Plebiscito en Chile, claves de redacción para escribir correctamente

La Real Academia Española promulga normas para fomentar la unidad idiomática del mundo hispanohablante

En un mundo regido por la inmediatez parecería que la ortografía ha dejado de tener importancia, sin embargo, el escribir textos con coherencia y sin erratas siempre será benéfico en todos los ámbitos.

En lo laboral, el escribir de forma correcta deja ver a los demás las habilidades y conocimientos que una persona posee; además, ayuda a construir una imagen óptima a través de la cual puedes parecer más serio y confiable. El tener errores de ortografía y sintaxis pueden, por el contrario, dar un pensamiento negativo que te haría parecer descuidado o poco preparado.

Por otro lado, el tener la capacidad de hacer un texto bien redactado habla también de la personalidad, al mostrar interés por siempre construir un buen puente de comunicación con los interlocutores.

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Aunque escribir bien no es una tarea sencilla, requiere de mucha práctica y de conocer las estructuras de la lengua, por lo que leer puede ser un gran apoyo para la riqueza del léxico.

En este sentido, la Real Academia Española (RAE) se ha convertido en la institución más relevante para la regularización lingüística, mediante la promulgación de normas para fomentar la unidad idiomática del mundo hispanohablante.

La Fundación del Español Urgente (Fundéu), una institución sin ánimo de lucro que tiene como objetivo el impulsar el buen uso del español en los medios de comunicación, se ha aliado con la RAE y emite en su página web y de manera constante diversas recomendaciones para que los ciudadanos puedan resolver sus dudas sobre cómo se escribe correctamente cierta palabra, cómo se usa una expresión o tips de temáticas varias.

Usos y ejemplos

Con motivo de la celebración del plebiscito sobre la nueva Constitución chilena, que se celebrará el próximo 17 de diciembre, se ofrecen las siguientes claves de redacción.

1. <i>Plebiscito</i> y <i>referéndum</i> (o <i>referendo</i>)

En el lenguaje general, los términos plebiscito y referéndum o referendo tienen significados a menudo intercambiables. Así, conforme al Diccionario panhispánico del español jurídico, un referéndum es un ‘instrumento de democracia directa por el que se someten a ratificación del cuerpo electoral normas o decisiones adoptadas por los poderes públicos’. Por su parte, plebiscito se refiere a un tipo de referéndum, en concreto aquel en el que los ciudadanos votan asuntos de especial importancia, como una reforma constitucional.

En el caso de Chile, la denominación oficial es plebiscito, aunque, atendiendo a las definiciones anteriores, no sería censurable el uso de referéndum o referendo. No obstante, cabe mencionar que en algunos países las leyes establecen diferencias entre los dos procedimientos.

2. <i>Plebiscitario</i> y<i> posplebiscitario</i>

El adjetivo adecuado para aludir a lo ‘perteneciente o relativo al plebiscito’ es plebiscitario. Para referirse al periodo que sigue a la consulta lo recomendable es emplear la palabra posplebiscitario(en una palabra y sin t), aunque también se considera válida la forma postplebiscitario. Se desaconsejan, en cambio, pos(t)-plebiscitario, pos(t) plebiscitario, pos(t)-referéndum y pos(t) referéndum.

3. <i>Constitución</i>, mayúsculas y minúsculas

De acuerdo con la Ortografía de la lengua española, las constituciones suelen citarse de forma abreviada, utilizando el sustantivo genérico constitución escrito con mayúscula inicial: la Constitución. Esa mayúscula no afecta a los especificadores que la acompañen: los padres de la Constitución, la Constitución chilena, la nueva Constitución… No obstante, alternativas como carta magna, carta fundamental o ley fundamental se escriben con minúsculas, como expresiones meramente referenciales.

4. <i>Escrutinio</i>, <i>cómputo</i>, <i>recuento</i>..;

Para referirse al ‘reconocimiento y cómputo de votos’ en una consulta de este tipo pueden emplearse los términos escrutinio, cómputo, conteo y recuento, pero no cuenteo.

5.<i> A favor</i>,<i> a favor de </i>y <i>en favor de, </i>pero no<i> en favor</i>

Con el sentido de ‘favorable(mente) o en apoyo de algo o alguien’ se emplea mayoritariamente la construcción a favorde («Según las encuestas, un 38 % votaría a favor de la nueva Constitución»), o simplemente a favor si el complemento queda sobreentendido («Tendrán menos votos a favor»). Según el Diccionario panhispánico de dudas, también es admisible en favor de, documentada en América, que surge por analogía con la expresión en contra. Sin embargo, en este caso, se desaconseja su uso si el complemento no está explícito («Votarán en favor de la nueva Constitución», pero no «Tuvo mucho votos en favor»).

6. Votar <i>a favor</i> o <i>en contra</i>, con minúscula y sin comillas

Las expresiones a favor o en contra se escriben con minúscula y sin ningún tipo de resalte, es decir, sin comillas ni cursiva. Por tanto, en frases como «La población tiene la percepción de que la opción “En contra” ganará el plebiscito» o «Los chilenos tendrán que decidir si están “A favor” o “En contra” del texto de la carta magna», lo adecuado habría sido escribir «La población tiene la percepción de que la opción en contra ganará el plebiscito» y «Los chilenos tendrán que decidir si están a favor o en contra del texto de la carta magna».

7. <i>Volver a repetirse</i>, construcción redundante

Puesto que el verbo repetir ya expresa la idea de que es la segunda vez que los chilenos votan si están de acuerdo con una nueva Constitución, no resulta necesario emplear la perífrasis volver a + infinitivo.

8. <i>Palacio de la Moned</i>a y <i>la Moneda</i>, con el artículo en minúscula

El nombre de la sede de la presidencia de Chile es el Palacio de la Moneda, no de La Moneda. Del mismo modo, su denominación abreviada es la Moneda, con el artículo en minúscula, no La Moneda.

¿Qué es la RAE?

Fundada en Madrid en 1713 por iniciativa del octavo marqués de Villena, Juan Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga, la RAE es la institución que busca preservar el buen uso y la unidad de una lengua en permanente evolución y expansión.

Sus más recientes estatutos (actualizados en 1993), establecen que la función principal de la Real Academia es “velar por que la lengua española, en su continua adaptación a las necesidades de los hablantes, no quiebre su esencial unidad”.

Este compromiso se ha plasmado en la denominada política lingüística panhispánica, compartida con las otras 22 corporaciones que forman parte de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), creada en México en 1951.

Actualmente, la institución está constituida por 46 académicos, entre ellos el director y los demás cargos de la Junta de Gobierno, elegidos para mandatos temporales.

Una de las críticas que se le han hecho a la RAE es su negativa a reconocer palabras o expresiones que han surgido entre las generaciones más jóvenes, sobre todo a raíz de la aparición de las redes sociales. Una de las polémicas más recientes es el reconocimiento del lenguaje inclusivo.

Sin embargo, en el 2020 optó por lanzar el Observatorio de Palabras, un repositorio digital que ofrece información sobre palabras o acepciones de palabras y expresiones que no aparecen en el Diccionario de la Lengua Española (DLE), pero que han generado dudas en cuanto a su uso, tales como neologismos, extranjerismos, tecnicismos, regionalismos, entre otros.

La información contenida en el Observatorio es provisional al no estar contemplada en las obras académicas, por lo que puede verse modificada y cambiar con el paso del tiempo, pero ello no implica que se acepte su uso.

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