Ya empezó el Mundial 2026, y con él aparece esa sensación de que durante un mes todo deja de existir. Se posponen fechas, el país se viste se celeste y blanco y todo gira en torno a las fechas de los partidos, se planifica en qué lugar va a estar cada persona en ese horario y con quién va a compartir ese día. Con el primer triunfo, las expectativas aumentan y se aceleran nuestros corazones.
Lo cierto es que pareciera que se para el mundo frente al Mundial porque es mucho más que un evento deportivo: es un gran ritual colectivo que genera identidad, pertenencia y emociones compartidas.
En este contexto, una selección nacional se convierte en un símbolo que despierta orgullo, esperanza y sentido de unidad.
¿Qué pasa con las emociones y cómo disfrutar de los partidos?
Los partidos de un Mundial generan grandes momentos de emoción y ansiedad. Y es que al activar zonas cerebrales del placer y el fanatismo durante los 90 minutos, el cerebro libera dopamina, adrenalina y cortisol, llevando a los hinchas a experimentar felicidad, angustia o euforia y, en algunos casos, patriotismo extremo.
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Para poder disfrutar de los partidos, hay que recordar que el fútbol es una pasión, pero no es nuestra identidad completa. No hay que quedarse únicamente con el resultado final y encontrar también el placer en la previa y en el encuentro o la clásica juntada entre amigos o en familia.
Además, aparecen las cábalas, las promesas y los rituales. De esta manera, mantener rutinas, como usar la misma camiseta o mirar el partido en el mismo lugar, son mecanismos para reducir la ansiedad y sentir que tenemos cierto control sobre un resultado incierto.
Las redes sociales amplifican el impacto emocional del Mundial
Tras cada resultado, la gente comenta y opina de manera positiva y negativa en redes sociales, con o sin fundamento, y es inevitable que no se generen distintos tipos de debates.
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Este intercambio constante de información fortalece el sentimiento de pertenencia y crea experiencias colectivas que trascienden las fronteras, donde usuarios de todo el mundo hinchan por su equipo.
Por este motivo es que algunas personas u organismos prefieren directamente no hacer referencia o alusión al Mundial, para no entrar en ese debate o en un conflicto.
El efecto placebo y qué relación tiene con el Mundial de fútbol
El efecto placebo ocurre cuando en nuestro cerebro hay algún acontecimiento que produce beneficios reales, simplemente porque creemos en ello. La creencia genera un cambio en nuestras emociones y en nuestras conductas. Y en el Mundial, muchas personas reflejan más optimismo, o mayor bienestar, no porque el evento cambie algo real en su vida, o resuelva sus problemas cotidianos, sino porque activa expectativas positivas y hace que sientan que están viviendo algo especial. En consecuencia, esto tiene un impacto concreto sobre nuestras emociones.
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Sin dudas,el gran desafío es que durante todo el mes del Mundial, además de disfrutar de los partidos, podamos utilizar ese estado de ánimo positivo para hacernos cargo de las verdaderas cosas que nos convocan en nuestra vida personal y cotidiana.