El euro se encarece en Colombia y así se movió el mercado cambiario el 3 de febrero de 2026

La divisa europea cerró al alza en medio de una jornada volátil, marcada por factores externos y presiones internas sobre el peso colombiano

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El euro registra un aumento
El euro registra un aumento del 1,2% semanal tras un año de caídas acumuladas del 4,67% en los mercados financieros - crédito ShutterStock

El precio del euro en Colombia cerró la jornada del 3 de febrero de 2026 en un promedio de $4.278,67, lo que representó una subida de 0,34 frente al día anterior, equivalente a una variación diaria de -0,25%. Durante la sesión, la divisa europea alcanzó un máximo de $4.322,54 y un mínimo de $4.257,12 reflejando una volatilidad moderada en el cruce EUR/COP.

Si bien no se registraron máximos históricos, el alza en su valor responde a una combinación de factores internacionales, como las expectativas sobre la política monetaria en Estados Unidos y la inestabilidad en los mercados globales, junto con elementos locales que influyen en la oferta y demanda de divisas. En las casas de cambio, el euro se cotizó en un rango de $4.360 para la compra y $4.530 para la venta.

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El comportamiento inestable del euro
El comportamiento inestable del euro se refleja en una volatilidad semanal superior al promedio anual, dificultando la consolidación de una tendencia definida - crédito Reuters

En la última semana, el euro marca una subida 1,2%; por el contrario desde hace un año aún acumula una bajada del 4,67%.

Analizando este dato con el de días anteriores, cambió el sentido del resultado previo, en el que se saldó con un descenso del 0,25%, demostrando que es incapaz de asentar una tendencia definida. En cuanto a la volatilidad de estos siete días fue ligeramente superior a la acumulada en el último año, de forma que está presentando un comportamiento más inestable.

Análisis de mercado

El euro y el peso colombiano aparecen hoy como dos termómetros útiles para leer un entorno económico internacional que, aunque sigue marcado por tensiones monetarias y geopolíticas, empieza a mostrar señales de estabilización selectiva. En Europa, la moneda común se ve respaldada por una inflación que continúa cediendo en economías clave, mientras que en Colombia el peso enfrenta presiones internas que contrastan con un contexto externo algo más ordenado.

En la eurozona, los últimos datos refuerzan la narrativa de una recuperación gradual pero consistente. Francia registró una inflación mensual de apenas 0,3%, el nivel más bajo desde 2020, lo que confirma que el ciclo desinflacionario sigue ganando terreno. Este comportamiento da margen al Banco Central Europeo para sostener una postura menos restrictiva sin perder credibilidad, un factor que tiende a estabilizar al euro frente a otras divisas fuertes.

A esto se suman señales mixtas pero manejables en la periferia, España asimiló nuevos datos de desempleo sin sobresaltos en los mercados, mientras Turquía volvió a poner sobre la mesa el debate inflacionario en economías con desequilibrios estructurales más profundos. En el Reino Unido, aunque fuera del bloque, la lectura es relevante para Europa en su conjunto, la industria manufacturera mostró expansión y la confianza empresarial alcanzó máximos de ocho meses, al tiempo que los precios de la vivienda crecieron 0,3%, sugiriendo resiliencia del consumo.

La inflación en economías clave
La inflación en economías clave de la Eurozona continúa disminuyendo, permitiendo un enfoque menos restrictivo del Banco Central Europeo - crédito REUTERS

Del otro lado del Atlántico, Estados Unidos ofrece un contraste interesante. El sector logístico alcanzó su mejor desempeño en siete meses, impulsado por inventarios y mayor uso de almacenamiento, pero con costos y tarifas de transporte en niveles elevados. Este encarecimiento, junto con una postura más dura de la Reserva Federal y mayores exigencias de margen en derivados, mantiene la presión financiera. Aun así, los indicadores de confianza han mejorado, lo que apunta a una economía que busca equilibrio tras la volatilidad reciente. En comercio exterior, el acuerdo con India para reducir aranceles a cambio de frenar compras de crudo ruso introduce una variable geopolítica que puede alterar flujos energéticos y financieros globales.

En Asia, la dinámica también influye en los mercados cambiarios. China mostró un repunte de la actividad manufacturera en enero de 2026, apoyado en el aumento de producción y despachos previos al Año Nuevo Lunar. Japón, por su parte, vivió una jornada bursátil destacada gracias al impulso de la industria estadounidense y a un yen debilitado alrededor de 155,5 por dólar. Aunque esta debilidad favorece a los exportadores, el Banco de Japón ya advierte sobre riesgos inflacionarios, dejando abierta la puerta a un ajuste monetario más temprano de lo previsto.

La industria manufacturera del Reino
La industria manufacturera del Reino Unido presentó señales de expansión y la confianza empresarial llegó a un máximo de ocho meses - crédito REUTERS

En América Latina, el foco se traslada al peso colombiano. En Colombia, el sector manufacturero mostró señales de estancamiento con un PMI de 50,0, el más bajo en diez meses. La producción avanza con dificultad, los costos de insumos acumulan más de dos años al alza y los precios continúan trasladando esas presiones al consumidor. El reciente ajuste en combustibles fue limitado por impuestos y márgenes, y el empleo industrial registró su primer retroceso en siete meses. En el frente fiscal, aunque el recaudo de 2025 superó la meta revisada, quedó lejos del objetivo inicial, lo que mantiene abiertas las dudas sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas. Este entorno explica por qué el peso colombiano se mueve con cautela, más condicionado por factores internos que por el contexto externo.