Eva Perón en los libros: expresiones, publicaciones y literatura que nacieron a partir de su muerte

Desde el 26 de julio de 1952 a la actualidad se produjeron incontables textos de diversa índole inspirados en la figura de Eva Duarte. Aquí un análisis, periodización y algunos hitos significativos sobre la cuestión asociados a la dramática historia nacional

“Buenos Aires de niebla y de silencio, el barrio norte tras las celosías encargaba a París rayos de sol”. Este fragmento del poema “Eva” escrito por María Elena Walsh e incluido en el libro Canciones contra el mal de ojo (1976) describe el contexto invernal donde Eva Duarte pasaba a la inmortalidad un 26 de julio de 1952 en Argentina.

La imagen de Evita desde ese entonces trajo fanatismos de contrarios sentimientos. Están quienes la valoran, respetan y admiran, y quienes la desprecian, la maldicen y la culpabilizan. No es actual, es una figura que desde su trascendencia pública tuvo esta ambigua percepción social. Viva entonces y luego de muerta, su nombre, su imagen, su simbolismo, genera diversas reacciones. Lo innegable es que su rol como mujer de estado tanto en Argentina como en el mundo marcó un antes y un después en la vida política.

Mediante la consulta de los materiales disponibles en el sitio del Centro de Documentación e Investigación acerca del Peronismo de la Universidad Nacional de San Martín (CEDINPE) y al equipo del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón - Museo Evita (INIHEP) que preside ad honorem la diputada nacional Cristina Álvarez Rodríguez pudimos profundizar sobre la obra literaria que nació a partir del fallecimiento de Eva Perón. Y en base a ello es que se pueden establecer cuatro períodos destacables.

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La primera parte podemos identificarla de manera inmediata a su fallecimiento, puntualmente en el período en el cual fue publicada la revista Mundo Peronista (1951-1955) cuyo director fue Jorge Newton bajo la supervisión de Enrique Olmedo. Esta primera parte tiene una intensa literatura poética donde se multiplican los versos dedicados a la figura de la primera dama. Esto llega a un punto culminante a un año de cumplirse el fallecimiento de Eva Perón. Así, en la entrega número 46 de agosto de 1953, rompiendo la secuencia de salida en un espacio, sale una extensa nota, titulada “Eva Perón en la voz de los poetas”. Entre los escritores y escritoras de la época se encontraban María Granata, Julia Prilutzky Farny, José M. Castiñeira de Dios, Claudio Martínez Paiva, María A. Domínguez, Gladis Thein, Luis Gorosito Heredia, Jorge Mar, Maruca Ortega de Carrasco y Zoilo Laguna (Olmedo). Cabe mencionar que la mayoría pertenecían a la Peña Eva Perón, una especie de grupo de poetas surgido a finales de 1950, cuyos textos fueron recopilados y publicados (Poemas de la Peña de Eva Perón) por el INIHEP en 2019.

Por ejemplo, Olmedo escribe el poema “renunciamiento” que culmina diciendo: “Has preferido quedarte -señora del sufrimiento-, velando en las noches largas de todos los desconsuelos… y está bien que así lo quieras… ¡Que no caben por pequeños los honores de los hombres en tu destino de cielo!”.

Toda esta literatura tiene un fuerte resonar en torno a su muerte, recuerda el 17 de octubre, su renunciamiento histórico, y es una suerte de poesía-plegaria en muchos casos.

Tras el golpe militar de 1955, se da una segunda instancia de la literatura inspirada en Eva Perón, en el período de la llamada “resistencia”. La producción poética tiene un viraje literario afectado por la proscripción, el exilio de Perón y puntualmente el reclamo por la desaparición del cuerpo de Evita. Un ejemplo es Carlos Jovellanos y Paseyro, periodista poeta oriental radicado en Buenos Aires, redactor del Estatuto de la Asociación de Escritores Argentinos –la contra-SADE peronista–, quien escribe en el año 1956 los versos de “Dónde estás”, preguntándose por el cadáver de Eva Perón: “¿Dónde estás, dónde estás, carne dolida, frustrada muerte en la tenaz memoria? ¿Dónde estás, dónde estás, propiciatoria de la esperanza y de la lucha ardida? ¿Por qué abismo fluvial vas abolida de toda vana pompa, promisoria en la severa imagen de la historia y en la amarga enseñanza de la vida?”.

En esta etapa de la historia podemos mencionar las actuaciones de escritores de la talla de Leopoldo Marechal y Arturo Jauretche, grandes referentes históricos del movimiento peronista. La poesía, de todos modos, no se concentró con exclusividad de acontecimientos como los fusilamientos de 1956 (Operación Masacre, de Rodolfo Walsh). Por el contrario recorrió hechos y personas del pasado peronista trayéndolos al presente como modo de ejercicio de la memoria, como afirmación identitaria y estrategia de lucha y resistencia frente a los denodados intentos de suprimir ese fenómeno de la historia y realidad del país. En esa recuperación se destacaba la figura de Eva Perón.

Poco después, se abre una nueva etapa, en la que comienza a introducirse la temática en la literatura bajo otras variantes por escritores de renombre. Cabe destacar a David Viñas, quien en 1963 publica Las malas costumbres, obra que contendría el cuento “La señora muerta”. En una entrevista en 2008 supo explicar qué “La señora muerta” es un cuento malogrado que no supo resolver. Moure, el protagonista del relato, se incorpora a la cola de gente que espera entrar al velatorio de Eva Perón. Lo hace para “levantarse” a una mujer, continúa Viñas. La pareja recorre la ciudad en busca de un lugar más íntimo, pero descubre que todos los hoteles están cerrados. El funeral (y la evidencia de la farsa y del cinismo de Moure) impide el contacto sexual.

