(Foto: Nicolás Aboaf)
(Foto: Nicolás Aboaf)

Hoy ha triunfado el sí a la vida, a la protección de los más indefensos. Han triunfado las firmes convicciones de la gran mayoría de los argentinos, especialmente de los más humildes.

Y no es producto de ninguna alquimia legislativa ni de acuerdos corporativos. Es la consecuencia, más allá de nuestras convicciones, de haber escuchado e interpretado ese sentimiento mayoritario.

Por eso mi eterno agradecimiento a ese compromiso, a esa participación de miles y miles de argentinos, a esos que se los suele llamar los argentinos de a pie. Yo los he visto comprometerse y participar en redes sociales, en debates públicos, repartiendo volantes o convenciendo a vecinos a comprometerse con la vida.

En estos meses vi a niños y jóvenes, padres y madres, también vi a abuelos llorar cuando Diputados daba media sanción.

A los hombres y mujeres que todos los días cumplen con sus obligaciones ordinarias, hacerse de un tiempo para participar. Para que su voz no sea acallada por las grandes voces, esas que cuentan con innumerables recursos, muchas veces misteriosos.

A los trabajadores, a las enfermeras, a los médicos, a los chicos en los colegios, a los abogados, a los queridos e inmensamente respetados Veteranos de Malvinas, a los asistentes de los comedores, a los ministros de distintas religiones y a los no creyentes que defienden los derechos del niño por nacer. Fue un colectivo amplio, heterogéneo, transversal.

Yo los he visto militar, yo los he sentido empujar. Y se los quiero agradecer.

He visto a jóvenes madres confeccionar pañuelos, preparar pancartas y convertirse en las vanguardias de marchas improvisadas. Me han hecho sentir orgullosa de representarlos.

Este conjunto mayoritario de la sociedad estaba dormido, desorganizado, desorientado. Pero este debate lo ha despertado, se ha puesto de pie y se ha convertido en el gran articulador del rechazo a este proyecto. El grito ensordecedor de una sociedad que ya no quiere callar ni ser avasallada apuntaló el voto mayoritario de Senadores de todo el territorio nacional.

Gracias, muchas gracias. En lo personal he aprendido mucho, pero sobre todo he constatado la fortaleza del pueblo argentino para unirse por las grandes causas.

Han triunfado la sensatez y la posibilidad histórica de transitar un camino que resuelva de fondo el drama del aborto. En ese tránsito deberemos estar juntos y comprometidos. El Estado deberá encarar el problema en su conjunto (con genuina voluntad política) y dejar de lado la opción del aborto como única salida a esta problemática social.

Hoy el pueblo está alerta, organizado y dispuesto a defender las dos vidas.

La autora es senadora nacional por Salta (Partido Renovador).