Panamá dio un nuevo paso en su estrategia sanitaria contra la lepra con la apertura de una clínica especializada para el diagnóstico, seguimiento y atención integral de pacientes con esta enfermedad, en momentos en que el país avanza hacia su eliminación como problema de salud pública.
La nueva unidad fue inaugurada en el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud, en el marco del Día Mundial contra la Lepra, con la participación del Ministerio de Salud, la Caja de Seguro Social y organismos internacionales.
La clínica permitirá dar seguimiento continuo a las personas diagnosticadas, así como referirlas oportunamente a otras especialidades médicas según la evolución de la enfermedad.
Las autoridades sanitarias explicaron que el objetivo es fortalecer el abordaje integral de la lepra, mejorar la detección temprana y reducir el riesgo de complicaciones y discapacidades asociadas a diagnósticos tardíos.
Durante la presentación oficial, el Ministerio de Salud informó que Panamá se encuentra en fase de eliminación de la lepra. En 2025 se diagnosticaron cinco casos en todo el país: tres en la provincia de Chiriquí y dos en el distrito de San Miguelito.
Estos pacientes se mantienen bajo seguimiento médico y forman parte de los programas de control vigentes, que incluyen tratamiento completo y vigilancia de contactos cercanos.
El jefe nacional del Programa de Control de Tuberculosis y Lepra del Minsa, Edwin Aizpurúa, explicó que además del tratamiento a los pacientes, se están aplicando medidas de profilaxis a personas que tuvieron contacto estrecho con los casos confirmados, utilizando medicamentos como la rifampicina para prevenir el desarrollo de la enfermedad.
Indicó que el tratamiento estándar tiene una duración de entre seis y doce meses y que, una vez completado, el paciente puede curarse, siendo clave evitar deformidades y discapacidades permanentes.
En años recientes, Panamá ha mantenido cifras bajas de lepra, muy por debajo de los niveles registrados décadas atrás, cuando la enfermedad tenía mayor presencia y generaba secuelas severas.
Las autoridades sanitarias atribuyen esta reducción a los programas de detección temprana, diagnóstico oportuno y tratamiento efectivo, alineados con las estrategias internacionales de eliminación de la enfermedad.
Aizpurúa añadió que los cinco casos detectados en 2025 se mantienen bajo seguimiento, aunque algunos aún no han concluido el esquema terapéutico.
Precisó que, al completar el tratamiento —que puede durar de seis a doce meses— el paciente puede curarse, y remarcó que la prioridad es evitar deformidades y discapacidades asociadas a la evolución de la enfermedad.
En esa línea, instó a consultar ante la aparición de una mancha blanca o rojiza con pérdida de sensibilidad, y enfatizó que, si existe antecedente de contacto cercano o familiar con un caso confirmado, se debe acudir a evaluación para diagnóstico oportuno.
Los datos en la región
La realidad de la lepra en América Latina muestra avances desiguales. Aunque la región ha logrado reducir de forma sostenida la incidencia, la enfermedad continúa presente en varios países, especialmente en zonas con alta vulnerabilidad social.
Brasil concentra la mayor cantidad de casos del continente y figura entre los países con mayor carga de lepra a nivel mundial, seguido por naciones como Colombia, Venezuela y algunos países de Centroamérica, donde persisten focos activos.
Organismos internacionales de salud señalan que, si bien la lepra es hoy una enfermedad controlable, el reto en América Latina no es únicamente sanitario, sino también social. El estigma, la discriminación y el desconocimiento siguen retrasando el diagnóstico en muchas comunidades, lo que incrementa el riesgo de daño neurológico y discapacidades.
En ese contexto, la meta regional es que al menos el 90% de los nuevos diagnósticos se realicen sin presencia de discapacidad, de cara al año 2030.
En cuanto a los síntomas, la lepra —también conocida como mal de Hansen— suele manifestarse de manera lenta y progresiva, lo que dificulta su identificación temprana.
Signos y síntomas
Los signos iniciales incluyen manchas blanquecinas o rojizas en la piel con pérdida de sensibilidad al tacto, al calor o al dolor. Estas lesiones pueden pasar desapercibidas durante meses o incluso años, retrasando la consulta médica.
A medida que la enfermedad avanza, pueden aparecer nódulos en distintas zonas del cuerpo, especialmente en el rostro y las orejas, así como engrosamiento de nervios periféricos.
En etapas más avanzadas, la lepra puede afectar el sistema nervioso, generando debilidad muscular, limitación funcional en manos y pies, dificultad para sujetar objetos y, en casos severos, deformidades permanentes si no se recibe tratamiento oportuno.
Desde el punto de vista médico, la lepra es causada por la bacteria Mycobacterium leprae. Su transmisión requiere contacto estrecho y prolongado con una persona enferma que no haya iniciado tratamiento, por lo que no se considera una enfermedad altamente contagiosa.
La Organización Mundial de la Salud ha reiterado que solo una pequeña proporción de las personas expuestas desarrolla la enfermedad, siendo la susceptibilidad individual un factor determinante.
Contrario a la percepción histórica, la lepra no es hoy una sentencia de muerte ni una enfermedad incurable. Existe tratamiento efectivo mediante terapia combinada, proporcionada de forma gratuita en muchos países, que permite eliminar la bacteria y detener la progresión de la enfermedad.
Una vez iniciado el tratamiento, el paciente deja de ser contagioso y puede llevar una vida normal.
Las autoridades de salud en Panamá reiteraron el llamado a la población a acudir a los centros médicos ante la presencia de manchas en la piel con pérdida de sensibilidad, especialmente si existe antecedente de contacto con una persona diagnosticada.
Insistieron en que el diagnóstico temprano es clave para evitar discapacidades y reducir aún más la presencia de la lepra en el país.