Santoral: qué santos se festejan este 5 de enero

Cada una de las personas reconocidas como santos o beatos tienen asignada una fecha en el calendario para ser recordados

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El santoral cambia cada día
El santoral cambia cada día y recuerda a quienes se caracterizaron por sus buenas acciones. (Imagen ilustrativa Infobae)

Hace décadas, incluso podría hablarse de siglos, los padres solían asignar el nombre de pila a sus hijos acorde a la festividad de los santos de ese día, incluso entre católicos y ortodoxos aún se conserva la costumbre de felicitar a las personas en el día de su santo. No en vano en las famosas “Mañanitas” hay una estrofa que dice: “Hoy por ser día de tu santo te las cantamos aquí…”.

El onomástico hace alusión día en que se festeja algún santo, aunque es común que mucha gente lo use como sinónimo de cumpleaños, lo cual es erróneo, pues al hablar de él sólo se alude al listado de los nombres del santoral.

Como se indica en el calendario santoral, hoy también se conmemora a las mujeres y hombres que destacaron por tener conexiones especiales con las divinidades, que hicieron buenas acciones por el prójimo y que tenían una elevada ética y moral, motivos que los llevaron a ser canonizados o beatificados y formar parte del santoral.

Este es el santoral del lunes 5 de enero.

Celebración del día: San Simeón el Estilita

El extremo oriental del Mediterráneo está sembrado de anacoretas en el siglo V y VI. El más conocido y popular de todos ellos es Simeón, llamado más tarde el Estilita. Nació en Sisán a finales del siglo IV, entre los límites de Cilicia y Siria. Tiene cuando es niño el común oficio de pastor. Es cristiano y su saber contiene lo poco que pudieron enseñarle sus padres. Una nevada le impide salir con el ganado y es la ocasión que Dios le propone; va a una iglesia ese día y el sacerdote -un anciano- está predicando las Bienaventuranzas que él no llega a comprender muy bien; pero pregunta para conocer su camino. Tiene unos catorce años; es buena edad para ser generoso. Comienza una peregrinación por su vida a la búsqueda cada vez de austeridad más intensa, de penitencia, oración y dedicación a Dios. En Tedela, hay una colonia de monjes. Allí entra. Le despiden pronto por demasiado penitente al descubrir la cuerda áspera que lleva enterrada en carne cuando intentan limpiar la sangre que mana de la herida. Podría ser un obstáculo para los jóvenes monjes al ver lo desmesurado de su penitencia. Ahora un monte cercano y una cisterna seca son por cinco días el lugar de ayuno y penitencia. Otro monte cercano al pueblo de Telaniso le brinda ocasión de penitencia en absoluta soledad y sin reservas en el año 412. Ha decidido otra santa locura: pasar la Cuaresma solo a pan y agua y tapiando su puerta con la aprobación de Baso, el sacerdote que dirige también a otros anacoretas. Más penitencia cerca de Tedela con la búsqueda tan querida de soledad para la contemplación. Construye un muro, como una cerca que le facilite su clausura. Allí se ata un pie con cadena a una gran roca. Le visita alguna gente que conoce su santa existencia y va a verle Melecio, obispo de Antioquía, que le dice bastarle la inteligencia y que no debe atarse como las irracionales bestias. Cunde la fama y los visitantes son ya muchos, cada vez más, próximos y de lejanas tierras. También los hay curiosos que disfrutan con el espectáculo extraño de un anacoreta. Le piden consejos, quieren oírle, dirime disputas, milagros, hay curaciones y hasta milagros. Le quieren tocar y llevarse un recuerdo como reliquia en vivo del anacoreta. Levanta el muro para aislarse, ya es una torre de diecisiete metros. El resto de su vida -treinta y siete años- los pasó en la columna, al cielo raso, con frío o calor con sol, lluvia o viento. De vivir en la columna le viene el nombre de estilita -columna es "stilos" en griego-. Poco dormía. Comía una vez por semana. Nada en cuaresma. Predica dos veces al día y el resto reza. Su forma de vida causa estupor y admiración y hay hasta el temor de que no sea cierta. No obstante ésta es su compañero Teodoreto, con quien vivió como monje y le visitó en su columna, quien nos la cuenta. Tampoco en su tiempo dejó de sentirse su influencia. Obispos y emperadores piden su consejo y las resoluciones del concilio de Calcedonia se adoptan con su aportación. Incluso la herejía arriana fue combatida desde la columna. Las piedras que sirvieron de base a la columna y los muros semiderruidos del monasterio que se edificó después de su muerte se conservan aún en el lugar solitario que los beduinos llaman hoy Kal’at Simân (castillo de Simeón).

Junto a este personaje hay otros santos y mártires a los que también se les celebra este lunes 5 de enero como los siguientes:

Santa Emiliana (s. VI)

Santa Sinclética (s. IV)

San Eduardo el Confesor (s. XI)

San Convoión (s. IX)

San Gerlaco (s. XII)

Santa Genoveva Torres Morales (s. XX)

Beata Marcelina Darowska (s. XX)

San Diosgracias (s. V)

Beata María Repetto (s. XIX)

Beato Pedro Bonilli (s. XX)

Beato Rogerio (s. XIII)

Qué es la canonización

Canonización del mexicano José Sánchez
Canonización del mexicano José Sánchez del Río. (AFP)

La iglesia católica y ortodoxa utiliza la canonización para declarar como santo a una persona ya fallecida que durante su vida hizo sacrificios o estuvo relacionada a un evento divino a favor de la iglesia.

Esto implica incluir el nombre de la persona en el canon (lista de santos reconocidos) y se concede el permiso de la iglesia católica de venerarla, reconociendo su poder ante Dios.

Durante el Cristianismo, las personas eran reconocidas como santas sin necesidad de un proceso formal; sin embargo, ello cambió en la Edad Media. En el caso del catolicismo, la Iglesia debe hacer una investigación exhaustiva de la vida de la persona a santificar.

Para la iglesia católica existen cuatro formas de lograr el nombramiento: la vía de las virtudes heroicas; la vía del martirio; la de las causas excepcionales, confirmadas por un culto antiguo y fuentes escritas; y la del ofrecimiento de la vida.

Además, se considera si la persona vivió las virtudes cristianas en un grado heroico o si sufrió martirio a causa de su fe, asimismo, es requisito indispensable que haya hecho al menos dos milagros (o uno en el caso de ser mártir).

El catolicismo en el mundo

El Papa Francisco durante la
El Papa Francisco durante la canonización de la monja colombiana Laura Montoya y Upegui y la mexicana Guadalupe García Zavala, conocida como" madre Lupita", las primeras canonizaciones de su pontificado. (AFP)

El catolicismo es una de las religiones que más se practican en el mundo. Los datos más recientes del Vaticano -particularmente de su Anuario Estadístico Eclesial- señalan que hay más de mil 360 millones de católicos en el orbe.

El continente americano es donde más católicos prevalecen, con casi la mitad de los registrados por el Vaticano, siendo más de una cuarta parte ubicados en Sudamérica.

En los últimos años, el Vaticano ha dado cuenta que la presencia de católicos ha aumentado de forma importante en dos continentes: Asia -particularmente el Medio Oriente- y África.

En contraste, los religiosos en Europa han ido a la baja, mientras que en Oceanía se han mantenido estables.