Desagravio a Francisco, política y transfiguración

El ataque contra el Papa en realidad está dirigido a detener la permanente “puesta en acto” de la justicia social y la Doctrina Social de la Iglesia

Los curas villeros realizaron una misa en desagravio al Papa Francisco

La transfiguración

En los Evangelios se relata que poco antes de que Jesús sufriera su detención, tormentos, muerte y resurrección les anticipó a sus discípulos que esto ocurriría. “…cerca de ocho días después de ese anuncio, Jesús, según cuenta Lucas, tomó consigo a Pedro, a Santiago, y a Juan y subió a un monte (el Monte Tabor) a orar. Mientras estaba orando, apareció diversa la figura de su semblante, y su vestido se volvió blanco y refulgente. Y de repente vieron dos personajes que conversaban con Él; los cuales eran Moisés y Elías (profetas que habían liberado al pueblo de Israel y que bajaron del cielo) que aparecieron en forma gloriosa, y hablaban de su muerte, la cual estaba para verificarse en Jerusalén. Mas Pedro y sus compañeros, se hallaban cargados de sueño. Y despertando vieron la gloria de Jesús, y a los dos personajes que le acompañaban. Así que éstos iban a despedirse de Él, le dijo Pedro: Maestro: bien estamos aquí; hagamos tres tiendas (enramadas), una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías, no sabiendo lo que decía. En tanto que esto hablaba se formó una nube que los cubrió; y viendo entrar en esta nube, quedaron aterrados. Y salió de la nube una voz que decía: Este es el Hijo mío querido, escuchadle. Al oírse esta voz, se halló Jesús solo. Ellos guardaron silencio, y por aquellos días no dijeron nada a nadie de lo que habían visto.” (Lucas 9, 28-36 Los Santos Evangelios, La Plata, 1947- X - Ed.Guadalupe)

La Misa y la multitud en Barracas

En la desbordante Misa celebrada el martes 5 en la villa 21-24 de Barracas, Parroquia de Nuestra Señora de Caacupé, todos nos sentimos militantes del pueblo fiel de Dios. Arribamos al frente donde estaba montado el Altar rumiando la bronca que sentíamos por los términos insultantes dirigidos a nuestro Papa Jorge Mario Bergoglio. La infamia tan honda, tan cruel y tan brutal nos cargó de odio. Cuando ingresábamos por la calle Osvaldo Cruz, dos grupos de muchachos de esas barriadas competían entre sí cantando: “M….M….la p… que te p….” y confieso que nos dio ganas de sumarnos al coro más enardecido, cuando llamó nuestra atención el ingreso de un ejército de diez mil humildes, muy bien pertrechados con las armas de la pasión y las pancartas que se balanceaban en sus manos. Formaban parte de la multitud grupos de parroquias y barriadas populares del Gran Buenos Aires y la Capital. Los Hogares de Cristo (centros de recuperación de adictos), Vida Nueva, San Martín de Porres, Barrio Nicole de Catán, organizaciones sociales, gremiales Fuerte Apache, La Voz de San José del barrio 17 de Marzo, Puerta de Hierro y San Petersburgo, Fátima, Cura Brochero y no menos de cincuenta agrupaciones más…también notamos la presencia de algunos diputados nacionales que enterados por los medios se sumaron. El “Topo” Rodriguez, Felipe Sola, Daniel Arroyo, Natalia De la Sota, el gremialista Piumato del arco político y sindical.

Presidió el acto desde el Altar montado en la calle el Obispo Monseñor Gustavo Carrara, vestido de impecable sotana blanca, secundado por cuarenta sacerdotes de distintas barriadas de la Ciudad y del Gran Buenos Aires, con sotanas también del color del crecimiento, de la pureza y de la paz. El blanco trajo a nuestra memoria el “blanco y refulgente” del vestido de Nuestro Señor Jesucristo en los momentos de la transfiguración.

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Carrara ratificó una vez más que el discurso del Papa Francisco no es otro que el mensaje de la Doctrina Social de la Iglesia…en igual sentido se pronunciaron el Padre Pepe Di Paola, el Padre Lorenzo Toto de Vedia y los demás prelados que además de concelebrar la Misa suscribieron un documento de apoyo al Santo Padre y de desagravio por las calumnias que le fueron dirigidas.

No hallamos que la Misa en Barracas esté ligada a la política

En primer lugar nos preguntamos ¿cuál es el motivo de los agravios contra el Papa? Desde luego que compartimos íntegramente el documento firmado por más de cincuenta integrantes del “Equipo de Sacerdotes de villas y barrios populares del país, ante las manifestaciones del candidato de La libertad avanza, Sr. Javier Milei”.

Claro que, en nuestra opinión los agravios no están dirigidos a desvirtuar las razones de valores trascendentes como el de la justicia en su dimensión social. Ni mucho menos a la Doctrina Social de la Iglesia que guardamos en la biblioteca. Sí en cambio a los principios de Justicia social y a los principios de la D.S.I. que ponemos en acción. Porque nunca más cierto que en ese campo “la realidad es superior a la idea”.

El ataque está dirigido a detener la permanente “puesta en acto” de esa doctrina por parte del Jefe de la Iglesia católica universal y de sus mejores discípulos como es el caso de los firmantes del documento aludido.

