La revolución industrial del conocimiento

El presidente de la Unión Industrial Argentina sostuvo que esta tecnología permitirá investigar, diseñar y descubrir nuevos procesos, con efectos sobre las cadenas de valor, los costos y la competitividad

IA Day UIA
El IA Day se realizó en el Centro de Convenciones Buenos Aires
Guardar

Estamos entrando en una de las transformaciones industriales más profundas de la historia de la humanidad. Y probablemente todavía no alcanzamos a dimensionar su verdadera magnitud.

Durante mi participación en el IA Day compartí una reflexión: la próxima gran revolución industrial no consistirá solamente en producir más de lo mismo, más rápido y más barato. Consistirá en producir cosas diferentes, con materiales diferentes, mediante procesos diferentes, para resolver problemas que hoy todavía no sabemos resolver.

PUBLICIDAD

No estamos solamente frente a una revolución de la productividad. Estamos frente a una revolución del conocimiento que transformará qué producimos, cómo lo producimos y cuáles serán las ventajas competitivas de las empresas y los países.

La próxima gran revolución consistirá en producir cosas diferentes, con materiales diferentes, mediante procesos diferentes, para resolver problemas que hoy todavía no sabemos resolver

Durante siglos, el desarrollo industrial estuvo determinado por la disponibilidad de recursos naturales, energía, capital y tecnología. Pero estamos entrando en una nueva etapa en la que el conocimiento puede modificar incluso el valor estratégico de esos recursos.

PUBLICIDAD

El futuro de la industria, lejos de estar definido por lo que somos capaces de fabricar, estará definido por los problemas que seamos capaces de resolver.

La escasez como problema de conocimiento

Demis Hassabis, premio Nobel de Química y fundador de Google DeepMind, plantea que el avance de la inteligencia artificial puede conducirnos hacia una era de abundancia radical, al permitirnos resolver problemas científicos y tecnológicos que hoy limitan nuestra capacidad de producir.

Su visión nos invita a repensar uno de los principios centrales de la economía: la escasez.

En este sentido, la escasez se puede pensar como un problema de disponibilidad de recursos, aunque en gran medida, es un problema de conocimiento.

El petróleo existía antes de que supiéramos utilizarlo. El silicio estaba presente en la naturaleza antes de que desarrolláramos los microprocesadores. El sol siempre fue una fuente extraordinaria de energía, pero durante miles de años no tuvimos la tecnología necesaria para transformarla directamente en electricidad.

La inteligencia artificial comienza a multiplicar nuestra capacidad de investigar, descubrir, diseñar y crear

Los recursos estaban, lo que faltaba era conocimiento.

Esto significa que muchas limitaciones que hoy consideramos inevitables pueden ser problemas que todavía no sabemos resolver.

La inteligencia artificial introduce aquí un cambio revolucionario: por primera vez contamos con una tecnología capaz de acelerar la propia generación de conocimiento.

Las máquinas multiplicaron nuestra fuerza física. Las computadoras ampliaron nuestra capacidad de procesar información. Ahora, la inteligencia artificial comienza a multiplicar nuestra capacidad de investigar, descubrir, diseñar y crear.

Podremos desarrollar nuevos materiales, encontrar fuentes de energía más económicas, transformar la producción de alimentos y descubrir procesos industriales que hoy ni siquiera imaginamos.

La riqueza de una nación dependerá cada vez menos de los recursos que posee y cada vez más de su capacidad para incorporarles conocimiento y transformarlos

Materiales que hoy consideramos estratégicos podrían ser reemplazados por otros. Procesos que actualmente requieren enormes cantidades de energía podrían transformarse. Productos que hoy son costosos podrían volverse accesibles gracias a nuevas tecnologías.

Esto modificará las cadenas de valor, los precios relativos, las estructuras de costos y las ventajas competitivas de países y empresas.

La riqueza de una nación dependerá cada vez menos de los recursos que posee y cada vez más de su capacidad para incorporarles conocimiento y transformarlos.

El futuro industrial será la integración entre el conocimiento, el software, la inteligencia artificial y el mundo físico.

Un entramado industrial preparado para la transformación

En este escenario, la capacidad de innovar dependerá tanto del acceso a las nuevas tecnologías como de la solidez del entramado productivo, el conocimiento acumulado, los recursos humanos calificados, la capacidad de transformar.

Argentina cuenta con capacidades industriales construidas a lo largo de décadas, sobre las que puede impulsar una nueva etapa de desarrollo. Para potenciar ese proceso, aún se deben generar las condiciones que promuevan la inversión, la formación de talento, el financiamiento, la infraestructura y la innovación, y que permitan que empresas de los distintos sectores y tamaños incorporen estas tecnologías y participen activamente en la transformación de la producción.

Talento argentino y oportunidad

Contamos con científicos, ingenieros, universidades, emprendedores y una industria del software con reconocimiento internacional. Nuestro gran desafío es integrar todas esas capacidades.

Y nuestra productividad estará determinada por la capacidad de nuestros empresarios y trabajadores para innovar, aprender y adaptarse.

Argentina cuenta con capacidades industriales construidas a lo largo de décadas, sobre las que puede impulsar una nueva etapa de desarrollo

La verdadera riqueza de un país está en el talento de las personas capaces de transformar bienes y servicios.

Este será uno de los grandes ejes de la 32.ª Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina, que realizaremos el próximo 3 de noviembre.

Pondremos en el centro de la discusión el talento argentino, la transformación de la IA y el desafío para nuestros equipos de trabajo. Su vinculación con la producción y las oportunidades que abre esta nueva revolución industrial.

Probablemente muchos de los materiales, productos e industrias que definirán nuestra economía dentro de veinte años todavía no existen. Por eso, el futuro no pertenecerá necesariamente a quienes tengan más recursos, sino a quienes sean capaces de generar más conocimiento y transformarlo en valor. Esa es la revolución industrial del conocimiento.

Porque el futuro de la industria no está escrito. El futuro de la industria todavía está por inventarse.

El autor es presidente de la Unión Industrial Argentina