La agrimensura bonaerense atraviesa un momento de crecimiento y de enorme proyección. Es una profesión que, lejos de limitarse a la tradicional tarea de medir y delimitar un terreno, ocupa hoy un lugar central en cuestiones vinculadas con el desarrollo urbano, la seguridad jurídica, la planificación territorial, la regularización dominial y la construcción de ciudades más ordenadas.
Este año se cumplen 200 años de la creación del Departamento Topográfico Argentino, y la historia de la agrimensura está íntimamente ligada a la construcción del territorio nacional. En ese contexto, el Congreso Catastral del Bicentenario, que se realizará del 31 de agosto al 2 de septiembre en Mar del Plata, representa una oportunidad especialmente valiosa para todo el sector.
Desde aquellos primeros trabajos de mensura y cartografía hasta las herramientas tecnológicas que utilizamos actualmente, nuestra profesión fue acompañando las transformaciones de la sociedad y dando respuestas a necesidades concretas del Estado y de los ciudadanos.
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Años después, en 1886, la Universidad de Buenos Aires (UBA) creó la carrera de agrimensura, todo un logro, no solamente desde lo profesional, sino también en los ámbitos académicos.
Estos dos siglos de historia también implican asumir la responsabilidad de pensar los próximos cien años. Y allí aparecen desafíos que requieren cada vez más conocimiento, profesionalización e integración entre distintas áreas.
La planificación de las ciudades, el crecimiento de los desarrollos inmobiliarios, los conjuntos inmobiliarios, la regularización de barrios y viviendas y la necesidad de brindar mayor seguridad jurídica sobre la propiedad son algunos de los temas que atraviesan cotidianamente a la agrimensura. No se trata solamente de cuestiones técnicas: detrás de cada plano, cada mensura y cada registro hay familias, inversiones, proyectos urbanos y derechos que necesitan ser protegidos.
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En ese sentido, es una muy buena noticia que esté próxima a comenzar la carrera de Agrimensura en la Universidad Nacional de La Matanza. La llegada de la formación universitaria a ese distrito permitirá ampliar las oportunidades de acceso a una profesión que resulta cada vez más necesaria para el desarrollo de la provincia.
La incorporación de tecnología es otro de los grandes cambios que atraviesa al sector. Los sistemas satelitales, los equipos GNSS, los drones, los sistemas de información geográfica y las nuevas herramientas digitales modificaron profundamente la manera de trabajar. Sin embargo, la tecnología no reemplaza al profesional: potencia sus capacidades y exige una formación cada vez más sólida.
La agrimensura del futuro será necesariamente tecnológica, pero también deberá mantener como pilares la responsabilidad profesional, la capacitación permanente y el compromiso con la sociedad. Es una actividad que tiene mucho para aportar a una provincia y a un país en crecimiento, que necesita planificar mejor sus ciudades, garantizar derechos y brindar seguridad jurídica.
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