Todo está bien mientras los curas se limiten a leer las páginas de una Biblia cuyo contenido no siempre es sencillo de comunicar sobre todo en un mundo consumista, secularizado y empobrecido y dominado por los medios de comunicación. Pero muchos poderes financieros y del capitalismo salvaje, internacionales y locales, que precisan de la práctica liberal y de los mercados como absolutos, temen que el Santo Padre y sus mejores discípulos prosigan con su marcha emprendida hace diez años desde Roma. Temen a la Iglesia “en salida”, temen que se extienda en toda su dimensión ese “hospital de campaña”, temen a la integración de “ricos y pobres” y también, desde luego, temen a las homilías u otros documentos en que se fundamentan esas acciones y que se elaboran a partir de ellas. Le temen a la coherencia de la opción preferencial por los pobres y el compromiso que implica en los hechos, temen que se ciña al consejo de “mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar”. Y le temen a quienes están transfigurando la vida espiritual y sirviendo a todos y en especial, a las familias de las villas y barrios populares, cotidianamente, sin hacer política partidaria, ni interesarse por la posesión del poder político de la ciudad. Por eso un acólito devenido en candidato cumplió la orden de atacar. Porque saben que más alejado de las especulaciones filosóficas y de las interpretaciones teológicas el peligro está en la conducción espiritual y moral del “Gran Transformador”.

¿Qué hacer con el agravio y la calumnia?

La segunda cosa que queremos transmitir es que si bien los furibundos ataques emergieron y la Misa se hizo en medio del clima electoral actual no debe considerarse a lo menos esta última asociada a la circunstancia política. El desagravio no lo precisa tanto el Santo Padre cuanto el Pueblo.

Había una necesidad de los católicos de sacar el dolor de la ofensa recibida. Un dolor que se sentía tanto en la multitudinaria presencia de fieles en la Misa in memoriam del empresario Enrique Shaw, en Nuestra Señora del Pilar y esta semana entre quienes fuimos a la Misa en Barracas. Sin embargo el diálogo y la solidaridad de “hombre a hombre” -como dijo Shaw -de empresarios y trabajadores y el reclamo por una paz basada en la justicia social -como se dijo en la Misa ante la Virgen de Caacupé en las villas de Barracas -nos permiten hablar del renacer de una esperanza. Y a este respecto queremos volver al tema evangélico de la “Transfiguración” de Jesús.

¿Por qué Jesús reunió a esas cinco personas en el Monte Tabor?

Monseñor Carrara y los curas que lo secundaban no sólo siguieron el ejemplo de un vestido blanco y resplandeciente para presentarse ante el pueblo de Dios. Si volvemos al párrafo del epígrafe arriba transcrito podemos observar un detalle que destaca el teólogo metodista Edgardo Colón-Emeric en su obra sobre San Romero (La visión teológica de Oscar Romero Ed. Guadalupe, 2022, pág. 174).

“Las cinco personas que Jesús reunió a su alrededor en el monte Tabor fueron agresivas en su temperamento y sus acciones. (Como muchos de nosotros aún con justos propósitos lo hemos sido, agregado que nos pertenece). Moisés mató al egipcio que estaba oprimiendo al pueblo hebreo. Elías ordenó la muerte de los profetas de Baal. Pedro desenvainó su espada contra los guardias que venían a arrestar a Jesús. Santiago y Juan, los hijos del trueno, querían llamar al fuego para que lloviera del cielo sobre los samaritanos que se habían negado a extender la hospitalidad a Jesús y sus discípulos. Mons. Romero -dice Edgardo Colón Emeric -no ve su reunión como accidental. Moisés, Elías, Pedro, Santiago y Juan representan no sólo al pueblo del Antiguo y Nuevo Pacto sino a la humanidad con su historia de violencia.” (aut. cit. op. cit. pág. 174).

“En el monte Tabor la agresividad natural que Dios le dio a los seres humanos se afirma como buena, pero necesita ser transformada. La Iglesia como micrófono de Cristo, no predica pasividad ante la violencia y el sufrimiento”.

“Nada tenemos que temer -decía el entonces Arzobispo hoy Santo -cuando los salvadoreños pongan toda esa agresividad, que Dios les ha dado, al servicio de una construcción de la justicia verdadera, del orden que verdaderamente hay que defender” (Homilías, 3:204; 27/8/1978).

Este cronista está tentado de afirmar que las misas de la multitud de la Recoleta y de Barracas, son dos enormes fuentes de transfiguración espiritual y también social. La Iglesia no tiene que esconder la bronca sino sacarla a la luz y transformarla en nueva energía por el bien y contra el mal.

Al final de la Misa del 5 de septiembre, los fieles de las villas y barrios populares y nosotros todos, unidos desde lo más profundo de nuestra fe entonamos felices a coro:

“Francisco está pasando por aquí!/y cuando pasa todo se transforma/la alegría viene y la tristeza va!/y cuando pasa todo se transforma/la alegría viene y la tristeza va!/su Amor está pasando por aquí/y cuando pasa todo se transforma/la alegría viene y la tristeza va!

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