El narcotráfico es uno de los flagelos más destructivos para una sociedad. Y hoy lo está viviendo la ciudad de Rosario, cada día con más intensidad.
El narcotráfico provoca una constante inseguridad al estar vinculado directamente con otros hechos delictivos (homicidios, corrupción, lavado de dinero, entre otros). Las mafias de narcotraficantes causan decenas de muertos y son, sobre todo, una fuente de corrupción que descomponen las instituciones, infectan la vida política, y degradan las democracias.
Desde hace años la provincia de Santa Fe, y principalmente Rosario, viene perdiendo la pelea contra el delito criminal de la droga. En uno de los años con mayor cantidad de homicidios. Abril batió todos los récords. Con 35 crímenes, fue el mes más violento de la última década en el departamento de Rosario. En los barrios de Empalme Graneros, Ludueña y Larrea hubo trece asesinatos en un mes, cifra cercana a la que suele registrarse en todo un año. Además, las características de los hechos demuestran que con el correr de los años la violencia callejera creció, los homicidios ocurren en zonas periféricas, y también tienen condimentos preocupantes con víctimas y victimarios cada vez más jóvenes.
A esta descripción se suman las declaraciones del fiscal General, Jorge Baclini, quien dijo que los homicidios sobrepasan la capacidad de la fiscalía para investigarlos.
Además, hay que agregar que firmas de renombre nacional e internacional desistieron de realizar sus eventos en Rosario, por la creciente inseguridad que domina las calles. Los santafesinos estamos hartos. Hartos de vivir con miedo, de llevar la mochila adelante para que no nos roben, de no salir a comprar después de cierta hora. Hartos de estar pendientes de un teléfono cuando nuestros hijos salen a un boliche y que se nos pare un ratito el corazón cuando estas durmiendo, tu hijo salió, y suena el celular.
Hay cifras y hechos que nos interpelan, ya que demuestran que los narcos se enseñorean a lo largo y ancho de los barrios que sufren a diario las amarguras del desamparo del Estado.
Van más de 800 días desde que asumieron el presidente Alberto Fernández, el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, y el intendente de Rosario, Pablo Javkin y la problemática no solo no mejora, sino que, por el contrario, empeora.
Tras un tiempo, se juntan a hablar de un tema que a todos los santafesinos nos desvela, la inseguridad que estamos viviendo. Pero, ¿tienen que conocerse estas cifras para que reaccionen?; ¿Es necesaria una foto junto con Aníbal Fernández para que todo siga igual?; ¿Qué les pasa?
Es hora de que el Estado nacional, provincial y local genere una mesa de trabajo y convoque a la oposición, expertos, representantes del sector privado, organizaciones de la sociedad civil y fuerzas federales a los fines de realizar un trabajo serio y planificado. Tenemos que construir un Estado presente capaz de resolver un flagelo que aumenta y preocupa. Como bien dijo el presidente Fernández en su llamado a una “guerra contra la inflación”, también debería convocar a todos los sectores a una “guerra contra el narcotráfico”. No hay que tener piedad con las mafias porque ellos no tienen piedad con los ciudadanos. La lucha contra el narcotráfico no está perdida, solo que el gobierno nacional la abandonó.
Por eso, juntos debemos ir con firmeza río arriba y desbaratar para siempre las caudalosas y criminales causas que tanto ahogo le producen a la ciudadanía. A las mafias las combatimos entre todos. Pero para hacerlo, no necesitamos fotos, necesitamos hechos. Acá estamos para que nos convoquen, pero no para la foto, sino para buscar cómo solucionar este problema.
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