Volcán de Fuego: registro de su actividad y alerta de riesgo este 10 de noviembre

El INSIVUMEH da un informe detallado diario sobre la situación actual de los volcanes guatemaltecos

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Parte de las amenazas naturales a las que se encuentra expuesta Guatemala es a la actividad volcánica de los colosos de Fuego, Pacaya y Santiaguito, misma que se mantiene bajo constante observación por parte del Sistema de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred).

En las últimas horas cada uno de estos volcanes ha presentado varios tipos de actividad, de acuerdo con el reporte más reciente dado a conocer por el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH) este viernes 10 de noviembre.

Volcán de Fuego

EL OVFGO, reporta, explosiones débiles y moderadas, acompañadas de ceniza a 4,500 a 4,800 msnm (14,763 – 15,748 pies) dispersándose al oeste y suroeste aproximadamente a 30 km. Algunas explosiones generan retumbos y ondas de choque, acompañadas de avalanchas en las barrancas, Santa Teresa, Ceniza y Lajas. Caída de ceniza en, Morelia, Santa Sofía, Panimache, con probabilidades de caída de ceniza en Siquinala y Santa Lucia Cotz. y otras en esta zona.  El pronóstico de lluvia en la zona volcánica, se mantiene, principalmente por la tarde y noche, por lo que la probabilidad de desarrollar lahares es alta, principalmente en las barrancas Las Lajas, Ceniza y Santa Teresa, así como en otras al rededor del volcán, por lo que se deben tomar las precauciones del caso principalmente en los pasos de vehículos.

Volcán de Pacaya

El OVPAC, reporta que por momentos se observa la fumarola blanca y azul en el cráter Mackenney, desplazándose al suroeste. No se observa otro tipo de actividad superficial. Las estaciones sísmicas de INSIVUMEH registran eventos asociados a desgasificación y derrumbes internos.

Volcán de Santiaguito

Por medio de las cámaras Web, se observó la actividad del cráter del domo Caliente con fumarola blanca y azul, generando explosiones débiles y moderadas, con columnas de ceniza, que alcanzan 3500 msnm. Desplazándose al oeste y suroeste, se observan también avalanchas de bloques por los flancos suroeste, sur, sureste, algunas acompañadas de pequeños flujos Piroclásticos. Por la noche se observa incandescencia en el cráter y el promontorio de lava. Debido a la actividad descrita se recomiendas no acercarse a áreas de los domos y del flujo de lava. Los pronósticos de lluvia se mantienen en el territorio nacional, esperando precipitación por la tarde y noche en el área del volcán Santa María y Santiaguito, con posibilidad de generar lahares los ríos Nimá I, Nimá II, Tambor afluentes del río Samalá.

Los volcanes más activos de Guatemala

Evacuación en Chimaltenango en mayo
Evacuación en Chimaltenango en mayo pasado por la actividad del Volcán de Fuego. (CONRED vía Reuters)

Debido a su localización en el Cinturón de Fuego del Pacífico, los volcanes cubren la mayor parte de la geografía del país, lo que lo convierte en una de las áreas con mayor densidad de estas formaciones rocosas.

Sin embargo en Guatemala se han determinado al menos 324 estructuras de origen volcánico, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) identifica únicamente 32 volcanes, mientras que la Federación Nacional de Andinismo dice que son 37. Los 287 restantes son denominados por el INSIVUMEH como “focos eruptivos”.

Sin embargo, independientemente de las diferencias, hoy en día son tres los volcanes que se encuentran activos y que son objeto de vigilancia de las autoridades guatemaltecas: el volcán de Fuego, de Pacaya y de Santiaguito.

Las erupciones más fuertes del volcán de Fuego

Ubicado entre los departamentos de Sacatepéquez, Escuintla y Chimaltenango, el de Fuego es el estratovolcán más activo de América Central y uno de los que tiene mayor trascendencia a nivel mundial.

Con más de 3763 metros sobre el nivel del mar, este volcán ha registrado a lo largo de su historia diversas erupciones violentas, como la de 1932, cuando cubrió con ceniza a la ciudad de Antigua Guatemala y algunas partes de Honduras y El Salvador; la de 1974 cuando sus flujos piroclásticos arrasaron parte de la vegetación de los alrededores y enterró parcialmente las comunidades de San Pedro Yepocapa y Acatenango.

El 3 de junio de 2018 tuvo su mayor erupción en lo que va del nuevo milenio, con columnas de ceniza que alcanzaron los 10 mil metros de altura sobre el nivel del mar. Esta actividad dejó 300 personas muertas, 200 no localizadas y 600 lesionados; así como dos millones de residentes perjudicados.

El reporte de su última actividad fuerte fue el pasado 12 de diciembre de 2022, cuando el volcán entró en erupción dejando columnas de ceniza de 500 metros de altura y generando un flujo de lava de 800 metros, con caída de ceniza en comunidades de 45 kilómetros a la redonda.

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