Agregar Infobae enGoogle

El uso político de las estadísticas

Nicolás Villanova

Los indicadores de pobreza y educación siempre dan que hablar. Son temas sensibles por los que buena parte de la opinión pública y la sociedad reaccionan para bien o para mal, según el caso. A su vez, son dos problemas que se manifiestan en forma inmediata, que se observan en el día a día, en el trato con las personas, en la calle. Cualquier padre o madre que pasó por el colegio sabe si su hijo aprende más o menos que antes. O bien, basta recorrer las calles de las grandes ciudades para observar personas en situación de miseria o pidiendo monedas.

Las cifras siempre son pedagógicas, pues nos muestran hacia dónde vamos. Pero también es cierto que con los mismos números se pueden decir cosas muy distintas. El kirchnerismo inauguró la etapa actual de la "economía política" de las cifras, pero el macrismo no ha abandonado esa práctica, que consiste no sólo en mentir sobre los datos, sino sobre todo en presentarlos fuera de contexto, ocultar los resultados y manipular el punto de comparación.

PUBLICIDAD

Néstor y Cristina empezaron con esta última modalidad: tomando como punto de partida el 2001, la peor situación histórica de la economía argentina, cualquier otro dato posterior resultaba siempre en una mejora espectacular. Luego pasaron a descontextualizar resultados: ejemplo claro de estas maniobras son las cifras de "inclusión" educativa e índices de mejora escolar que se construyeron a partir de la disminución de la repitencia o de la cantidad de títulos otorgados, olvidando que una cosa es dar títulos y otra, educar. Y que los titulados en masa por el Plan Fines II saben menos todavía que los que cursan la secundaria común, que ya es poco. Con los índices de pobreza se dio un paso más, al declarar discriminatoria toda medición al respecto. El final de esta tendencia la conocemos todos: la mentira lisa y llana con los índices de inflación.

El macrismo no abandonó estas prácticas. Si bien no se puede decir, por ahora, que haya un falseamiento deliberado de las cifras, su esfuerzo se concentra, evidentemente, en fijar el punto de comparación. Es obvio que cuanto más alto sea el índice de pobreza, más bajo el nivel económico y más alta la inflación de partida, más fácil resultará mostrar "avances" en poco tiempo. Lo mismo vale para la educación. Los medios se encargarán de decir cuántos millones salieron de la pobreza y cuántos lograron aprender la regla de tres simple.

Estas tácticas de corto plazo no permiten ver las tendencias de largo aliento y la gravedad de los problemas. Todos los gobiernos de los últimos 30 años iniciaron su mandato con niveles elevados de pobreza, porque, por lo general, asumieron sus funciones en un contexto de recesión económica. Esas cifras disminuyeron luego hasta el momento inmediatamente previo a dejar su administración y al estallido de la nueva crisis: 1982, 1989, 2001 y 2015. En cada una de las "recuperaciones", los índices nunca volvieron al nivel anterior y cada nueva crisis los hundió más. En decir que, en el largo plazo, estamos cada vez peor. Pero eso no es todo. Hoy existe una población gigantesca que, aun con ingresos por encima de la canasta de pobreza, reside en condiciones paupérrimas, cercana a basurales, en zonas inundables o que carece de servicios cloacales o energía eléctrica. Si "millones" de esos ciudadanos argentinos consiguen, gracias a la caída de la inflación, un ingreso de un par de miles de pesos, superarán la línea de pobreza. El Gobierno cantará victoria, pero para esos millones nada sustantivo habrá cambiado. Los movimientos "millonarios" de las cifras de la pobreza, para arriba o para abajo, como consecuencia de pequeños cambios en los niveles de ingresos, no muestran ni una catástrofe ni una transformación cualitativa. Simplemente señalan que la masa de la población se amontona en condiciones de vida paupérrimas y que para regocijarse con "mejoras" cualitativas sería bueno tomar como punto de comparación 1975, cuando los salarios reales eran exactamente el doble que los actuales.

PUBLICIDAD

Lo mismo vale para las cifras de la educación. Según el kirchnerismo, durante su gestión se habría disminuido sustantivamente la población analfabeta. Pero ¿esa misma población comprende lo que lee? Muy poco. Es más, cuatro de cada diez alumnos del nivel secundario no llegan al último año de cursada (abandonan o repiten) y otros tantos desconocen cómo resolver una regla de tres simple. Las últimas pruebas Aprender seguramente van a dar un resultado desolador. Y con no menos seguridad se puede anticipar que las Aprender 2017 van a mostrar "mejoras". Pero para encontrar cambios cualitativos, sería bueno, otra vez, tomar como comparación el estado de la educación hace treinta años, cuando los contenidos por los cuales se evalúa hoy a los alumnos de secundario eran enseñados (y aprendidos) en la escuela primaria.

El uso político de las estadísticas tiende a ocultar lo que verdaderamente sucede en la realidad: que desde hace más o menos 50 años estamos cada vez peor, que cada vez somos más pobres, que el salario alcanza para menos, que somos cada vez más burros y que el disfrute del tiempo libre y el entretenimiento está fuera de nuestro alcance. Que nuestra reproducción más elemental como seres vivos (alimentos, vestimenta y vivienda) se encuentra desde hace años al borde del peligro y que la reproducción de aquello que nos hace esencialmente humanos, la cultura, se encuentra en vías de extinción. Frente a esa realidad, ninguna cifra de corto plazo tiene importancia alguna.

El autor es miembro de la Oficina de Estadísticas Sociales del CEICS (Centro de Estudios e Investigación en Ciencias Sociales).

PUBLICIDAD

Más Noticias

Fondos insuficientes y empleo informal: Seis de cada 10 peruanos no tiene ahorros para afrontar una emergencia

La falta de reservas obliga a muchas familias a recurrir a préstamos informales ante gastos urgentes, mientras persisten los ingresos inestables y el aumento del costo de vida

Elecciones generales en España 29-N, en directo: Una nueva encuesta recorta la distancia del PSOE con el PP, que pierde catorce escaños respecto a 2023 en beneficio de Vox

A 37 días de las elecciones generales del 29 de noviembre, todas las encuestas salvo la del CIS anticipan una mayoría holgada para PP y Vox, con un plazo para registrar listas que vencerá el lunes 26 de octubre. Feijóo es entrevistado esta mañana en Hoy por Hoy de Cadena Ser

¿Por qué hay que dejar de ser espectador de la propia vida? Novela de Federico León y León retrata la importancia de la juventud, las decisiones y la memoria

La novela sigue a un universitario de Lima que persigue un hecho extraordinario mientras descubre el alcance de los afectos, las pérdidas y las palabras

El conmovedor saludo de Fito Páez a Charly García por su cumpleaños 75: “Gracias por no tener miedo”

El rosarino homenajeó a uno de sus grandes maestros en las primeras horas de este 23 de octubre. Fotos y palabras para un vínculo que atravesó el rock argentino para siempre

De los recursos naturales al conocimiento: la oportunidad de una nueva Argentina productiva

La tecnología y la inteligencia artificial están redefiniendo la competitividad de las economías. Para la Argentina, el desafío es integrar el software con el entramado productivo, agregar valor a sus recursos y desarrollar el talento necesario para transformar ese potencial en crecimiento.