y su impacto en poblaciones expuestas a condiciones ambientales y de saneamiento deficientes. Cortesía

En cuanto a otras enfermedades de vigilancia prioritaria, el informe no reportó casos de hantavirus, leptospirosis, viruela símica (mpox) ni gusano barrenador en humanos durante la primera semana de 2026. Tampoco se registraron casos de síndrome cardiopulmonar por hantavirus, una de las enfermedades con mayor letalidad histórica en el país.

Sí se notificaron 78 casos de malaria y 25 casos de leishmaniasis, patologías asociadas principalmente a condiciones ambientales, zonas rurales y acceso limitado a servicios de salud.

Ambas enfermedades continúan representando un desafío para las autoridades sanitarias en regiones específicas, especialmente en comunidades con altos niveles de pobreza estructural.

A nivel regional, los virus respiratorios siguen siendo los más agresivos en términos de mortalidad. La influenza estacional continúa siendo responsable de miles de hospitalizaciones y fallecimientos cada año en América Latina, con un impacto desproporcionado en adultos mayores, personas con enfermedades crónicas y poblaciones con baja cobertura de vacunación.

El Ministerio de Salud reiteró que el autocuidado y la participación comunitaria siguen siendo determinantes para reducir la propagación de enfermedades. Entre las principales recomendaciones se mantienen el lavado frecuente de manos, el uso de mascarilla en caso de síntomas respiratorios, evitar la automedicación y acudir oportunamente a las instalaciones de salud.

Asimismo, insistió en que la vacunación continúa siendo la herramienta más eficaz para prevenir complicaciones y muertes asociadas a la influenza.

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