El presidente Milei propuso dolor presente para logros futuros. Se comprometió a un cambio político que incluía desplazar los vicios de la política. Sonó a una verdadera revolución para una Argentina enrarecida por los vicios de la casta. Esto último no sucedió aún. El dolor sigue extendiéndose en tiempo de presente continuo y los cambios económicos no llegan a los bolsillos de la gente.
Veamos los diferentes escenarios que plantea la Argentina de hoy. En lo económico, el ministro Luis Caputo, en la Bolsa de Comercio de Rosario -donde el auditorio estaba radiado de presencias y sin invitación al gobierno provincial-, no hizo anuncios para el sector. Solo dijo que las retenciones y su baja y/o eliminación quedan para otra ocasión porque ello atenta sobre el equilibrio fiscal.
La definición tal vez más importante fue: “Para nosotros, lo que cuenta es el promedio entre la macro y la micro, y eso nos da positivo. Hay crecimiento”.
En esta oportunidad, no hubo palabras altisonantes hacia el gobierno de Maximiliano Pullaro. Y sin la presencia de éste, Caputo hizo dos anuncios esperados hace tiempo: le transferirá al gobierno santafesino las obras de la AO12 y autorizará –saliendo de garantía- el crédito de la CAF por U$S 150 millones.
El momento más álgido tuvo como protagonistas a los economistas que, según cree el ministro, piden una devaluación. Con lenguaje de redes sociales, les prometió patadas en el trasero.
Algunos que hablaron con él muy íntimamente lo encontraron un tanto desilusionado con ciertos desvíos de la política que le impiden afianzar sus logros. No lo dijo, pero parecía referirse al tema Adorni.
Esto da pie al escenario político y su análisis. La última encuesta de Zuban Córdoba, sobre 1200 casos, muestra una imagen negativa del jefe de Gabinete del 66%. El 86,9% dice saber sobre el tema. El 70,4% considera que debe renunciar. Y el 70,2% cree que la defensa de Adorni y del gobierno es más una estrategia para tapar el tema que para dar una respuesta transparente.
Esto último nos lleva al escenario social. Luego de impresionantes marchas a lo largo y ancho del país el 24 de marzo contra las interrupciones democráticas, se conoció el fallo de la Cámara Contencioso Administrativo Federal determinando que la ley de financiamiento educativo debe acatarse. Además, se dio a conocer la resolución del juez nacional del trabajo Raúl Ojeda que suspendió 82 artículos de la reciente Reforma Laboral, sobre los que sigue en vigencia la ley anterior.
Llegó sí para alivio del gobierno el fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York sobre YPF que desobliga a la Argentina al pago de U$S 16 mil millones.
Hasta aquí, Manuel Adorni es un problema para el Gobierno, pero a su vez podría leerse como una ayuda. Mientras los ojos del periodismo, la justicia y la sociedad sigan sobre él, solo mirarán al Presidente por carácter transitivo.
Podríamos inferir que el actual jefe de Gabinete actúa de pararrayos de un gobierno con ciertos problemas. Pareciera que la arrogancia, en épocas de bolsillos flacos, no cotiza en adhesiones.
El Gobierno tiene para mostrar en su haber una baja en la pobreza, y es real. Pero no puede desdecir con argumentos el empobrecimiento de toda la sociedad argentina.
Coinciden esta semana el 2 de abril con Semana Santa. Sobre el primero, el docente Julio Más le dice a Infobae: “Fuimos a Malvinas con el uniforme de San Martín y la bandera de Belgrano. Cuando volvimos de la guerra –los que volvimos-, no conseguíamos trabajo. Nadie se arriesgaba con “esos loquitos de la guerra”. Nueve años estuvimos así”.
Julio Más fue uno de los soldados estaqueados por robar un pedazo de pan para él y sus compañeros. “Sabía que el inglés era nuestro enemigo, pero no esperaba el ataque de quienes nos conducían. Ya no tengo odio, la vida me dio nietos. Me presenté y declaré ante la Justicia, la que dejó libres a tantos. Vendrá el tiempo de la Justicia de la Historia, la de las generaciones venideras”.
Marcelo González, docente y directivo de la escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, tristemente célebre por la tragedia escolar allí ocurrida, le dijo a Infobae: “Lo sucedido me lleva a mirarme para adentro, a interrogarme: ¿hice todo lo que pude como docente? ¿Lo estoy haciendo?. Veo cómo los chicos –doy clase en primaria, secundaria y terciaria- van perdiendo sueños. Creo que la sociedad misma es la que los lleva a que los pierdan”.
El hombre viaja a la Luna, también debiera viajar al corazón del otro. La Semana Santa va en ese sentido. La Pascua es ahondar en nosotros, en nuestras vidas, en el misterio de quienes somos y hacia dónde vamos. Y, fundamentalmente, la búsqueda permanente de la capacidad de amar.