Más estabilidad, más exigencia: el nuevo desafío empresario

La transición hacia una economía más estable implica mayores retos: el fin de la inflación como red de seguridad obliga a repensar estrategias, optimizar la gestión y enfrentar a consumidores cada vez más exigentes

Las prioridades del presidente Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, hoy pasan por el orden fiscal, la estabilidad cambiaria y, en consecuencia, la reducción sostenida de la inflación (Foto: AP)

Durante años, muchas empresas argentinas lograron sostener altas rentabilidades no a pesar de la inflación, sino gracias a ella. Convivir con incrementos de precios elevados y mantener márgenes robustos es una situación impensable en la mayoría de los países, pero en Argentina fue posible.

La explicación es directa. Una política económica expansiva, tanto desde lo fiscal como desde lo monetario, impulsa un aumento de la demanda total de bienes y servicios, al menos en el corto plazo. Sin embargo, esa misma expansión es la principal responsable de la inflación.

Mientras el crecimiento de la demanda compense los efectos negativos del alza de precios, las empresas pueden experimentar incrementos reales en ventas y utilidades. Al mismo tiempo, el contexto inflacionario permite disimular ineficiencias, licuar costos y postergar decisiones estructurales complejas.

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El contexto inflacionario permite disimular ineficiencias, licuar costos y postergar decisiones estructurales complejas

Más aún, el aumento generalizado de precios funcionó muchas veces como un colchón frente a errores estratégicos. Pero el escenario macroeconómico actual y la nueva política económica han cambiado de raíz. Las prioridades hoy pasan por el orden fiscal, la estabilidad cambiaria y, en consecuencia, la reducción sostenida de la inflación. Paradójicamente, esta combinación -que debería ser leída como positiva por el sector empresario- presenta ahora un contexto mucho más exigente.

El gráfico elaborado con datos del Indec deja en claro que la desaceleración inflacionaria puede requerir más tiempo del previsto. Pasar del 20% al 4% mensual insumió menos de seis meses, pero reducir el ritmo del 4% al 2% mensual demandó cerca de un año. Incluso los últimos meses del año pasado evidenciaron una aceleración casi ininterrumpida de los precios. La última milla en la batalla contra la inflación suele ser la más compleja y costosa.

El gráfico elaborado con datos del Indec deja en claro que la desaceleración inflacionaria puede requerir más tiempo del previsto

La estabilización macroeconómica no resuelve de por sí todos los problemas internos de las empresas ni ofrece soluciones automáticas. No es un plan de negocios. No existen pruebas de que los procesos de desinflación en el corto plazo vayan acompañados de un rebote inmediato de la actividad.

De hecho, el EMAE desestacionalizado de noviembre de 2025 (último dato disponible) fue apenas 0,1% superior al de diciembre de 2024.

Por el contrario, una política económica centrada en la estabilidad tiende a exponer con crudeza aquellas debilidades que antes quedaban ocultas bajo el manto del ruido nominal: estructuras de costos poco flexibles, modelos comerciales obsoletos, baja productividad y, lo que es más preocupante, una creciente desconexión con consumidores que hoy son más exigentes, informados y cautelosos.

La estabilización macroeconómica no resuelve de por sí todos los problemas internos de las empresas ni ofrece soluciones automáticas. No es un plan de negocios

La desinflación es un avance macroeconómico significativo desde una mirada de mediano y largo plazo, pero los directorios empresariales se equivocan si suponen que los resultados mejorarán por sí solos en el corto plazo.

El nuevo régimen macroeconómico exige un cambio profundo en la gestión: foco en eficiencia, diferenciación, propuesta de valor y excelencia en la ejecución. Preguntas como “¿dónde vamos a crear margen ahora?”, “¿qué negocio deja de ser viable sin inflación?” o “¿qué decisiones se han vuelto impostergables en este contexto?” se vuelven centrales.

En otras palabras, el orden macro puede implicar más desafíos que oportunidades en una primera etapa. Mantener una actitud pasiva, aguardando la recuperación económica, puede resultar muy costoso.

En escenarios de estabilización, las empresas ganadoras son aquellas que se anticipan, revisan su estructura de costos, redefinen su portafolio de productos, invierten de manera selectiva y abordan a sus clientes bajo la premisa de que la demanda ya no convalida cualquier precio (Foto: EFE)

Según las proyecciones del REM del BCRA, se espera un crecimiento del 3,5% para este año, una estimación algo menor que la del FMI (4%) y bastante más conservadora que la del gobierno (5 por ciento).

En escenarios de estabilización, las empresas ganadoras son aquellas que se anticipan, revisan su estructura de costos, redefinen su portafolio de productos, invierten de manera selectiva y abordan a sus clientes bajo la premisa de que la demanda ya no convalida cualquier precio ni cualquier propuesta.

La gestión financiera deja de ser una cuestión meramente contable y se transforma en una herramienta estratégica esencial

La gestión financiera deja de ser una cuestión meramente contable y se transforma en una herramienta estratégica esencial. Nada de esto implica subestimar la importancia del orden macroeconómico; al contrario, sin estabilidad no hay inversión sostenible ni horizonte de largo plazo. Pero confundir estabilidad con crecimiento inmediato es un error conceptual que puede salir caro.

En este nuevo escenario, la macroeconomía comienza a ordenar el tablero, pero la microeconomía vuelve a ser una responsabilidad indelegable de cada organización. La pregunta relevante ya no es si la inflación seguirá bajando, sino qué está haciendo cada empresa para ser competitiva en un entorno donde la estabilidad eleva la vara y la eficiencia es la única estrategia posible para sostener el crecimiento.

El autor es profesor de Economía y editor del Informe Económico Mensual (IEM). Esta nota se publicó en el IEM de enero del IAE, Escuela de Negocios de la Universidad Austral

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