A mitad de la década del ´60, a pocos años de su regreso de Cuba a la Argentina, Rodolfo Walsh dedica un cuento incluido dentro de Los oficios terrestres (1965) llamado “Esa mujer”. Esta historia está escrita en primera persona, abunda en diálogos y descripciones, y en pocas frases enunciativas. Se trata de un coronel que tiene el cadáver de una mujer embalsamado, y lo entrevista un interesado en conocer la historia. Uno ya sabe antes de leerlo que el cuerpo es el de Evita, aunque nunca se la nombre. Es un relato macabro que detalla entre otras cosas las prácticas necrofílicas sufridas por el cuerpo por parte del entrevistado (Moori Koenig).

También en esos años (1966) el escritor Juan José Sebreli publica Eva Perón. ¿Aventurera o Militante? El autor afirma en este ensayo: “En circunstancias históricas distintas Eva Perón no hubiera sido nada, pero del mismo modo la circunstancia favorable pudo no haber sido utilizada. La historia no siempre encuentra al individuo capaz de cumplir la tarea que ella le impone”. Y continúa diciendo que “el resentimiento individual de Eva Duarte” encontraría un sentido de superación porque “estaba destinado a coincidir, tarde o temprano, con el resentimiento histórico de la clase obrera”. En palabras de Eva: “Dicen que soy una ‘resentida social’. Y tienen razón mis supercríticos. Soy una resentida social. Pero mi resentimiento no es el que ellos creen. (…) no viene de ningún odio. Sino del amor por mi pueblo cuyo dolor ha abierto para siempre las puertas de mi corazón”.

Llegaron los años 70 y con ellos un mundo atravesado por revoluciones políticas que precisaron de plumas para poder encarnarse en la historia. Los escritores Otelo Borroni y Roberto Vaca publican tres ediciones sobre Eva Perón. La vida secreta de Evita Duarte, Eva Perón y La vida de Eva Perón fueron tres textos impresos en 1971. En este caso, estos textos se limitan a resúmenes e investigaciones biográficas. De todos modos, estas ediciones fueron las que mostraron una Eva artista, en un período de su vida relacionado al radioteatro y el mundo artístico. Aparecieron los registros asociados a Evita revolucionaria, inspirando el ensayo y diversas prácticas políticas. Pero los 70 también significaron otra cosa más allá de esta especie de revisionismo histórico. En este trayecto no quedó exenta su figura y Eva volvió una vez más como referencia política. En este punto María Elena Walsh, en 1976, publica Canciones contra el mal de ojo en el que incluye el poema “Eva”. Walsh trae el recuerdo de un funeral visto desde su primera persona. Hace giros entre las distintas clases y las distintas miradas y nunca pone en discusión la importancia de Eva Perón. Eva es trascendental para todos los sectores, afirma Héctor Maccione que forma parte del INIHEP-Museo Evita. Por ejemplo, María Elena Walsh relata: “...El siglo nunca vio muerte más muerte. Pobrecitos rubíes, esmeraldas, visones ofrendados por el pueblo, sandalias de oro, sedas virreinales, vacías, arrumbadas en la noche. Y el odio entre paréntesis, rumiando venganza en sótanos y con picana. Y el amor y el dolor que eran de veras gimiendo en el cordón de la vereda. Lágrimas enjuagadas con harapos, Madrecita de los Desamparados. Silencio, que hasta el tango se murió…”.

“Estas líneas sólo las puede escribir alguien que vivió aquel momento”, continúa Maccione y agrega, “pero también de quien pudo, con el tiempo, observar las reacciones violentas volcadas por los sectores opositores a su figura, porque en una parte del poema exclama -Y el pueblo que lloraba para siempre sin prever tu atroz peregrinaje- haciendo clara referencia a la profanación de su tumba y la desaparición forzada de su cuerpo”.

Las siguientes décadas encontrarán a Eva como protagonista en de otras expresiones artísticas como el cine, el arte plástica, la escultura y el teatro. Recién en 1995 Tomás Eloy Martínez publicará Santa Evita y llevará una vez más esta historia a las librerías. La narración entre ficción y realidad encuentra una Evita antes y después de su muerte. Esta obra logró un relevancia internacional, al 2007 ya se habían impreso más de diez millones de copias en todo el mundo. Elogiado por Gabriel García Márquez y con referencias positivas de periódicos de todo el globo como The New York Times, la historia de Eva Perón sigue siendo un motor de inspiración para los artistas de las letras.

Controversias, admiración, significancia, discusiones y misterios. Son incontables las hojas que se llenaron de tinta evocando su nombre y su vida luego de su muerte. La trascendencia de su historia para la sociedad argentina y el mundo es indiscutible, las pasiones que despierta también. En este punto del conocimiento no importa la inclinación política de los autores. Eva es un motor inspirador. Como expresa María Elena Walsh en su poema de referencia: “Con mis ojos la vi, no me vendieron esta leyenda, ni me la robaron. Días de julio del 52 ¿Qué importa dónde estaba yo?”.

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